Fútbol | Segunda B

El San Fernando se queda helado

  • El Marino, que no conocía la victoria, sorprende al doblegar al equipo isleño (2-3) en un choque marcado por el frío

Gabi Ramos, en una de sus internadas, no llega al esférico que intercepta Galván.

Gabi Ramos, en una de sus internadas, no llega al esférico que intercepta Galván. / SAN FERNANDO CD

Filomena pasó por Bahía Sur y dejó helado al San Fernando (2-3). Nadie esperaba que un equipo, que solamente había marcado tres goles en lo que llevamos de temporada, y que sólo había empatado dos partidos, arrebatase al equipo isleño la posibilidad de asentarse en los puestos de privilegio de la clasificación. Y así fue.

No cabe la menor duda de que a los de Stankovic hay dos cosas que no se le dan nada bien. En primer lugar los equipos canarios, ya que ha cosechado solamente un punto ante los tres que se ha enfrentado y, curiosamente, ha perdido ante Las Palmas y Marino cuando ostentaban la vitola de colistas del grupo, empatando en Marino. Y la otra, la de jugar por la mañana. Los isleños, a pesar de que suelen entrenar a esas horas del día, fracasan una y otra vez en los partidos mañaneros y eso son datos registrados.

Pero es que ante el Marino fue el quiero y no puedo más grande que se ha visto en La Isla en mucho tiempo. Los isleños pensaron que, tarde o temprano, la fruta maduraría y que el gol llegaría y, por contra, fueron recibiendo uno y otro golpe hasta tumbarlo definitivamente en la lona de manera sorprendente y dejando a las claras que este equipo es capaz de lo mejor, y de lo peor, que le falta consistencia y que mezcla con rapidez la fluidez con lo espeso, sin encontrar soluciones a los problemas que se le plantean durante el partido.

A los de La Isla le viene como anillo al dedo el refrán de ‘ni antes éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos’ porque es cierto que, después de nueve jornadas disputadas, todavía desconocemos si el San Fernando es bueno, o malo. Incluso, en ocasiones, ni siquiera sabemos a lo que juega, si lo hace de manera premeditada o si lo hace a impulsos, valiéndole la calidad de los hombres que conforman el plantel isleño.

Lo que sí tenemos claro es que cuando se tiene que ir por el partido, cuando se tiene la responsabilidad de ganar, bien por la necesidad o bien porque el rival es inferior sobre el papel, se falla. Y ante el Marino los isleños fallaron de manera irremediable, sorprendente y, nos atrevemos a poner, humillante.

Los canarios golpearon, los azulinos respondieron, pero a golpe canario se veía que la situación se agravaba hasta el punto de la derrota. Y eso pasó en los minutos finales de un duelo donde se estuvo por debajo en, prácticamente, la mayoría del mismo.

Y eso que se empezó con bríos, con ganas, con intensidad, con ilusión. Pero todos esos adjetivos se fueron diluyendo entre el reinante frío que azotó el estadio isleño.

No encontraban los de Stankovic la manera de romper el cerco creado por un colista necesitado. Yeso a pesar de que en el 12’ un pase de Pepe Bernal a Hugo Rodríguez terminó con un disparo de éste alto y de que en el 14’ hubo una doble jugada, en primer lugar en un disparo franco de Pepe Bernal a pase de Francis Ferrón, y en segundo en un disparo raso de Manu Moreno al saque del córner. Pero era poco bagaje.

Por eso, principalmente, el Marino decidió salir de la cueva. Suponemos porque ante la falta de peligro del rival se plantearía la posibilidad de creer en el milagro. Cristo, en el 24’ probó fortuna antes de que en el 30’ Francis Ferrón tuviese la más clara de los isleños en la primera mitad en un balón que recibió, se giró y estrelló en la base del poste.

Todos los presentes en el estadio pensaban, y así lo hacían ver, que la fruta tenía que caer, que con el primer gol llegaría la posibilidad de agrandar el partido, lo malo es que el primer gol no llegaba.

Corría el minuto 41 cuando Moussa imprimía la primera corriente de aire frío en las gradas del Iberoamericano. Un despeje de cabeza de Manu Moreno al corazón de área azulina era aprovechado por el delantero del equipo canario para sorprender, antes del descanso poniendo el cero a uno. Lo peor estaba por llegar porque antes de que se pitase el final del primer acto, una jugada del omnipresente Moussa terminó con un disparo de Cristo que obligó a un esfuerzo especial a Perales para mandar a córner. Era un mal presagio.

La segunda mitad fue espesa como ella sola hasta el minuto 70’. Los isleños no encontraban la fórmula y el Marino se conformaba con verlas venir, ya tendrían tiempo de apretar si la cosa se complicaba.

Pudo ser a raíz del minuto 70, cuando Amelibia, que se ha convertido, pese a su puesto de central, en el máximo artillero azulino, remataba de cabeza una falta medida de Hugo Rodríguez. Pero si los isleños igualaban la pelea, solamente tres minutos tardaban los canarios en ponerse superiores. Un nuevo error defensivo propiciaba, solo tres minutos después de la igualada, la segunda corriente de aire frío en el Bahía Sur. De nuevo todo cuesta arriba y de nuevo a remolque.

En el 82’ Dopi asistió a Francis Ferrón que se encontró en el primer disparo a bocajarro una gran intervención de Galván y que terminó, de manera poco ortodoxa, marcando en segunda instancia. Era, de nuevo la igualada, pero el Marino quería terminar de tumbar a los isleños y cuando el partido, prácticamente expiraba fue Samuel Arbelo el que se sacó de la chistera un disparo desde la frontal del área para terminar, con la tercera corriente de aire frío, de helar el estadio del equipo azulino.

Estaba claro que ya no había maneras de volver a igualar la contienda, que ya no quedaban fuerzas, que entraría de lleno, la veteranía visitante para destruir lo que quedaba de partido, que eran dos minutos y el tiempo extra. El Marino sorprendió, dejó helado Bahía Sur y logró, en La Isla, su primera victoria en la presente temporada.

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