La eterna y grandiosa veteranía
Pádel. san fernando open trofeo bahía sur del world tour
Willy Lahoz se convierte en el nombre propio del torneo y en una espectacular final barre, junto a Bela, a unos desconocidos Paquito Navarro y Mati Díaz que no aguantan el chaparrón
Willy Lahoz. Ese es el nombre propio del Open de San Fernando. Lo que quedará en el recuerdo del campeonato será el nombre del madrileño que, a sus 43 años, dio todo un recital y terminó de manera impresionante la cita, su primera gran final del World Pádel Tour.
Luego, ya con tranquilidad, se recordará el tremendo cuarto de final de Juan Martín y Juani Mieres contra Lamperti y Allemandi, con la eliminación de éste último al insultar al árbitro. También quedará el tremendo ambiente que se ha respirado en el pabellón de Bahía Sur durante la competición de verdad. Quedará igualmente el fuerte viento de levante que azotó a las pre y a las previas y que deslució la primera parte del campeonato. Y que las competiciones tuvieron que pasarse a las pistas cubiertas en Fadricas. Y, como conclusión, que La Isla necesita continuar cada año con este acontecimiento deportivo por todo lo que envuelve.
Pero a bote pronto, en un inicio, lo más importante del torneo es ver cómo hay jugadores que son capaces de vivir una segunda juventud cuando menos se lo esperan, jugadores que han amado este deporte tantos años que se emocionaron ayer al ganar algo que ni en sueños lo habrían hecho. Y el alma mater de esos jugadores es, porque se lo ha ganado a pulso, Willy Lahoz.
Fue su final porque su compañero, grande donde los haya, le mostró el camino. Curtido en mil batallas, Bela sigue queriendo demostrar que no solamente de Martín Díaz vive el hombre y que el haberse separado de su costilla tiene un camino, el de seguir ganando. Sin duda, el argentino, el día que se retire, también habrá escrito con oro su nombre en los anales históricos del pádel.
No nos olvidemos de los otros príncipes, los que empujan pero ayer sufrieron una decepción que tiene que curtirlos. Paquito Navarro no estuvo, no fue ni un ápice de lo que es y puede ser, y a Mati Díaz se lo comió el madrileño como si fuese un sandwich mixto.
Por eso, el campeonato que más partidos de larga duración ha tenido se termino en una hora y cuarto, concretamente 1 horas y 16 minutos. Ese fue el tiempo que le duró a los veteranos bajar a la tierra a los jóvenes, que ni sabían, ni podían, resguardarse del chaparrón que les estaba cayendo.
Y eso, y al inicio del choque nos remitimos, que las cosas pintaban bien en un principio. Inesperada rotura de servicio para comenzar de Navarro y Díaz y 2-0 para el casillero de los jóvenes. Fue el momento de respirar hondo, de mantener la calma y de saber hasta dónde se podía llegar. Dicho y hecho. Los dos siguientes juegos, para los futuros campeones de La Isla y empate en el marcador (2-2).
Continuó el primer set con aparente normalidad hasta que con el 3-3, con saque de Mati Díaz, Bela y Lahoz rompieron el tarro de las esencias para ponerse primero 0-40 y terminar rompiendo el saque del rival.
No pierden la compostura los futuros campeones, confirman el break en el siguiente juego para ponerse 5-3 y. a pesar de que Paquito logra sacar adelante su servicio (5-4) , Willy Lahoz hace lo propio con el suyo para no dejar reacción alguna a sus rivales y ponerles, sin que apenas se diesen cuenta, el 6-4 en escasos 39 minutos de juego. La mitad del botín ya estaba en el bolso de un Lahoz que con el paso de los minutos se iba encontrando más y más a gusto en la pista y un Bela que ejercía un predominio de gran jugador.
Llegaba el segundo, y con él debía de llegar la reacción de los que iban por debajo en el marcador.
Pero no se veía a Paquito Navarro a gusto. Algo ocurría y los golpes de maestros de sus rivales le impedían sacar la forma que había exhibido durante todo el torneo.
En la segunda manga las cosas fueron, si cabe, mucho más sencillas, porque así se lo pusieron los unos a los otros.
Los puntos fueron cayendo casi como fruta madura de un árbol y ya, a las primeras de cambio, con saque de Mati Díaz, los aspirantes a campeones ven claro el camino al romper tras 15-40 el servicio de sus rivales.
Todo iba sobre ruedas. Si unos, en este caso Bela y Lahoz, estaban más a gusto sobre la cancha, los otros, Navarro y Díaz, daban muestras claras de su incomodidad, su sorpresa y su falta de capacidad para sacar adelante el encuentro.
3-1, ratificación de break y poco peligro, a excepción de dos bolas que tienen el sevillano y el argentino con el 4-3. Fue el momento de Willy Lahoz. El solito se encargó de contrarrestar el 15-40 con el que contaban sus rivales y terminó poniendo todo sobre la pista para sumar el 5-3 y casi finiquitar el choque.
Esto ocurrió en el juego siguiente, con saque de Paquito Navarro. La senda ya estaba hecha, la moral de sus rivales estaba por los suelos y la profesionalidad, la veteranía de Bela y Lahoz, dejaban la final en su bolsillo ante el entusiasmo del respetable.
Diez años han transcurrido desde que Willy Lahoz ganase un torneo en el circuito profesional. Fue en una final, junto a Marcello Jardim, ante precisamente Bela y Juan Martín Díaz. Algo tuvo que pasar por la cabeza del madrileño que ayer destronó a Paquito Navarro en La Isla y se alzó con un impresionante triunfo.
Bela, por su parte, sigue demostrando que es historia viva en este deporte, el deporte de moda.
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