Totum revolutum para las fiestas

02 de enero 2026 - 03:04

Comienza el año nuevo como terminó el viejo: seguimos de fiesta. En la ciudad de Cádiz había un calendario de fiestas delimitado: el Carnaval en los días previos a la Cuaresma y el concurso en sus vísperas, la Cuaresma que empezaba el Miércoles de Ceniza (o, en la realidad, el Domingo de Piñata) y terminaba con la Semana Santa. Para seguir el tiempo pascual, con sus procesiones para impedidos, que culminaban con el Corpus, que era la fiesta grande. Después los Juanillos en las casas de vecinos; y en verano la procesión del Carmen y la Velada de los Ángeles. Para continuar en el otoño con la Patrona, la Virgen del Rosario, y las fiestas de los Tosantos. Y el invierno con las Pascuas de Navidad, la Nochevieja y los Reyes Magos. Todo se celebraba en su justo momento.

Los tiempos han cambiado. Tenemos la iluminación de Navidad instalada desde antes de los Tosantos, y se inauguró antes del puente de la Inmaculada. Algunas fiestas gaditanas, como la Velada de los Ángeles o las del Corpus, ya ni siquiera existen. Han adoptado otras, como Halloween, que se ha comido a los Tosantos. Y para que no falte de nada inventan festejos en septiembre, como los del Gades romano en 2025, que en 2024 eran del Gadir fenicio, y en 2026 será del Cádiz emporio del Orbe y en 2027 el Cádiz constitucional. Pero, además, existe un totum revolutum que desubica las fiestas de sus momentos.

Es decir, podemos celebrar festejos carnavalescos en verano y durante todo el año. Amén de que Halloween ha evolucionado hacia un Carnaval con disfraces de monstruitos. O pueden salir procesiones extraordinarias por los cumpleaños de las hermandades, con pasos de Semana Santa, en el tiempo ordinario y fuera de la Cuaresma. O convertir los Juanillos en una quema del dios Momo pero a lo cutre. O que los Tosantos se celebren en las vísperas y no en su día, como ocurría en otros tiempos, coincidiendo con la procesión de la Virgen de la Palma.

Esta confusión de los tiempos en Cádiz contribuye a la sensación de que la ciudad está todo el año en una fiesta perpetua. Y, por los motivos más diversos, que en el fondo quizás sea ninguno. Se desvirtúa la celebración en sus días. Aquí la gente se ríe al escuchar que en otras ciudades y pueblos se comen las uvas de Nochevieja cuando les sale del otoño. Han inventado las preuvas, otra parida en riesgo de extensión. Y no se entiende que ese totum revolutum de la confusión ya se hace costumbre en Cádiz. La semana próxima hay cabalgata de los Reyes Magos y empieza el Carnaval.

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