Salazar y Marrero suben del abismo a la gloria
La última jornada del San Fernando Open Trofeo Bahía Sur de pádel se abrió bien temprano con una final femenina que sirvió para que más de dos amantes de los refranes pudieran echar mano del catálogo. Quien mal empieza, bien acaba. Esa frase tan popular estuvo en boca de numerosos aficionados una vez terminó un encuentro que resultó maratoniano, con la felicidad marcada en los rostros de la madrileña Alejandra Salazar y la canaria Marta Marrero así como la decepción inevitablemente adherida a las miradas de las gemelas María Pilar y María José Sánchez Alayeto, zaragozanas más conocidas como Mapi y Majo. Tan parecidas como Pili y Mili, aunque estas seguro que no practicaban su deporte favorito con la destreza de la pareja maña.
Salazar y Marrero acabaron llevándose el gato el agua a pesar de que hubo momentos en los que dio la impresión de que iban a recibir una auténtica paliza. El dúo fraternal, vencedor en el torneo anterior de Barcelona y cabeza de serie número 1 en La Isla gracias a que sus componentes encabezan al alimón el ranking individual del World Padel Tour, saltó a la cancha como si un huracán estuviera asolando la pista central instalada en el pabellón de Bahía Sur. Mapi y Majo aquilataron en un visto y no visto una ventaja más que considerable de 4-0 en el primer set. Pero lo más relevante no era el marcador sino la aplastante superioridad de su juego arrollador frente a unas rivales timoratas y que parecían acomplejadas, fallando una y otra vez hasta los golpes menos complicados. Tres puntos a favor en cuatro juegos era un bagaje horripilante.
El público dejó de confiar en la posibilidad de presenciar una final emocionante y equilibrada, pero se equivocó hasta el apuntador. Las aragonesas incluso dispusieron de una bola para sumar su tecer break consecutivo y ponerse 5-0, pero ese instante supuso el punto de inflexión de la final. Sus adversarias salvaron ese saque y, con un cambio tanto táctico como de actitud, se lanzaron con el cuchillo entre los dientes a tumba abierta. Llegaron a recuperar uno de los servicios perdidos pero eso no fue suficiente para evitar la pérdida de la manga inicial por 4-6.
El segundo set, con un único saque cedido por cada binomio, anduvo muy parejo y se terminó resolviendo en un tie break que se adjudicaron con solvencia Salazar y Marrero al aprovechar varios errores al volear de unas hermanas a las que les tembló el brazo a la hora de la verdad.
Ese 7-6 en contra no hizo mella en las Sánchez Alayeto en el arranque del tercer set, tramo en el que la agresividad de su juego ofensivo volvió a hacer daño y facilitó un 3-0 de salida. En cualquier caso, enfrente tenían dos contrincantes que habían elevado una barbaridad su nivel de juego, por lo que el contrabreak no tardó en llegar. Con el partido camino de decidirse en un nuevo tie break, Majo no pudo mantener su servicio en el 11º juego y colocó en bandeja de plata el triunfo por 7-5 a unas rivales que se reanimaron después de haber estado medio muertas.
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