"Me gustaría colgar las botas en un club tan grande como el Cádiz"
Enrique es uno de los jugadores que mejor rendimiento está aportando en el inicio de Liga · Es de nuevo un futbolista importante para el equipo y dice que tras el descenso, "mi deseo era quedarme"
Enrique Ortiz es uno de los pocos supervivientes de la transición que ha vivido el Cádiz en apenas dos años. Es uno de los ejemplos que mejor reflejan el resurgir y la recaída amarilla en el último lustro. De jugar en el Santiago Bernabéu, tratando de superar a Roberto Carlos, a hacerlo en Roquetas de Mar frente a un rival del montón. La cara y la cruz o las vueltas que da el fútbol, que a Enrique también le han salpicado.
Ese cambio de chip tan brusco lo lleva con naturalidad, haciendo gala de la modestia con la que se enfundó el amarillo cadista por primera vez, y con el oficio y el silencio como insignias de su presencia. El extremeño se ha ganado por méritos propios ser un jugador importante para el Cádiz, que causó sensación en una Primera División a la que llegó con el cartel de desconocido y que continúa con la cabeza alta a pesar de bajar dos peldaños.
Habitualmente desde que Enrique viste de amarillo se da la curiosa circunstancia de que si su rendimiento es bueno, el del equipo también responde a las expectativas creadas. El mejor Enrique llevó al equipo gaditano a Primera, donde lideró los mejores partidos por los estadios con más solera del balompié nacional. Ahora, en Segunda B, el extremeño ha engrasado sus piezas y su motor va como un Fórmula Uno. "No esperaba que el equipo brillara tan pronto y tan alto. Venimos de una situación difícil por culpa del descenso. Había muchas dudas por la categoría en la que al final íbamos a militar, y la verdad es que no esperaba este inicio en lo personal y en lo colectivo. Llevo tres goles y dos asistencias en cuatro partido, que no está nada mal. El trabajo está dando pronto sus frutos, y con estos, los resultados", explica.
No es amigo de entrar a valorar qué hubiera sido de su futuro si Abraham Paz transforma el penalti en el Rico Pérez. Entonces daba la sensación de que su ciclo en Carranza había concluido. "Lo que vale es lo que pasa. Bajamos a Segunda B y estamos aquí. No sé qué hubiera pasado si nos salvamos. Pero debo decir que mi deseo siempre fue quedarme en el equipo", aclara antes de profundizar en los aspectos que han cambiado del Enrique 2007-08 al actual: "El fútbol es así, tiene días mejores o peores. El año pasado estuve por debajo de mi rendimiento habitual, como le pasó a otros jugadores, y lo pagamos bajando. La reacción de la gente -dice con referencia a la afición- era así porque es la paga y la que opina. Pero no me tengo que sentir incomprendido por la afición. Todos los días trabajo fuerte en los entrenamientos, por lo que estoy muy tranquilo con mi labor. Esto va por épocas. Muchos de los que el año pasado me pitaban, ahora me aplauden. El fútbol mueve mucho y el cadismo, también. Los futbolistas estamos expuestos a todo eso".
Y como es de bien nacido ser agradecido, el centrocampista cadista no olvida lo mucho que ha vivido de amarillo a pesar del retorno a Segunda B: "Lo he dicho siempre y lo mantengo. El Cádiz me lo ha dado todo. Si no vengo aquí, no hubiera disfrutado de un gran ascenso ni hubiera jugado en Primera. Luego me ha tocado vivir dos descensos. Cuando uno pasa tanto tiempo en un equipo es posible todo esto", matiza.
Defiende a capa y espada su profesionalidad, sean buenos o malos los vientos que rodean al equipo. Es justo reconocer que estamos ante un futbolista de máxima entrega en su trabajo, profesional hasta para pensar en redondo y que hace vestuario, una de las carencias del equipo en los últimos tiempos. "Siempre entreno de la misma manera, vaya o no convocado, que me he pegado muchas veces un tiempo en la grada. No he bajado la guardia, si bien cada entrenador tiene su manera de trabajar", dice sobre el hecho de sentirse un jugador importante para el equipo.
Derrocha prudencia cuando se trata de hablar del inicio liguero. Saca pecho, pero con precaución, sabedor de que los malos momentos deben llegar. "Ahora mismo estamos bien. Son tres victorias seguidas, que son difíciles en cualquier categoría. Estamos en un buen momento, pero de ahí a decir que va a ser un camino de rosas... Será complicado y llegarán épocas malas, aunque lo ideal es que duren lo menos posible", apostilla.
Aparca lo que ha vivido como jugador del Cádiz para no torturarse pensando en los estadios que visitaba y a los rivales que se enfrentaba hace dos años. "Es lo que hay; el fútbol tiene estas cosas y no se puede vivir del pasado. Hace dos años jugaba en el Bernabéu y ahora estoy aquí, en Segunda B. El fútbol está muy complicado en cualquier categoría. El Cádiz es un equipo fuerte aunque esté en esta categoría y por eso los rivales van a luchar con fuerza contra nosotros. Hay que adaptarse y tratar de sumar los puntos necesarios para estar arriba".
Los años pasan, también para Enrique. El de Azuaga ha superado los 30 y tiene un poco más cerca el final de su carrera como futbolista. La misma va a estar marcada por su etapa en el Cádiz, donde le gustaría "dejar una buena imagen". Piensa que le recordarán "por formar parte de la plantilla que ascendió a Primera; eso no se olvida nunca". "Eso estará ahí siempre", pero agrega que la simpatía que despierta un jugador "depende de como caigas o te valoren para que te recuerden de una forma u otra".
Enrique vive el presente como el final de un ciclo que no desea que acabe nunca. Cumple contrato el 30 de junio del próximo año y, si antes del 1 de enero el club no habla con él, estará autorizado para buscar destino para la temporada que viene. "No es el momento de pensar en eso. Claro que me gustaría seguir mucho tiempo. Tiendo mi mano, pero es el club el que debe decidir", comenta antes de añadir lo que le dice el corazón: "Me gustaría colgar las botas en un club tan grande como el Cádiz. Un club como este no lo voy a encontrar en ningún sitio. Pero no se sabe; mira Armando, que parecía que se iba a retirar aquí y al final está en Primera. Si a partir de uno de enero el club decide no dirigirse a mí, tendré que pensar en buscarme equipo", finaliza.
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