Administrar la miseria
El perfil político de los delegados territoriales les va a servir de poco ante el escaso margen presupuestario · Los seis se enfrentarán a una ola de descontento
El delegado de delegados, Fernando López Gil, puede irse preparando para el largo invierno del descontento. Su primer reto es reducir una estructura compleja que ya se ha jibarizado en la concentración de delegaciones, pero eso tiene un impacto descendente. Es probable, o eso se teme en las delegaciones, que habrá despidos. Y protestas. Su tarea de coordinación, además, tendrá que funcionar a la inversa. Si la función del delegado de delegados es ser correa de transmisión entre las órdenes políticas de Sevilla y sus subordinados y hasta ahora esa función consistía en políticas de acción, con o sin dinero, ahora posiblemente se le soliciten políticas de inacción. Vamos, un cursillo para decir ‘no’. Lo tendrá que decir muchas veces.
Cristina Saucedo es el fichaje de campanillas de López Gil. Ha sido directora general de una secretaría de Estado, si bien era una secretaría de Estado moribunda, la de Género -un ministerio venido a menos-, con poco presupuesto y muy ideologizada. Saucedo se va a encontrar con una delegación, la de Educación -también Cultura y Deportes, pero el peso de esas áreas será mínimo-, muy administrativa y continuamente expuesta ante la opinión pública. Los colegios y los institutos siempre dan problemas, pero ella va a tener que tirar de mano izquierda porque el dinero no va a venir en su ayuda. Con el nuevo recorte -Griñán anuncia que habrá que cerrar colegios-, Saucedo saldrá bien parada si cada mes es capaz de firmar las nóminas de la mayor plantilla de la provincia, la de los docentes y el personal de los centros educativos. Lo que en el último año de crecimiento de presupuesto, 2009, se hizo con 574 millones, ella tendrá que solucionarlo con poco más de 400. Esto elimina casi todos los extras. Los profesores de apoyo, por poner un ejemplo, cuya desparición condena a un sistema tocado por el fracaso escolar a índices más altos de abandono temprano.
La presencia de Ángel Acuña entre el reducido número de delegados de la Junta fue justificada por su trayectoria como alcalde de Algodonales, donde ha demostrado gran cercanía con la ciudadanía. Pues puede irse preparando para derrochar cercanía en dos áreas vapuleadas por los recortes, Salud y Bienestar Social. Al igual que Griñán habló de cerrar colegios, también habló de cerrar hospitales en una provincia que clamaba hasta hace bien poco por tener dos nuevos. El malestar del personal sanitario en todas sus escalas, de la atención primaria a la cirugía más vanguardista, va a incrementarse si no hay imaginación para llegar con menos a donde antes no se llegaba con más. Es decir, el cierre de camas hospitalarias y el incremento de horas del personal sanitario es anterior a los recortes. Andalucía ya lleva mucho tiempo ahorrando en Sanidad. Los nuevos centros de salud son un compromiso del nuevo delegado, pero es improbable que lo pueda cumplir.
En cuanto a Bienestar Social, el tijeretazo sobre la Dependencia, una ley que Andalucía había conseguido ejecutar con cierta dignidad, dejará sin cobertura a centenares de gaditanos. En lo que respecta a partidas menores es mejor no ahondar.
Federico Fernández cuenta con el perfil más técnico de todos los delegados y también con una monumental acumulación de trabajo. De gran prestigio en todas las áreas que ha tocado - Costas, Agencia del Agua...-, Medio Ambiente sería su especialidad, lo que también tiene que ver con Ordenación del Territorio, con planes de ordenación pendientes, como el de la Bahía, y otros aprobados pero pendientes de desarrollar. La época de crisis es un buen momento para la reflexión, ya que el territorio puede estar ordenado, pero no hay financiación privada para poner un ladrillo. Fernández depende del consejero Luis Planas, otro perfil técnico cuyo interlocutor en Madrid es el ministro Miguel Arias, de adopción gaditana, que cuando se quita el disfraz de político es un negociador sensato. Esto ofrece ciertas garantías al sector primario, en conflicto permanente. Si no sobrevienen desgracias -inundaciones, vacas locas o similar-, el departamento de Fernández puede tener una legislatura sosegada sin más confrontaciones altisonantes que las propias de la dinámica política. López Gil confía en él como uno de los puntales de su equipo, el que aporte serenidad en tiempos que se prevén histéricos.
Angelines Ortiz baila con la más fea. A ella le va a tocar digerir en otoño la cifra psicológicamente letal de los 200.000 parados en la provincia, colocándose con una tasa que se va a acercar peligosamente al 40% de desempleo, una auténtica salvajada. Los datos de verano, que es la época en la que se recupera lo que se pierde el resto del año, no han sido buenos. Se supone que en su mano está poner en marcha los instrumentos que se le entreguen para detener esa sangría. La Junta ha aportado algo más de cien millones de euros para unos planes de industrialización que, hasta ahora -sin generalizar-, han resultado un rotundo fracaso. Habrá menos dinero para formación y se recortarán orientadores laborales. Además, a raíz de gestiones anteriores, sobrevuela la sombra de la duda en torno a todo departamento que se llame Empleo. Ortiz, la única delegada de la anterior etapa que mantiene el puesto, es poseedora de un optimismo genético, pero recibe una herencia demoledora. Como delegada de Innovación y Ciencia en una provincia poco dada a aplicar el I+D a la empresa, le esperan malos tiempos para hacer pedagogía en ese ámbito.
Manuel Cárdenas (IU) es una incógnita. Sobre él, campechano y cercano, alcalde muy querido en Trebujena a juzgar por los distintos resultados electorales, recae el trabajo de sostener la imagen de la provincia. Lo suyo es el Turismo, nuestra principal fuente de ingresos y, sin ser esto para sacar pecho, nuestro principal nicho de empleo. No se le puede negar a Cárdenas que en Trebujena ha tenido más de una idea brillante y que atrae numeroso público a iniciativas como la fiesta del garbanzo, aunque no se sabe si esas técnicas son extrapolables a una provincia con un sector muy profesionalizado pero que aún necesita un empujón en los mercados. Defendió en su día, en los años del ladrillo, un macroproyecto de golf en su municipio. No salió, como no han salido muchos otros, pero ahí antepuso la perspectiva de empleo a cualquier otra consideración dogmática. Y la incógnita está en cuánto de ideología y cuánto de pragmatismo aplicará a una delegación con una gran dosis de protocolo y de reparto de sonrisas entre los ‘clientes’, una delegación que se tiene que vender fuera. Para empezar a recelar, Rafael Rodríguez, el consejero, también de IU, es malagueño, nuestro principal competidor dentro del sector si de lo que se trata es de atraer alemanes y británicos de alto poder adquisitivo. Cárdenas tiene que hacer entender en Sevilla que Cádiz también puede competir y mejorar ese mercado siempre y cuando cuente, por poner nun caso, con un aeropuerto competitivo. Y el de Jerez no lo está siendo. También sería conveniente mejorar algunos accesos, ya que, además, va a llevar la delegación de Vivienda y Obras Públicas, donde no tendrá mucho trabajo porque obras públicas va a haber pocas. Sobre vivienda, cree firmemente en la rehabilitación. Su principal quebradero de cabeza, en comercio y turismo, tendrá tres letras: IVA.
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