Ciclo de conciertos Soko Live Mucho Canijo para la nueva normalidad

  • El ciclo Soko Live se estrenó en El Puerto con un concierto de Marcos del Ojo, 'El Canijo de Jerez', y su banda 

El Canijo y su banda, en concierto el sábado en El Puerto. El Canijo y su banda, en concierto el sábado en El Puerto.

El Canijo y su banda, en concierto el sábado en El Puerto. / Lucía González

El Puerto de Santa María se ha subido este año con fuerza al carro de los conciertos y después de un par de años sin apenas oferta en este campo, en este extraño verano de 2020 las propuestas son espectaculares.

Estamos en tiempos de pandemia y eso se deja notar también en la disposición de aforos y escenarios, como ocurrió en la noche del sábado en el estreno del ciclo de directos Soko Live, el plato fuerte del festival Soko Puerto de Santa María que ocupará todos los sábados de julio y agosto.

El encargado de abrir este ciclo fue nada menos que Marcos del Ojo, 'El Canijo de Jerez', acompañado de su banda magnética. La cita comenzó pasadas las diez y media de la noche, con el público ya dispuesto en tornos a los reservados, todos sentados, en mesas de diferente capacidad distribuidas a modo de anfiteatro.

La gran noria preside el espacio de Soko Puerto. La gran noria preside el espacio de Soko Puerto.

La gran noria preside el espacio de Soko Puerto. / Lucía González

Se hacía raro en un principio escuchar el concierto sin el calor que da el público apretujado que suele ser habitual en las primeras filas. Aquí sobraba espacio entre los grupos y eso restaba calor a la reacción que suele provocar la música en directo,  pero las circunstancias mandan y será cuestión de acostumbrarse.

El Canijo, no obstante, supo sobreponerse a este extraño formato y poco a  poco fue animando al personal, a pesar de que los aplausos sonaban lejanos y muchos de los incondicionales del cantante más garrapatero estaban al fondo del recinto.

Durante el concierto el cantante hizo varias referencias a esta nueva normalidad que vivimos, al confinamiento y al coronavirus, siempre en un tono optimista y animando al público a reaccionar. Canciones como Hay que ver cómo está la vida o Volveré sirvieron para abrir boca. "Las orejas no necesitan mascarillas", decía El Canijo, antes de interpretar Morir de pie.

A los sones de Tú solo quieres quererme en primavera la cosa se iba animando y los grupos ya aparecían menos formales en los reservados, animándose la mayoría a bailar. Besos de flores o En el lomo del trueno fueron algunos de los célebres temas que ofreció a lo largo de la noche, en la que se dieron cita muchos incondicionales del Canijo y de Los Delinqüentes, procedentes de distintos puntos de la provincia.

Los sones carnavaleros tampoco faltaron en el repertorio, en el que tampoco faltó otro de los primeros himnos de Los Delinqüentes, Sentimiento de caoba.

La noria gigante, iluminada, presidía la noche pero contaba con la competencia de una pletórica luna llena.

De los matorrales sonaba a continuación, y después Como la yerba, dedicada "a las chicas magnéticas".

Uno de los momentos más especiales de la noche llegaba de la mano de Resplandor, la canción que se incluye en el nuevo trabajo del Canijo y que está dedicada a su compañero del alma, Migue Benítez, su otra mitad en Los Delinqüentes y fallecido prematuramente en el año 2004. Precisamente esta semana se cumplían 16 años de este triste episodio y naturalmente, el Canijo se emocionó. Una gran foto de  dos jóvenes Delinqüentes presidía el escenario durante este momento, haciendo emocionarse también a muchos de los presentes. La guitarra de Pedro Pimentel también tuvo su parte de culpa al hacer aflorar esas emociones.

Pirata del estrecho vino después a traer un poco de movimiento, bandera incluida, y después llegaba una canción con mucha guasa dedicada a la Guardia Civil, pero ya sin cachondeo, el Canijo agradeció la labor de este Cuerpo durante la pandemia.

Llegaba después La primavera trompetera, otro de los himnos más esperados, para dar paso después a un max-mix de canciones ajenas en las que el público pudo disfrutar de So payaso, de Extremoduro, o Todo me da igual, de Pignoise. Hubo hasta un cameo  de Susana del Río, amiga del Canijo, que se marcó un temazo.

Pero El Canijo, que ya para entonces se había metido a la gente en el bolsillo, no se conformó con eso y bajó al escenario, provisto de mascarilla, para saludar a todo el recinto. Se ve que echaba de menos ese contacto con el público que se suele dar en un concierto, y que en esta nueva normalidad queda un poco desangelado.

Tras presentar a su banda y al equipo técnico, ofreció de propina para terminar el repertorio Nube de pegatina, deseando "mucho ánimo, salud y libertad" a todos los asistentes.

 

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