El compás viñero no se jubila

Octava sesión de preliminares

La chirigota de Manolín Gálvez aúna humor y emotividad para conquistar al público con su tipo de abuelos · Exitoso regreso de Enrique Villegas al concurso con la comparsa 'Un paseo por el tiempo', afinada y elegante

Al ritmo de 3x4 llegó la chirigota Los superabuelos, una chirigota niñera.  Foto: Lourdes de Vicente
Al ritmo de 3x4 llegó la chirigota Los superabuelos, una chirigota niñera. Foto: Lourdes de Vicente
Diego Marchán

Cádiz, 31 de enero 2009 - 02:06

Volvió el pasodoble, el de los de antes. Volvió el pellizco. La chirigota de Manolín Gálvez consiguió un año más repartir vellitos de punta por todo el Gran Teatro Falla y arrancó la carcajada con un repertorio muy divertido sacando punta a todo lo cotidiano en la vida de un abuelo jubilado. Los superabuelos protagonizaron una sesión de nuevo bastante mediocre y que celebró el retorno del mítico Enrique Villegas al tajo de las coplas con una comparsa plena de elegancia.

Para comenzar, otro regreso. El coro de Triana, Martes de carnaval, retornó a las tablas tras un año de descanso homenajeando con su tipo a los diferentes carnavales del mundo, de Venecia a Brasil pasando, claro está, por Cádiz. Agradó en su vuelta, aunque le faltó un poco de potencia y afinación. Peor lo llevó la chirigota Si me pagas, te la enseño, muy floja de letras y conjunto, tanto que en ocasiones era difícil seguirles por su escasa vocalización.

La joven comparsa algecireña La arena, leyenda de un navegante sorprendió con un gran conjunto de voces que sin embargo no aprovecharon bien, abusando de las estridencias a la hora de interpretar sus letras. Excesivo derroche de potencia el suyo. Aún así, será un grupo a seguir en el futuro. Con mucho descaro pero poco más llegó el cuarteto Yesterday: C.P. La Salle de la Mar que, además de varios chistes de mal gusto dejó, eso sí, algunas genialidades como las abrigadas amarillas (dos japonesas con medio ropero encima, vamos) y la estampa de Jesucristo paseando en bicicleta al presidente Zapatero. Alucinante. Si hubieran explotado más esta vertiente surrealista, otro gallo hubiera cantado.

El compás viñero de la chirigota de Manolín Gálvez se encargó de cerrar la primera parte de la sesión. Sacando partido a cosas cotidianas con su tipo de jubilados a cargo de su nieto, Los superabuelos, una chirigota niñera supo hacer reír y erizar el vello en su justa medida. El compás de su pasodoble, esa parada, ese golpe y ese pellizco les llevarán de nuevo muy lejos en este concurso.

Tras el descanso, dos agrupaciones bastante discretas. Ni la comparsa cordobesa Los renglones torcidos del carnaval ni la chirigota sevillana Los genios hicieron méritos para ganarse un lugar en cuartos. A continuación llegó una comparsa que prometía pero que no acabó de romper. Los calavera ofrecieron un repertorio correcto en letra y estupendo en música, aunque muy por debajo en interpretación, mejorable. Si tienen la oportunidad de volver y afinarse un poco más, pueden ser una agrupación a tener en cuenta.

El punto exótico de la noche lo puso Una chirigota de Cadi, agrupación llegada de Beniaján, Murcia. Humor de sal gorda y algunos toques simpáticos pero poco más, aún así se les agradece el esfuerzo realizado por venir hasta Cádiz. Y para despedir la noche, un esperado retorno. El gran Enrique Villegas retomó la autoría de comparsa con la agrupación Un paseo por el tiempo. Buenas letras, aún mejor en música y estupenda la interpretación del grupo, que puso un más que digno punto y final a la sesión. Se enriquece la modalidad de comparsa con este regreso.

De nuevo, floja función a la espera del plato fuerte que llegará mañana: doble ración de Tino Tovar, con la comparsa Voces y la contribución en el tango del coro a pie, y la comparsa de Antonio Martín en un nuevo intento por reverdecer laureles.

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