Cupimar reescribe su historia ante la amenaza de un nuevo ERE
La empresa de acuicultura ha presentado el que es ya el segundo gran recorte de personal en apenas dos años y que va a afectar a veinticuatro trabajadores
"No tengo esperanza". Tan demoledora sentencia reafirma la popular creencia de que la historia se repite, y que casi nunca es para enmendar los errores pasados sino para perpetuarlos. Ésta es la idea que ronda la mente de uno de los 67 trabajadores de la empresa Cultivos Piscícolas Marinos S.A. (Cupimar) a la espera del ERE (expediente de regulación de empleo) que ha presentado en la Delegación Provincial de Empleo.
Una mente desafortunadamente acostumbrada a estos tijeretazos de personal, que se encuentra ya frente al segundo ERE en Cupimar tras despedir a trece trabajadores a comienzos de 2009, en una empresa con más de trece años de trayectoria y pionera en Europa en el campo de la acuicultura.
Con esta medida se prevé la salida de veinticuatro trabajadores, cuatro de ellos pertenecientes al comité de empresa y la reducción de jornada de ocho a cinco horas de tres personas del área administrativa. Una situación más que desoladora donde "incomprensiblemente" se va a plantear un nuevo plan de viabilidad "para dos años, cuando no ha finalizado aún el que se presentó en 2009 y que tocará a su fin en febrero de 2011", afirma la voz indignada de José Durán Boy, ex secretario del comité de empresa de Cupimar y afectado por el primer ERE.
El porqué de esta drástica reducción de mano de obra responde a varias conjeturas de las que no se ha dado cuenta firme a los trabajadores y que van desde el proyecto del tranvía, al recorte de las zonas de cultivo del género (doradas, lenguados y lubinas) o las restricciones contempladas en la Ley de Costas, entre otras. Además, quedan en el aire la situación de los centros de cría de El Palmar (Puerto Real) y San Juan (San Fernando), al 50 por ciento de rendimiento.
Por ello, los trabajadores pretenden hacerse oír y recabar apoyo de las instituciones para paliar el efecto nefasto que supondría pasar de 67 a 43 empleados entre fijos y discontinuos, entre biólogos, técnicos y trabajadores, procedentes de diversos municipios de la Bahía de Cádiz, según datos ofrecidos por Cupimar.
El sector se verá así mermado por este ERE que alude a "problemas de productividad" según la empresa, aun cuando "los políticos hicieron creer que la acuicultura estaba en auge desde una empresa modelo a nivel europeo", recuerda esa mente laboriosa que se declara "leal y honesto" con una empresa que considera "nunca me ha tratado mal" .
Una mente también hastiada por la situación crítica del empleo en la provincia y a la que "le extraña que habiendo políticos, se esté desmantelando la superficie productiva de la provincia", más grave si cabe por "la situación de poco empleo" que sufre de manera casi endémica esta tierra.
Una mente temerosa y nerviosa por su futuro laboral que barrunta, frente al infértil terreno de su porvenir, "hacer propuestas a la empresa" para que la criba no sea tan dramática. Siente impotencia y considera su caso como "injusto, porque no hay constancia de que haya hecho mal mi trabajo".
Éste es un nuevo ERE que digiere y no le parece descabellado "que haya otro" en un tiempo. Espera, de todas formas, que empresa y comité lleguen al mejor acuerdo posible, pero recuerda esta mente al borde de la inactividad laboral que Cupimar ya ha dado el aviso a la Delegación de Empleo de que "o me aprobáis el ERE o cierro la totalidad de la empresa". Para evitar un mal mayor se negocia en estos momentos. Una vez más, y sin garantías de mejora, la historia se vuelve a repetir.
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