Más de medio millar de palmeras, en peligro por la plaga del picudo rojo
El Ayuntamiento ha iniciado un tratamiento de choque que combina la utilización de veneno con la introducción de un gusano que daña al voraz escarabajo · Hasta ahora han muerto once árboles
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Un pequeño escarabajo procedente de Malasia trae de cabeza los responsables municipales de Medio Ambiente desde hace ya varios meses. El picudo rojo, un voraz insecto que en principio afecta a las palmeras canarias, se hizo notar en Andalucía, en la Costa del Sol (donde se han importado muchas palmeras procedentes de Egipto en las últimos años), en 1995 y desde entonces muchos municipios han sufrido los efectos de esta plaga. Primero atacan a los ejemplares machos de la palmera, después a los ejemplares hembra y más tarde, cuando acaban con la palmera canaria, pasan a otras especies como la datilera o la washingtonia. Ya el pasado mes de abril el alcalde, Enrique Moresco, emitió un bando municipal alertando del peligro de esta plaga, que de no ser controlada a tiempo puede acabar con el conjunto municipal de palmeras, más de 500 del tipo más amenazado por este insecto.
La concejala de Medio Ambiente, Beatriz Fuentes, ofreció ayer una rueda de prensa para informar a los portuenses sobre las actuaciones que se están llevando a cabo contra la plaga, que consisten básicamente en un plan de choque al que se someterá a más de 520 ejemplares de toda la ciudad. Hasta ahora han muerto ya once palmeras (que serán taladas) pero se desconoce cuántas pueden estar afectadas por el picudo, ya que los efectos de la enfermedad pueden tardar entre ocho y diez meses en dar la cara. De momento las zonas más afectadas por la plaga están siendo la calle Aurora, la avenida Menesteo, la zona de La Puntilla y las barriadas de El Tejar y las Nieves. También se han detectado casos en palmerales privados de Vistahermosa o Las Redes, aunque los tratamientos de las palmeras situadas en zonas particulares tendrán que aplicarlos los propietarios. El Ayuntamiento ha emprendido únicamente el tratamiento en las palmeras de propiedad municipal, 225 de las cuales se sitúan en zonas atendidas por la empresa de mantenimiento de las zonas verdes municipales, Cespa, como ocurre con las del parque Calderón. Otras 297 palmeras no se incluyen en este contrato, por lo que se le ha adjudicado el tratamiento a la empresa de control de plagas Sertra, con un coste de 160.000 euros. En el caso de las palmeras cuyo mantenimiento corresponde a Cespa el Ayuntamiento solo tiene que aportar el coste del veneno, diez euros por palmera ocho veces al año, lo que suma un total de 18.000 euros.
Beatriz Fuentes explicó que el Ayuntamiento ha optado por aplicar una solución combinada contra la plaga. Por un lado la utilización de un veneno caro pero bastante eficaz, el Confidor, y por otro la introducción en la palmera de un nemátodo que daña al picudo rojo cuando este se lo come, un gusano, con la dificultad de que este no soporta el calor y sólo se puede utilizar en los meses de frío.
Beatriz Fuentes es consciente de lo caro que resulta aplicar el tratamiento pero advierte que es la única manera de salvar a las palmeras, ya que si no se actúa a tiempo la plaga se puede extender y acabar con todo el palmeral de la ciudad. En cuanto a las palmeras ubicadas en zonas privadas, Fuentes pide a los vecinos que se organicen y apliquen sus propios tratamientos.
La edil de Medio Ambiente alerta también del peligro que puede suponer en los próximos meses circular demasiado próximo a las palmeras de la ciudad, ya que pueden perder las hojas a causa de esta plaga, por lo que se van a señalizar con carteles para evitar posibles accidentes.
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