El Palillero
José Joaquín León
Totum revolutum para las fiestas
Carnaval de Cádiz 2023
Ocurre a veces que dos elementos están tan llamados a encontrarse que, cuando lo hacen, parecen que anduvieron juntos toda la vida. Es el caso de la especial morfología del barrio medieval y la masa madre de las agrupaciones callejeras. Es decir, Pópulo y Carnaval, un invento del Carnaval, digamos, moderno, que sin embargo ya es tradición en la ciudad. Miércoles de Pópulo, digo, es en Cádiz el Miércoles de Ceniza.
No tiene ni dos décadas esta concentración de formaciones en el barrio delimitado por tres arcos y, sin embargo, fue ganando adeptos –grupos y públicos– de una manera tan rápida que, pronto, el Miércoles de Pópulo se convirtió también en Miércoles de San Juan de Dios, Miércoles de plaza de las Canastas, Miércoles de Vargas Ponce, de El Marqués y hasta de Candelaria... Porque la cita ha ido conquistando terreno vecino y, de hecho, este año le ha salido un hermano chico. Así, no es casual que hoy mismo sea el día de los romanceros en el Barrio de Santa María.
Pero dejemos el jueves, que ayer fue Miércoles de Pópulo. El Miércoles del regreso del carnaval de la normalidad que funcionó con sus risas de la normalidad, sus barbaridades de la normalidad y sus borracheras de la normalidad (“que en Cádiz lo normal no es ser normal...” que cantaron ‘Los bipolares’ en las tablas del Falla...)
De hecho, agrupaciones del concurso tampoco le suelen hacer asco a esta cita golfa aunque, por supuesto, la protagonista es siempre la agrupación callejera. Formaciones anónimas todavía (que hasta en la calle uno se va haciendo un nombre) y otras, las que se mueven a paso lento, entre la marea de aficionados que los persiguen, de ya reconocido sello como la de Jose Flor (este año ‘Si me queréis venirse’, el año pasado ‘Las pijotas) que se divisa a la legua con su espectacular tipo.
También reconocibles, a pesar de ser su primer año como grupo callejero, ‘Peña cultural el Congo turmana’ se dejó ver por El Pópulo. Entre sus integrantes (aunque no todos salen todos los días), los cantaores Anabel Rivera y David Palomar o los comparsistas David y Paco Catalán y Francisco Brull.
Además, la chirigota del Parchís, este año ‘Los que se jartan despacio’, desgrana sus cuplés en la calle Cobos con sus llamativos tipos de astronauta. También en las inmediaciones del barrio del Populo se encontraban ‘Las majorí de la tribu hasta aquí’ un grupo de mujeres que, como dice su lema, hasta el coño de tó, (de llevar todo para delante) formaron un buen día una tribu con la que el publico, sobre todo las mujeres presentes en sus pases, se reconocieron fácilmente. “Si tú estás de todo hasta aquí, po yo hasta allí”.
Ya en el corazón del barrio, en la calle Fabio Rufino, se encontraban grupos como ‘Mas míticos no los hay’, de “terraplanista como Miguel Bosé pero con menos rallada”. También ‘Los domadores de palomos’ que junto al Seblón nos dicen que son capaces de domar cualquier ave “menos el palomino que es indomable” o el Romancero ‘No puedo quitarme el mono’, de Marco con su inseparable Amedio.
Más cerca de San Juan de Dios, estaban ‘Las valkillas de La Caleta’, hoy dos en vez de tres, pero con la misma fuerza valkirya.
Una noche larga que se hizo corta, como los cuplecitos enchambelados, como los vasitos de moscatel y de cream. Como este Carnaval que enfila la recta final.
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