El Santander dibuja un escenario de oportunidades para la inversión
Foro Perspectivas de Mercados en el entorno actual
Expertos de la entidad exponen un contexto de crecimiento estable, inflación moderada y estrategias financieras para empresas y particulares
La planificación se presenta como herramienta clave
La palabra incertidumbre se ha convertido en una constante en el vocabulario económico de los últimos años. Geopolítica, tensiones comerciales, elecciones en Estados Unidos, cambios en la política monetaria y un entorno internacional marcado por la volatilidad conforman un escenario complejo para empresas e inversores. Sin embargo, complejidad no equivale necesariamente a desorden. Este fue uno de los mensajes principales del foro Perspectivas de mercados en el entorno actual, organizado por Banco Santander y Grupo Joly con el objetivo de ofrecer un espacio de reflexión rigurosa para la toma de decisiones financieras.
La bienvenida corrió a cargo de Manuel de la Cruz, director territorial de Banco Santander en Andalucía, quien destacó que el contexto actual se caracteriza por una elevada incertidumbre, pero no por una falta de rumbo. “Vivimos un tiempo de elevada incertidumbre, pero no de desorden. Las economías crecen a un ritmo más moderado, la inflación muestra señales de normalización y la geopolítica añade ruido al escenario, pero no caos”, señaló.
De la Cruz subrayó que los mercados continúan cumpliendo su función esencial de discriminar y ajustar. “Los mercados no penalizan la incertidumbre, penalizan la falta de rumbo y de estrategia”, afirmó. En este contexto global, puso en valor el comportamiento relativamente más sólido de la economía española frente a su entorno europeo, apoyado en un tejido empresarial cada vez más internacionalizado, la fortaleza del sector servicios y el turismo, así como el impulso inversor vinculado a la transición energética y la digitalización. Todo ello se sustenta, añadió, en un sistema financiero sólido y bien capitalizado.
Este escenario no elimina los riesgos, pero sí configura un marco de oportunidades reales para quienes sean capaces de posicionarse con una visión de medio y largo plazo. La capacidad de generar caja, la fortaleza de los balances, la diversificación de actividades y patrimonios y la toma de decisiones bien informadas se convierten en factores determinantes en un mercado que ha pasado de premiar casi cualquier inversión a seleccionar con mayor rigor.
Desde Banco Santander, explicó, el liderazgo de Santander Corporate & Investment Banking permite acompañar a las empresas en decisiones complejas relacionadas con financiación, gestión del riesgo, operaciones corporativas, internacionalización o acceso a los mercados de capitales. Ese conocimiento se traslada también a los clientes de banca privada para ayudarles a tomar decisiones patrimoniales alineadas con el contexto económico. Todo ello con una ventaja diferencial: la combinación de una visión global con un profundo conocimiento local.
Gestión del riesgo
La perspectiva más operativa fue aportada por Jordi Guasch, director de Mercados de Banco Santander España, quien explicó que cuando la entidad se reúne con un cliente analiza en primer lugar su cuenta de resultados y su balance para identificar los principales riesgos financieros. “Hablamos de riesgo de tipo de interés, de divisa, pero también de otros factores que hoy son cada vez más relevantes, como la gestión de la liquidez”, señaló.
Guasch recordó que durante años la Eurozona convivió con tipos de interés negativos, un escenario que ha cambiado de forma radical y que obliga a replantear las estrategias financieras tanto de empresas como de inversores. En este nuevo contexto, destacó el regreso de productos de renta fija con rentabilidades atractivas, como depósitos con opcionalidad cercanos al 4% o bonos corporativos a corto plazo, que vuelven a ser una alternativa para gestionar excedentes de liquidez.
En el ámbito de la inversión, subrayó que muchos clientes combinan hoy la gestión patrimonial con la empresarial y que los fondos cotizados (ETF) han ganado un peso creciente en las carteras por su liquidez, transparencia y diversificación. “Cada vez vemos más clientes cuya cartera está formada en un tercio por ETF, lo que les permite acceder de forma sencilla a distintos mercados y estrategias”, explicó.
