"La violencia es una espiral que arrastra a todo lo que se cruza"
El director presenta en el teatro municipal 'Arizona', una obra sobre la xenofobia
El director y guionista Juan Carlos Rubio (Montilla, Córdoba, 1967) presenta mañana en el teatro municipal Pedro Muñoz Seca su obra teatral Arizona, un relato sobre la inmigración entre México y EEUU que sirve como denuncia de la intolerancia sufrida por los sudamericanos que cruzan la frontera. La obra está interpretada por los actores Alberto Delgado y Aurora Sánchez.
- Después de guionizar Retorno a Hansala, se embarca en otra obra acerca de la inmigración, ¿le preocupa especialmente este tema?
- Creo que es un tema que debería preocuparnos a todos, una situación muy actual que estaba interesado en tratar. Casualmente, coincidieron en las salas la proyección de Retorno a Hansala y la obra de teatro Arizona, pero no fue algo premeditado.
- La obra está ideada a partir de una noticia en la prensa; ciudadanos estadounidenses que se dedican a patrullar la frontera con México bajo el nombre de Minute Man. ¿Se está volviendo el mundo loco?
- El mundo lleva loco toda la vida. Vi esa noticia en la prensa con asombro, me pareció un tema terrible y teatral, con mucho potencial. Refleja la locura y la violencia que reina en algunos sectores sociales. Por desgracia, es una situación global, que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo, nos encontremos en Arizona o en El Puerto de Santa María.
-¿Es Arizona una reflexión sobre nuestros propios miedos?
-En cierta parte sí, quería hablar sobre el miedo a lo desconocido y la falta de comunicación, de diálogo. Siempre que hay ausencia de diálogo hay miedo, desconfianza, y actuamos condicionados por ello.
- Aborda, de un modo más indirecto, las relaciones de pareja...
- Creo que principalmente es una función sobre la pareja y la convivencia. Nuestra historia describe a una pareja con una falta de entendimiento que viene originada por el carácter violento de uno de sus protagonistas. La violencia es una espiral que arrastra consigo a todo lo que se le cruza, familiares, amigos, a la pareja...
- Combina la seriedad y el drama de esta temática con la comedia más irónica, ¿cuál es el secreto?
- No creo tener el secreto, solo intento hacerlo lo mejor posible. Arizona es una obra que en primera instancia intenta llegar al público a través del humor, pero que también puede hacer llorar y pensar. La obra crece, evoluciona, comienza en el terreno de la comedia y deriva hacia el drama.
- ¿Cree que los actores de la obra han sabido transmitir lo que tenía en mente?
- Los dos actores son extraordinarios, hacen un trabajo increíble llevando a cabo un ejercicio emocional enorme. Es una obra que les exige mucho ya que combina varios tonos, los protagonistas cantan, rien, lloran...
- Siendo un autor tan polifacético, andará inmerso en futuros proyectos. ¿Cuales son sus planes?
- Tengo varios proyectos pendientes. Por un lado, el estreno de dos obras teatrales, primero El Pez Gordo y, ya en noviembre, la obra Tres. También he guionizado dos miniseries para la televisión que tienen que ver la luz, una sobre Adolfo Suárez y otra sobre Pau Casals.
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