Las Beatillas, de la cima al expolio

la caída de un imperio hostelero e inmobiliario | la hacienda, en ruinas

El complejo hostelero que levantó el Grupo Jale en la Sierra de San Cristóbal, sumido en un absoluto abandono

El salón principal del complejo se encuentra ahora  absolutamente destruido y lleno de cascotes.
El salón principal del complejo se encuentra ahora absolutamente destruido y lleno de cascotes.
Teresa Almendros El Puerto

17 de agosto 2014 - 01:00

Con los ríos de tinta que se han vertido durante años sobre la orden de demolición de la Hacienda Las Beatillas, y al final no ha hecho falta derribarla porque se está cayendo sola. Es impactante visitar estas instalaciones que hace pocos años fueron escenario de tantas bodas y eventos sociales de todo tipo y comprobar cómo el abandono y el expolio han terminado por destrozarlas.

De los lujosos salones con suelos de mármol apenas quedan ya algunos restos de losas rotas, lo mismo que de los conductos del aire acondicionado o de los sanitarios de los cuartos de baño, por no hablar de las piezas decorativas que jalonaban el complejo. Parece que ha caído sobre Las Beatillas una bomba, a pesar de que no ha pasado tanto tiempo desde que cerró sus puertas definitivamente, en el año 2011.

Algunos de los daños parecen ser obra de personas o grupos que han acudido allí en busca de un lugar alejado del mundanal ruido donde destrozar sin pudor paredes y cristales, aunque en mayor medida se ve que el cortijo ha servido como abastecimiento de piezas de construcción para más de un manitas, algo que a pesar de que poco queda ya para llevarse, sigue sucediendo hasta el día de hoy, cuando no es raro ver por allí pequeños remolques o furgonetas con sus conductores dispuestos a rescatar algún material aprovechable.

Muchos ciclistas que suben hasta la Sierra San Cristóbal son testigos cotidianos de este abandono, que ha convertido las instalaciones en un lugar fantasma que bien podría servir para ilustrar la caída del imperio turístico e inmobiliario del otrora poderoso Grupo Jale.

La historia de Las Beatillas, un antiguo cortijo ubicado en la Sierra de San Cristóbal, entre El Puerto y Jerez, ha estado plagada de incidentes desde que su propietario, José Antonio López Esteras, decidiera convertirla en un complejo urbanístico que en un principio tenía como principal objetivo la construcción en la zona de un campo de golf.

En el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1991 los terrenos donde se levanta la hacienda estaban clasificados en un principio como urbanizables, con la previsión de un suelo deportivo y una zona residencial para unas 300 viviendas. Pero he aquí que en 1997 el Ayuntamiento plantea desclasificar este suelo en favor de otro proyecto, el del campo de golf de la Carretera de Sanlúcar, lo que desató una auténtica batalla que se ha prolongado durante décadas entre el Grupo Jale y los promotores de Golf El Puerto. Finalmente se decidió que ambos campos de golf pudieran coexistir y López Esteras comenzó a desarrollar los terrenos de Las Beatillas lanzándose a la rehabilitación del antiguo cortijo, que abrió sus puertas en agosto del año 2001.

A partir de entonces la historia del complejo se fue complicando por momentos y en 2002 la Junta de Andalucía invalidó el Programa de Actuación Urbanística (PAU) previsto en los terrenos, por su elevado impacto ambiental. El Plan de Ordenación Territorial de la Bahía de Cádiz vino a complicar aún más las cosas y determinó que El Puerto no podía crecer más allá de la Sierra de San Cristóbal. Aún así, en 2009 Jale presentó un nuevo plan de sectorización para la zona, pero ya el conglomerado de empresas de López Esteras estaba inmerso en un concurso de acreedores al que aún hoy no se le ve el final y el Ayuntamiento, entonces ya gobernado por PP y PA, no veía clara la viabilidad urbanística del proyecto.

En cuanto a la rehabilitación del antiguo cortijo, la Junta de Andalucía mantuvo un sonado enfrentamiento con el Ayuntamiento (entonces presidido por Independientes Portuenses) ya que siempre consideró ilegal su construcción, que se había ejecutado con una simple licencia de rehabilitación de las edificaciones anteriores y superando el límite de la cota 70 de la Sierra, sobre un sistema general de espacios libres. La ilegalidad de Las Beatillas fue un pulso que mantuvieron durante años ambas administraciones, hasta que finalmente la justicia tomó cartas en el asunto dando la razón a la Junta. Así, primero llegó la orden de derribo dictada por la Junta en 2003, que fue ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ese mismo año. Más tarde, en 2011, y después de una intensa batalla legal, fue el Tribunal Supremo el que ratificó la orden de demolición del inmueble. Pero para entonces ya la crisis del Grupo Jale se había agudizado y tras un cierre parcial de las instalaciones (restaurante y cafetería) en 2008, Las Beatillas fue poco a poco agonizando hasta el embargo de buena parte de su mobiliario por parte del servicio de Recaudación de la Diputación Provincial en 2011. A partir de ahí comenzó el saqueo, que dura hasta hoy. Un triste final para una de las joyas del que fuera uno de los grupos empresariales más importantes de la provincia.

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