“Desde hace un año, Banco Santander formaliza operaciones de cobertura de commodities”
Como novedad, puso el acento en el desarrollo de soluciones de cobertura de materias primas por parte de Banco Santander. Al igual que ocurre con los tipos de interés o las divisas, las empresas pueden ahora cubrir el riesgo asociado a la evolución de precios de subyacentes como electricidad, gas, combustibles, derechos de emisión, café, cacao, cobre, aluminio, zinc, oro o plata, mediante contratos que liquidan por diferencias y sin necesidad de aportar garantías adicionales de liquidez.
Este tipo de soluciones, añadió, permiten a las empresas centrarse en su actividad principal mientras el banco asume la gestión de los riesgos financieros. “Nuestra filosofía es atender a los clientes en sus necesidades reales: ellos se dedican a la gestión empresarial y nosotros a la gestión de los riesgos financieros”, concluyó.
Volátil, pero en auge
El análisis macroeconómico fue desarrollado por Laura Velasco, economista sénior de Mercados de Banco Santander, quien ofreció una radiografía detallada de la evolución reciente de la economía europea. Durante 2025, explicó, la Eurozona ha registrado un crecimiento relativamente sólido, aunque con episodios de volatilidad. El primer trimestre fue especialmente fuerte gracias al impulso del sector exterior, con un aumento de los flujos comerciales vinculado en parte a un efecto anticipación ante los posibles aranceles de Estados Unidos. El segundo trimestre fue más débil, el tercero recuperó dinamismo y se espera que el cuarto aporte un impulso adicional.
En conjunto, la previsión apunta a que el crecimiento de la Eurozona podría situarse en torno al 1,5% en el total del año. Más importante aún es la composición de ese crecimiento: se apoya fundamentalmente en la demanda interna y en el comercio entre los países del área euro, lo que actúa como un cierto escudo frente a shocks externos. El consumo privado y la inversión están siendo claves para sostener el avance económico.
No obstante, existen diferencias significativas entre países. Francia y Alemania han logrado finalmente tasas de crecimiento positivas, Italia avanza de forma más moderada y España destaca de manera muy favorable. Las encuestas empresariales apuntan, además, a que estas tendencias se mantendrán en los próximos trimestres, con una ligera reducción de las divergencias entre economías.
"La demanda interna actúa como un cierto escudo frente a las dificultades externas que se plantean”
En el ámbito de la industria manufacturera, las empresas siguen mostrando cautela debido a la debilidad de la demanda y a los elevados costes, que no siempre pueden trasladar a precios finales, lo que frena la creación de empleo. En contraste, el sector servicios presenta una evolución mucho más positiva y se consolida como pilar del crecimiento. Esta dualidad explica que la Eurozona se mueva en tasas trimestrales del 0,3%-0,4%, mientras que España lo hace en torno al 0,6%-0,7%, incluso con riesgos al alza.
España se configura así como un apoyo clave para el conjunto del área euro. Tras crecer un 3,5% en 2024, podría cerrar 2025 cerca del 3% y mantener tasas superiores al 2% hasta 2028. Entre las palancas estructurales destaca la evolución de la población, que crece en torno al 1% anual, gracias principalmente a la inmigración. Este aumento impulsa la demanda de bienes, servicios y vivienda, amplía la población activa y refuerza el crecimiento potencial, aunque el principal reto sigue siendo mejorar la productividad.
Otro factor relevante es la fortaleza del sector servicios, especialmente el turismo, pero no solo. Las exportaciones de servicios empresariales, financieros, informáticos o de ingeniería están funcionando bien. En el turismo se observan cambios estructurales positivos: aumento del gasto, diversificación de mercados de origen y destinos, y reducción de la estacionalidad. Todo ello tiene efectos positivos sobre el empleo y otros sectores de la economía.
