La opinión de Fran Quintana: Que vengan

03 de febrero 2026 - 07:00

Que vengan. Pero que vengan muchos: por supuesto de Tenerife, de Ibiza, de Calatrava o de Esplugues de Llogregat, incluso de Cádiz… A ver si conseguimos que vengan más grupos así, desde su plena y libre decisión, con total ilusión por aterrizar en la fiesta de la libertad, los Carnavales de Cádiz. Que realicen si quieren sobre las tablas su espectáculo basado en chistes contados en el popurrí, tonadas chirriantes a las que llamarán “pasodobles”, ya no sin afinación; sin compás alguno, sin melodía entendible, si ellos desean que sea así. Es la libertad. Que se desparramen por el suelo haciendo grotescos aspavientos, y si quieren hacer volteretas y trapecismos, y a eso llamarlo “cuplés”, pues que lo hagan. Sería estupendo que dentro de un libre concepto del arte y de la libertad del carnaval, incondicional y radicalmente abierto a todos, cada grupo dispusiese de 30 minutos de actuación para que hiciese lo que le viniese en gana, libres del encorsetamiento de un concurso trasnochado que solo hace entorpecer semejantes obras de arte, normas que contravienen al espectáculo. Por favor, que a nadie se le ocurra hablar de “selección” o “filtro previo”, puesto que esto será calificado como “censura”, y ya sabemos que venimos de ahí, no podemos volver a eso. Fomentemos que vengan muchos grupos a este festival del humor bizarro en el que se convertirá nuestro Concurso de Agrupaciones. Puede que entonces, cuando haya tres o cuatro grupos de este tipo por sesión, cuando sintamos una profunda tristeza por ver nuestras tablas del Falla, nuestro mítico Concurso, invadido por una creciente ola de grupos que cumplen con su sueño, pero no con el nuestro, nos empecemos a plantear las cosas. Y puede que empecemos a entender que la libertad de cantarle a Cádiz en el Concurso, como concepto, necesita una urgente actualización; un Concurso sobredimensionado, súper retransmitido, y muy recompensado en difusión y hasta con un simbólico “premio” económico por participar debe tener derecho a contar con criterios de admisión. Puede que reconozcamos que todo el mundo empezó en el Carnaval desde lo más bajo, aprendiendo, desde la escasa calidad hasta la que se pueda alcanzar, sí, pero… haciendo Carnaval de Cádiz. Y no un espectáculo dantesco sin gracia, esencia o estructura mínima, cuando no una varieté lamentable. Puede que entonces merezca la pena calentarse la cabeza en un mecanismo de filtrado, justo y acertado, no dirigido a eliminar a las agrupaciones malas, que deben tener su lugar para poder crecer, sino a las que no tengan los mínimos de lo que entendemos por agrupación de Carnaval de Cádiz. La libertad no está para permitir su abuso; la verdadera libertad está para protegerla y defenderla. Y en este caso, por encima de la libertad individual de los grupos para participar en nuestra fiesta, debe prevalecer la libertad colectiva de un pueblo, el gaditano, para disponer de un Concurso que esté a la altura del legado que nuestros mayores nos dejaron, para que en esas mismas condiciones de dignidad lo puedan heredar nuestros hijos.

stats