Detrás de las adicciones
Muchos pacientes con trastornos por consumo de sustancias padecen también alguna enfermedad mental Piden un tratamiento integral
Al menos siete de cada diez pacientes que van a consulta por un trastorno debido a su adicción a determinadas sustancias presentan otro trastorno mental. Son los denominados como enfermos duales, que padecen una adicción a cualquier tóxico y a su vez una enfermedad mental, y que para su tratamiento tienen que llamar a varias puertas sin que por ahora encuentren la manera adecuada de afrontar de forma integral su problema.
Es lo que ha denunciado a este medio la asociación de familiares de enfermos duales de la provincia, Afedu, y lo que reconocen también expertos y distintas instituciones, que aunque aseguran que se ha avanzado en la coordinación de servicios para estos enfermos, ahora mismo, en Andalucía, no existen servicios específicos. Además se quejan de la inexistencia de plazas de media o larga estancia para estas personas que hacen que las familias tengan en casa "verdaderos manicomios" o gastarse, si tienen, mucho dinero en centros privados.
Actualmente, estos enfermos son tratados bien a través del servicio público de salud y sus unidades de salud mental, bien a través de los servicios de drogodependencia, que en la provincia lleva la Diputación con sus centros de tratamiento. Se trata la enfermedad mental o la adicción, según determinen los sanitarios "si pesa más un trastorno u otro". "Cuando predomina la descompensación por la patología psiquiátrica, lo tratamos nosotros; si no es así, en los centros de tratamiento", manifiesta Antonio Trujillo, director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental de Cádiz. Desde el Servicio Provincial de Drogodependencias de la Diputación apuntan que a través de sus diversos centros de tratamiento distribuidos por la provincia, vienen tratando al conjunto de las demandas que presentan este tipo de patología de forma protocolizada, "que siempre es susceptible de ser mejorado", mediante un protocolo de actuación conjunta entre los Centros de Drogodependencias de Andalucía y los equipos de Salud Mental dependientes del SAS, que "pretende dar una respuesta profesional adecuada a los usuarios afectados por esta patología y de mejorar la coordinación entre ambas redes".
Precisamente hace apenas una semana hubo una reunión de coordinación entre ambas estructuras que son periódicas. En el censo que realizaron cuentan más de cien pacientes de este tipo sólo en Cádiz ciudad, que en su mayoría tienen un perfil de conducta adictiva, mayoría politoxicómanos, con trastornos de personalidad. Son un 80% aunque hay otro 20% con cuadros psiquiátricos de esquizofrenia y trastorno bipolar, a los que se une el consumo de sustancias estupefacientes.
Desde Afedu se quejan de las largas listas de espera, "de las 20 camas para toda la Bahía en Puerto Real" o que en la comunidad autónoma haya sólo seis camas de estancia media o larga en un hospital concertado en Málaga, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades. Según un estudio del INE, Andalucía, que cuenta con el centro psiquiátrico penitenciario de Sevilla, y Navarra serían las única comunidades sin ningún hospital psiquiátrico público.Desde el Servicio Andaluz de Salud existen servicios como la unidad de agudos y las comunidades terapéuticas, porque que no haya tratamiento integral no quiere decir que no sean atendidos, aseguran.
Aprovechando la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) reclamó este año la integración funcional de todas las redes sanitarias públicas que tratan al enfermo mental. También lo hace el Defensor del Pueblo Andaluz, que en su informe sobre la enfermedad mental de 2013 se hace eco de la situación por la que pasan muchas familias.
Algunas de ellas comentan a este medio su particular calvario. "Somos su psiquiatra, su enfermero,porque muchos de ellos no colaboran y cuando están activos son incontrolables", cuentan. Algunos son violentos, otros no, dejan la medicación y hay casas que se convierten "en verdaderos manicomios" y en otras viven con miedo "porque es tu hijo, y no lo vas a dejar en la calle". Entre sus peticiones , también solicitan una especialización de fiscales, y jueces para que sean tratados como enfermos. Desgraciadamente muchos terminan delinquiendo y piden actuaciones para que esto no suceda.
Y es que "los trastornos adictivos y los otros trastornos mentales, además del sufrimiento individual, provoca sufrimiento familiar y dificultades sociales", comentan Francisco J. Jaime Lora, director del Servicio Provincial de Drogodependencias de Cádiz, y Pedro Seijo Ceballos, médico Psiquiatra y Director del CTA de Villmartín. "Son pacientes más complejos en cuantos a los aspectos clínicos y terapéuticos, con más complicaciones; requieren mayor esfuerzo y capacitación de los profesionales. Hay que considerar las dos enfermedades y tratarlas al mismo tiempo porque el no tratamiento de un trastorno influye de manera negativa en el otro", apuntan.
Hay que remontarse hasta los 80 para conocer el por qué de esta doble estructura. Las Unidades de Desintoxicación Hospitalaria como unidades de desintoxicación se diseñaron para dar respuesta a la epidemia de heroína de los años 80 y "al día de hoy deberíamos reflexionar sobre si este tipo de recurso da una respuesta completa a las necesidades actuales de la población que acude a nuestros servicios", comentan los expertos deL servicio de Drogodepenncia. Esa fue la decisión entonces -en otras comunidades no es así- de hacer dos estucturas para las adicciones, aunque en congresos y jornadas se habla de una replanteamiento.
Expertos como el doctor Antonio Truijillo no descartan que quizás hubiera que aumentar el número de estructuras de media estancia pero no apuesta en ningún momento por volver atrás en la atención a los enfermos mentales, con estructuras cerradas, los centros o manicomios, "que llevaban al deterioro grave del enfermo en poco tiempo". Desde el Servicio Provincial de Drogodependencia propugnan la creación de unas unidades de trastornos adictivos hospitalarias donde se puedan tratar a estos pacientes durante al menos la fase más aguda. Mientras, las familias -Afedu agrupa a unas 200 en la provincia- siguen pidiendo que les presten más atención.
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