La inversión se presenta como un elemento clave para absorber el fuerte crecimiento de la demanda. En construcción e inmobiliario, la oferta resulta insuficiente ante el aumento de población y hogares, lo que genera tensiones en los precios. Se prevé que la inversión en construcción crezca al menos un 4% anual para adaptarse a estas necesidades, junto con el impulso del gasto en infraestructuras y defensa. En inversión en equipo, aunque aún no se ha recuperado plenamente la capacidad previa a la pandemia, se observa un avance sostenido tanto en inversión pública como privada.
Impulso a las rentas
El mercado laboral es otro de los pilares fundamentales del actual escenario económico. A pesar del incremento de la población activa por los flujos migratorios, la economía española continúa creando empleo a un ritmo suficiente para absorberla, lo que permite que el paro siga descendiendo. Esto impulsa las rentas salariales tanto por la creación de empleo como por las subidas salariales.
En los próximos trimestres se espera cierta moderación, pero la renta disponible real de las familias podría crecer en torno o incluso por encima del 2%, sosteniendo el consumo privado. Además, las familias presentan una situación financiera sólida: el endeudamiento está en mínimos históricos y la riqueza total en máximos, lo que abre la puerta a un mayor gasto.
Las empresas muestran también capacidad de autofinanciación para nuevas inversiones, apoyadas por unos tipos de interés bajos y balances saneados. En el sector público, el déficit se ha reducido hasta el 2,9% del PIB y se prevé que continúe ajustándose, con el respaldo adicional de los fondos europeos pendientes de ejecución.
“Vivimos en un tiempo de incertidumbre elevada, pero no de desorden ni de caos en los mercados”
En cuanto a la inflación, Velasco subrayó que ha dejado de ser el principal problema macroeconómico. Tras alcanzar casi el 11%, el último dato se sitúa en el 1,9% y la inflación subyacente en el 2,3%. En el corto plazo podría descender hasta el 1,7% por efectos base y por la caída de los precios de la energía, aunque se espera que vuelva hacia el 2% en los trimestres siguientes.
Dos factores son clave: la inflación de servicios, que debería moderarse conforme se estabilicen los salarios, y la inflación importada, que se ve contenida por la fortaleza del euro y por la entrada de productos asiáticos a precios más bajos. Así, los riesgos para la inflación siguen sesgados a la baja.
Este escenario permite al Banco Central Europeo mantener una postura prudente. Aunque podría haber alguna bajada adicional si la inflación sorprende a la baja, el escenario base es que los tipos de interés se mantengan estables durante 2026. La volatilidad informativa seguirá presente, pero el marco general apunta a estabilidad monetaria.
El dólar y el ruido
El análisis sobre divisas fue desarrollado por Gerardo Puerta, director de Asset Allocation de Banco Santander, quien explicó la fuerte apreciación que ha experimentado el dólar en los últimos años. Uno de los factores clave ha sido el diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y otras economías, cuya evolución ha ido muy ligada al comportamiento del billete verde.
Sin embargo, en la actualidad los tipos se encuentran ya en niveles razonablemente bien valorados por el mercado, por lo que no cree que vayan a ser el principal motor de los movimientos futuros del dólar. Frente a visiones más extremas que esperan movimientos más significativos, Puerta defendió que lo más probable es que el dólar se mueva dentro de un rango, muy condicionado por las noticias del momento.
Más allá de los tipos, el ponente se refirió al papel del dólar como moneda de referencia internacional en un contexto marcado por la política comercial agresiva de la administración estadounidense y por el aumento de la incertidumbre geopolítica. Aunque se ha abierto el debate sobre una posible pérdida de hegemonía, los datos muestran que, tras episodios de caídas en las compras de activos en dólares, se han registrado posteriormente las mayores entradas de capital de la historia.
Esto demuestra, según Puerta, que muchas narrativas sobre una pérdida estructural de confianza en la divisa estadounidense deben tomarse con cautela, ya que sigue siendo difícil encontrar un activo alternativo con la misma profundidad y liquidez. En ausencia de una señal clara de posicionamiento inversor, el escenario más probable es un dólar volátil, pero sin una tendencia definida.
