Fútbol | Segunda B

Victoria de un Cádiz B con dos caras (3-1)

  • Los amarillos mejoran en la segunda parte ante un CD Marino más entonado en el primer acto

Arbelo sujeta a Boselli en un avance del atacante cadista. Arbelo sujeta a Boselli en un avance del atacante cadista.

Arbelo sujeta a Boselli en un avance del atacante cadista. / CÁDIZ CF

Tercera victoria del Cádiz B en la primera fase de la novedosa Segunda División B, después de superar por 3-0 a un CD Marino que dejó muy buenas sensaciones en un primer tiempo en el que fue mejor y tuvo mayor frescura con el balón en los pies. Los insulares no tuvieron pegada en sus escasos acercamientos hasta el descanso. Tras el mismo les golpeó de forma severa el primer tanto, que abrió la descandencia en su juego hasta poder salir goleados del Ramón Blanco. Bajo un fuerte viento de levante, el Cádiz B jugó en líneas generales peor que el día de la Balona, cuando los puntos volaron de El Rosal. Las cosas del fútbol.

Hay que hablar de unos primeros minutos de máxima igualdad entre los dos equipos. Sin Nieto en el once, Boselli se encargaba de la presión alta del filial para complicar el avance de un rival que apostó por el toque y que dejó detalles de calidad que no van en consonancia con su mala clasificación.

La primera acción del choque que se ganó el calificativo de interesante llegó con polémica. Boselli peleaba un balón largo y cuando ganó la posición a Arbelo, éste le sujetó claramente impidiendo su conexión con el balón para encarar al portero Un claro penalti no señalado. Las quejas de Juanma Pavón sirvieron de poco. En la primera media hora el Marino combinó bien y fue capaz de poner en jaque a la zaga amarilla en un par de ocasiones, aunque nunca comprometiendo la portería defendida por Juan Flere.

De esta forma, en el tramo final del primer periodo el equipo insular encontró fisuras entre Saturday y Lau y hasta en dos oportunidades pisó el área con caídas polémicas reclamadas como penaltis por el banquillo del Marino. Definitivamente estaban más cómodos los de Quico de Diego. Todo ello provocando que en el 40’ se produjera la mejor ocasión en un córner que primero cabecea Arbelo y salvó Juan Flere, y el rechace lo 'reventó' Cristo rechazando el portero con el cuerpo.

Con el primer tiempo en el único minuto de prolongación, un centro a media altura de Jordi Tur no lo alcanzó por poco Duarte a pesar de lanzarse al césped estirando una pierna que no conectó con el esférico. Hubiera sido un golpe psicológico a una primera mitad sólo regular del Cádiz B.

El segundo periodo cambió por completo por el tempranero e inesperado 1-0. Chapela, de los mejores del filial una semana más, recibe a borde del área y tras desplazarse unos metros hacia adentro suelta un lanzamiento que sorprende a un Ángel Galván muy tapado.

El tanto cambiaba todo aunque confirmaba que las palabras de Pavón en el descanso daban resultado en cuanto a la mayor agresividad sin balón. Lo mejor estaba por llegar cuando un saque de esquina de Duarte lo tocaba en el primer palo Saturday para ampliar la cuenta. Definitivamente las cosas habían dado un vuelco en el campo Ramón Blanco. Y mejor se le pudo poner las cosas a los de casa por un claro penalti de Charni a Chapela; el chiclanero, pletórico de confianza, asumió la responsabilidad pero Galván acertó el lugar por el que fue el balón.

Con el 2-0 el Marino quemaba naves tratando de alcanzar un gol que le diera vida y esperanza; la verdad es que la imagen de los insulares era mucho mejor que lo que dictaba el resultado. El viento seguía condicionando el juego de ambos contendientes porque por arriba era casi imposible plantearse alguna acción de creación. Todo ello en un cuarto de hora final de calma relativa porque el conjunto tinerfeño no encontraba la manera de entrar en el duelo en forma de resultado y la escuadra gaditana aguardaba a una claridad e inspiración ofensiva para cerrar el encuentro. Lo hizo el jovencísimo Kensly al robar la cartera a Pablo y superar sin dificultad a Ángel Galván. Era el 3-0.

El partido abierto del segundo periodo permitió al Marino no irse sin marcar y lo hizo Saavedra en una acción a balón parado a las puertas del 90’. Era justo para el equipo visitante pero insuficiente para pensa rcon cotas mayores, con las que sueña el filial cadista inmerso ya en la quinta jornada.

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