"Damos a los residentes una calidad de vida que ni soñaban"
En pleno proceso de redefinición de funciones tras la entrada en vigor de la Ley de la Dependencia, este centro cumple siete años trabajando en ese concepto
El Centro de Recuperación de Minusválidos Físicos (CRMF) cumple 30 años. Su directora actual, Concepción Mayoral, ha dirigido las instalaciones más de la mitad de ese tiempo, se ha convertido en la cabeza visible de una labor silenciosa pero encomiable, sacrificada y constante, requerida de una gran vocación profesional. Orgullosa del trabajo de su equipo, Concha, como todos la conocen, es una combinación de entereza y cercanía, el alma de un trabajo orquestal con muchos matices pero un único objetivo: contribuir a la felicidad de las personas que residen en el centro, a través de la intensificación de sus cuotas de autonomía e independencia. Para eso están. Para eso está.
-¿Cómo es un día en la vida laboral de Concepción Mayoral?
-Una de las características más notorias que tiene este trabajo es que no hay ningún día que sea idéntico al anterior, con lo cual, la variedad está asegurada y la falta de aburrimiento completamente garantizada. Nuestra actividad consta de una programación semanal determinada, pero cuando te sientas aquí, cada día, surgen situaciones con las que no contabas que exigen de una respuesta inmediata. En el fondo, este tipo de situaciones son las que conforman nuestro día a día.
-En su caso, son ya muchos día a día los que lleva pasados, en concreto más de 15 años, pero, ¿qué ha aprendido tras todos ellos?
-De los alumnos, de los residentes, un montón de valores, se aprende la convivencia con situaciones de una fuerte limitación, se aprende el sentido del estimulo, el trabajo, la capacidad de superación, la vitalidad, el optimismo, la esperanza y muchos otros valores. En cuanto a la plantilla, destacaría el fuerte sentido del compromiso, sin el cual un centro como éste no sería posible, el sentido de lo público, que nos compromete y nos obliga a un trabajo serio, responsable, con unos parámetros de calidad exigibles al servicio público. Conformamos una plantilla volcada en el logro de unos objetivos, con intereses muy dispares, pero todos trabajamos en la misma dirección.
-Supongo entonces que tendrá miles de argumentos para explicar por qué un centro de estas características es necesario.
-Porque hay una serie de personas que ven en este centro su oportunidad de salir adelante, su oportunidad de conseguir mayores niveles de autonomía. Para muchos de los que vienen es la primera experiencia en libertad que viven, han estado con su familia, muy arropados, en muchos casos no han salido de su casa o de su pueblo y cuando llegan aquí aprenden que hay una serie de personas como ellos y se establecen unas relaciones de camaradería y de igualdad, saben que su caso es uno más y entonces relativizan su drama. En el momento que llegan, inician un programa que les va a llevar al mayor nivel de independencia funcional que sus características le permiten y todo eso les confiere una calidad de vida que ellos ni han sospechado, es un descubrimiento con el que no contaban. Fíjate todo lo que todo eso supone de autoestima y de seguridad en una persona.
-¿Y cómo se elabora el programa para cada uno de ellos?
-Cada programa es distinto, de las cien personas que hay aquí ahora mismo no existe ni un solo programa idéntico. Cada uno tiene distinto nivel de formación, los intereses son variados, las capacidades son también distintas. Los programas se ajustan a las condiciones físicas, intelectuales y de capacidad de cada una de las personas que están aquí. Cuando ingresan, tienen un periodo de prueba de tres meses y entonces se produce la fijación del programa: tratamientos, formación o el tiempo que necesitan estar aquí, porque no hay límite. Porque es que realmente no tenemos urgencia, no es un hospital, contamos con los recursos suficientes.
-¿También con avances suficientes a nivel institucional?
-Nunca podemos estar satisfechos, puesto que es un camino muy largo, es un camino que se está recorriendo a menor velocidad de la que nos gustaría a nosotros y por supuesto a ellos, pero como todos los cambios sociales dependen de un periodo de tiempo muy dilatado, porque son cambios de actitudes y suponen un plazo mucho más largo. Aún así, faltan todavía muchos objetivos por cumplirse, como poder visitar monumentos y que haya un acceso adecuado para ellos. O el mismo tema de los transportes, porque los servicios no están a la altura que ellos necesitan. Detalles así les impiden el ejercicio de sus derechos. Y ése es otro de los objetivos: enseñarles a que sepan defender sus derechos y que lo hagan de una forma razonada y argumentada.
-¿Dónde se encuadra el CRMF en este nuevo escenario legal?
-Tenemos una nueva situación con la entrada en vigor de esta nueva Ley de Dependencia, ahora mismo se está discutiendo en el Imserso cuál va a ser el futuro de este tipo de centros, aunque nosotros ya tenemos una experiencia en este tipo de personas, de tal manera que cuando llegué afinales de 1992 trabajábamos con dos personas dependientes y ahora son una treintena.
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