Este escenario permite al Banco Central Europeo mantener una postura prudente. Aunque podría haber alguna bajada adicional si la inflación sorprende a la baja, el escenario base es que los tipos de interés se mantengan estables durante 2026. La volatilidad informativa seguirá presente, pero el marco general apunta a estabilidad monetaria.
Bonanza con prudencia
Puerta abordó también la gestión de recursos y la asignación de activos con una reflexión inicial: el mercado vive una sensación de bonanza impulsada en parte por la inteligencia artificial, pero la economía mundial atraviesa una situación peculiar, con crecimiento estable e inflación a la baja.
Este entorno es especialmente favorable para los activos financieros, al reducir la presión sobre los tipos de interés. A ello se suma un cambio en la política fiscal: tras un periodo de freno en Estados Unidos, Japón y la Eurozona, se observa ahora un mayor impulso fiscal que refuerza el escenario positivo. Pese a ello, insistió en distinguir entre ruido político y realidad económica.
Un factor estructural más relevante es la evolución del reparto de la renta en Estados Unidos: baja el peso de los salarios sobre el PIB y aumentan los beneficios empresariales. Como respuesta, los hogares incrementan su exposición a la bolsa, fenómeno que empieza a verse también en Europa y que contribuye a sostener los mercados.
“Hay un patrón que se repite: mucho ruido mediático, pero menos impacto real de lo esperado”
En renta fija, explicó que para protegerse de la inflación es necesario situarse en plazos medios y largos. En crédito, los diferenciales están en mínimos históricos, lo que exige mayor selectividad.
En renta variable, defendió que no basta con analizar el PER: hay que tener en cuenta la rentabilidad sobre el capital y el crecimiento de beneficios.
Actualmente, se espera un crecimiento sólido de beneficios tanto en Estados Unidos como en Europa, aunque la fuerte inversión en inteligencia artificial introduce incertidumbre sobre su rentabilidad futura. Por ello, la estrategia se inclina ligeramente hacia Europa frente a Estados Unidos, sin abandonar este último mercado.
Soluciones estratégicas
La visión práctica fue completada por Albert Fita, director de Mercados de Banco Santander en Andalucía, quien centró su intervención en las soluciones financieras para empresas. En materia de tipos de interés, recordó que el BCE ha reducido los tipos desde el entorno del 4% hasta el 2% en el último año y medio y que el escenario base es ahora de estabilidad.
Ante este contexto, explicó dos herramientas principales para gestionar el riesgo: el CAP, que permite fijar un techo al coste financiero, y el FLOOR, que protege frente a bajadas de tipos. En el escenario actual, con mayor probabilidad de estabilidad o subidas que de nuevas bajadas, el CAP cobra especial relevancia. No obstante, subrayó que la elección debe adaptarse a la estructura financiera de cada empresa.
“Lo más importante es analizar de forma individualizada la estructura financiera de cada empresa”
En divisas, Fita destacó que la gestión del riesgo va más allá de los flujos transaccionales de cobros y pagos. Las empresas con filiales están expuestas también a riesgos por financiación intercompany, dividendos, resultados y balance. Para cada uno de estos riesgos existen instrumentos específicos de cobertura.
Entre las soluciones concretas, mencionó el seguro de cambio tradicional, productos con participación en la depreciación del dólar y estructuras más complejas como los acumuladores. El mensaje principal fue claro: no existe una estrategia perfecta, sino la necesidad de buscar un mix de productos y porcentajes de cobertura adaptado a las expectativas y al perfil de cada empresa.
La gestión de la liquidez fue otro de los puntos clave. En un entorno en el que los depósitos y los bonos corporativos vuelven a ofrecer rentabilidades atractivas, la planificación financiera se convierte en un elemento central de la estrategia empresarial.
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