Me gusta la Viña

Doña Cuaresma

13 de febrero 2013 - 01:00

Mis amigos me hablan sin cesar de las bondades del barrio de la Viña y de la simpatía de sus gentes. Me dicen que es el barrio más típico de la ciudad y el centro del Carnaval, y me preguntan inquisitivamente si me gusta la Viña.

Pues bien, lo reconozco. Me encanta la Viña. Pero la viña del pago de Marchanudo, en Jerez de la Frontera, la que produce los mejores vinos del mundo entero.

La viña que queda entre la Cruz Verde y la Caleta, no vale nada. Lo siento mucho, pero su caserío es impersonal y de escaso valor. Sus únicos edificios interesantes, el Hospital de Mora y Valcárcel, o están en el barrio del Balón o queda en las afueras.

El barrio de la Viña pudo tener sus encantos, pero el tipismo lo ha perdido. Podría tener al aroma del cercano mar y gozar de la tranquilidad de su situación geográfica. Pero el pitito de Carnaval y el pestazo a caballa asada ha terminado por estropearlo.

Sin embargo, en las viñas de Marchanudo todo es delicioso. Su situación le permite gozar de un microclima excepcional, donde las noches son deliciosas y los días suaves.

Eso es una viña. Poco a poco la Naturaleza y la sabia mano de los labradores jerezanos van dado paso a unas uvas de las que podremos extraer amontillados, palos cortados y olorosos de categoría.

¡Camarero! Viva la Viña de Jerez y póngame un 51-1ª.

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