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A punto de cumplir 12 años -el lunes- y con más de 70 carreras a sus espaldas, Alberto García Domínguez continúa aumentando su palmarés deportivo, un currículum que engloba, por ejemplo, el subcampeonato de Andalucía de Minimotos 6.2 CV (2008), el subcampeonato de la Copa Ampa Mini GP (2009) o el tercer puesto en el Europeo de Minimotos GP (2009), y, ya más recientemente, el cuarto lugar en el campeonato de España de Supermotard 65 cc (2014) o el subcampeonato de Minimotard Andalucía 65 cc (2014).
Este año las cosas van aún mejor, pues el chico afronta el parón competitivo veraniego en el segundo lugar del ranking español y en lo más alto del andaluz, y lo hace tras imponerse en una carrera del nacional, en Villena, y en dos del regional (la localidad sevillana de Alcalá del Río y la malagueña de Cártama).
"Me siento muy feliz sobre una moto. De hecho, un examen escolar me intranquiliza más que la parrilla de salida del circuito", explica Alberto, que acaba de terminar sexto de Primaria en el Colegio Sericícola y que tiene ante sí el calendario competitivo que le resta en las dos citas en las que compite: por lo que respecta al título nacional en agosto le espera Tubilla del Lago (Burgos), en septiembre Villaverde de Medina (Valladolid) y en octubre Gandía (Valencia). La prueba regional alberga un evento en septiembre en Villafranca de Córdoba para seguir en octubre en la localidad onubense de Cartaya y finalizar en noviembre en Alcalá del Río.
La moto que comanda Alberto García, cuya afición heredó de su padre, un antiguo piloto que se llama exactamente igual que su hijo, presenta 65 centímetros cúbicos y 15 CV. La velocidad punta alcanza los 110 kilómetros por hora. "Son motos de campo, de motocross, que se preparan para velocidad en pista. Llevan rotores, una pieza que se integra en el magnético y provoca que el motor suba rápida y bruscamente de revoluciones. Resultan bastante altas, por lo que a la hora de tirarse en curva obliga a disponer de buena preparación física, lo que me aconseja el desarrollo de varios deportes, como el atletismo, el boxeo, bajo las directrices de Francisco García, o la natación", detalla el chico.
Competir a los mandos de una moto cuesta mucho dinero. El vehículo que conduce Alberto es una KTM cuyo precio de serie ronda los 4.000 euros. La competición impone acondicionamientos como suspensiones, llantas, neumáticos, frenos y puesta a punto, con lo que el presupuesto acaba superando los 7.000. A ello se suma el escaso tiempo de vida de algunas piezas: un juego de neumáticos (170 euros) vale sólo para una carrera y los motores hay que cambiarlos cada 30 horas. Además, no existen imitaciones, por lo que todas las piezas han de ser elementos originales, factor que también eleva los guarismos. Es por ello que tanto el padre del campeón como su madre, Miriam Domínguez, quienes le acompañan en caravana a todas las pruebas junto al mecánico, Francisco Hidalgo, insisten en el agradecimiento a sus actuales patrocinadores y en la solicitud de que se incorporen más sponsors.
El equipo Itenaval, nombre de una empresa del sector industrial naval cuyo gerente es el propio padre del joven, cuenta con donaciones financieras como las de Aquarela, un restaurante sito en El Puerto de Santa María, o las de las firmas del motor Ontemoto, Sevimotor y Putoline, una nómina que le gustaría aumentar con nuevos nombres.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta este laureado portuense es la dificultad para acceder a los entrenamientos, un ejercicio que obliga a desplazarse a Málaga, Sevilla o Huelva. En El Puerto resulta imposible por falta de pistas y Jerez tampoco se contempla a día de hoy al exigir una cilindrada mínima de 85 cc (aunque en este caso la familia tiene la esperanza de acceder el año próximo, cuando se produzca el cambio de cilindrada); así las cosas la alternativa más inmediata se centra en Conil, en un circuito KR24 que se está ultimando.
El joven tiene ahora en cartera otro reto, pues el equipo alicantino DMC quiere que haga con su escudería y la moto que le proporcionen las dos últimas pruebas del CEV, el Campeonato de España de Velocidad, en la categoría de Challenge 80 cc.
El próximo año Alberto pasará a competir en Minimotard 85 cc, en una premotocuatro de 25 CV. Es un paso más en la evolución de un piloto que quiere llegar a lo más alto: "Mi sueño es alcanzar la categoría MotoGP. Lorenzo, Rossi o Márquez son mis referentes", explica, consciente de que empezó a montar con 3 años y de que a los 14 o 15, más de una década después, podría tener ya opción a ser fichado por una gran marca y cosechar frutos mediáticamente más visibles.
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