Bomberos de Cádiz: "Los marroquíes nos decían gracias amigos por vuestra ayuda"
Terremoto en Marruecos
Miembros del Grupo de Localización y Rescate del Consorcio de Bomberos de Cádiz relata su experiencia en la zona cero del seísmo que ha asolado el país vecino
Seis bomberos de Cádiz y cinco perros, camino de Marruecos para participar en labores de rescate
Apenas unas horas después de que la tierra rugiera en Marruecos, provocando el derrumbe de miles de construcciones de adobe y sepultando a sus habitantes en una tumba de arena y barro, un equipo formado por seis miembros del Consorcio de Bomberos de Cádiz, junto a cinco perros adiestrados para la búsqueda de vida entre los escombros, emprendieron un tortuoso camino hacia las aldeas perdidas en los montes del Atlas. Desde el otro lado del Estrecho se elevó un grito de auxilio que resonó en la provincia donde se asienta la otra columna de Hércules. Y Cádiz respondió. El Grupo Especializado en Localización y Rescate (GLR) puso en marcha la maquinaria para llevar a cabo una misión complicada: hallar supervivientes tras un terremoto de 6,8 en la escala Richter en una zona de difícil acceso y cuyas construcciones habían colapsado.
Este viernes, Moisés Delgado, el hombre que capitaneó dicho grupo, junto a sus compañeros de batallas, relató unas vivencias de las que se traen sensaciones agridulces. Fueron muchas horas sin dormir, tragando polvo en carreteras sinuosas que pusieron a prueba su propia supervivencia, para finalmente no poder encontrar ningún corazón latiendo entre toneladas de desolación. “No había huecos de vida”, explicó Moisés. “Tanto en las dos aldeas en las que estuvimos nosotros como en el resto, entre el 60 y el 70% de las construcciones fueron destruidas por el seísmo”.
Hay que tener en cuenta que hablamos de casas construidas en precario, muchas de ellas sin techos, donde los lugareños acumulan lo indispensable para vivir. “Si esto pasa en España nos morimos de miedo. Nosotros, si un día se nos estropea el coche, entramos en depresión. Ellos tenían poco para vivir y lo han perdido todo. Son un pueblo fuerte”, aseguró Moisés.
“Desde el primer momento que nos avisaron del seísmo empezamos a organizar todo el dispositivo. La compañía Trasmediterránea nos hizo el viaje completamente gratis, tanto a nosotros como al resto de compañeros que participaron en las labores de búsqueda y nos facilitaron un contacto de una ONG que nos llevaba a los lugares de la catástrofe”, relató Delgado.
Fueron muchas horas hasta llegar a la zona cero de una emergencia humanitaria de primer nivel. “La primera zona en la que estuvimos se encontraba en la cordillera del Atlas, con pequeñas casas de adobe que se construyen en las laderas de las montañas. El problema es que, al ser de este material, no tienen cimentación ninguna y con peligro de derrumbe constante”. Debido a esto no había los conocidos como huecos de vida, por eso no había posibilidades de encontrar a personas vivas”.
Los perros, según dijo, están adiestrados para hallar vida. “Nosotros llegamos al tercer día, y ya había cadáveres en descomposición. La coordinación era complicada. A equipos de ayuda de Qatar y Turquía, quizá por las buenas relaciones con sus países, les dieron permisos para acceder a otras zonas. A nosotros nos costó más. Unos gendarmes nos escoltaban por las autopistas para acceder a los lugares, pero luego, cuando llegábamos a las carreteras de montaña, nos encontrábamos con grandes atascos. Tardábamos un cuarto de hora para recorrer un kilómetro, y en algunas zonas, como en el sur de Marrakech, había piedras tan grandes en medio de la carretera que hacían imposible el avance”.
Tanto Moisés como sus compañeros quisieron agradecer su ayuda al pueblo marroquí. “Se han volcado con nosotros. A cada momento nos decían gracias amigos, gracias amigos. La pena ha sido que no hayamos podido ayudarles más, porque en ocasiones detectábamos olor a cadáveres enterrados entre los escombros, pero por los que ya no podíamos hacer nada. Esa no era nuestra misión. Nosotros queríamos encontrar vida, esa labor de desenterrar a sus muertos ya la realizaba gente de la misma aldea”.
El contingente ha estado formado por Moisés Delgado, Federico Jiménez, José Luis Vicario, Antonio Pérez, Salvador Bolaños y Juan Francisco López, así como los perros adiestrados que han participado en el viaje a Marruecos: Tedy, Quillo, India, Mary e Igor. Por otro lado, coordinando desde España, el director operativo José Luis Ferrer, al Jefe de Zona, Ignacio Pérez y Maika Marín, coordinando de toda la comunicación.
Bruno García y Pepe Ortiz felicitan al contingente
El recién nombrado presidente del Consorcio, José Ortiz, quiso agradecer al personal que ha trabajado en este dispositivo y, en especial, a los compañeros “que no dudaron en dejar todo lo que estaban haciendo para realizar este viaje humanitario”. “Es el espíritu de este Consorcio, esa vocación de servicio público, que sacrifica su vida personal para ayudar a los que más lo necesitan”, según Ortiz.
También intervino el alcalde de Cádiz, Bruno García, que tenía previsto una visita al Parque, y que aprovechó el momento para agradecer la labor que han realizado. “Máximo reconocimiento a los profesionales y máxima colaboración en un futuro para conocer las necesidades del Parque”, dijo el primer edil gaditano.
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