Fútbol | Segunda División B

El San Fernando despierta del sueño con amargura (1-2)

  • El equipo isleño cae ante el Cartagena y prácticamente dilapida sus opciones de disputar los 'play-offs' de ascenso a Segunda División B

  • El conjunto cartagenero se adelanta en dos ocasiones y Pedro Ríos acorta

Gabi Ramos intentó siempre llevar peligro por su banda. Gabi Ramos intentó siempre llevar peligro por su banda.

Gabi Ramos intentó siempre llevar peligro por su banda. / Román Ríos

Este domingo se despertó de su letargo, de su eterno sueño, de su plácido dormir. Y lo hizo de sopetón, de golpe y porrazo y de manera amarga. El San Fernando dijo adiós de manera heroica lo que ha venido sembrando de la misma manera durante toda la temporada, al sueño de jugar unos play offs.

El partido era entre David y Goliath, pero estaba claro que mandaría el que más poder tenía porque los sueños solamente se cumplen si no te despiertan y si sigues sumidos en ellos hasta su realización. Y el equipo cartagenero se encargó de despertar a los azulinos de la manera más amarga, inflingiéndole una dolorosa derrota que, aunque no matemáticamente hablando, si lo aleja definitivamente del objetivo.

Pero que le quiten lo bailao. El San Fernando ha hecho una temporada para enmarcar y ha estado muchas jornadas entre los cuatro primeros clasificados, y se ha codeado con los grandes, sin ir a más este domingo trató de tú a tú a un Cartagena que viene a ser como el Real Madrid de la Primera División, poderoso, potente y con una plantilla de ensueño. Pues los isleños han estado ahí, sin vacilar, ni dudar. Han estado ahí, ofreciendo dosis de entrega, humildad y trabajo hasta decir basta, y han sido la sorpresa del grupo IV de Segunda División B. Todo un ejemplo a seguir.

Este domingo era una empresa muy complicada y dura, pero los de José Pérez Herrera la afrontaron como lo han hecho toda la temporada, con el cuchillo entre los dientes y con la ilusión por bandera. Por eso, el equipo isleño, que partió de inicio con sus mejores galas, con su conjunto tipo, con todo lo que disponía, comenzó el choque enrabietado y encerrando, por más de un cuarto de hora, al equipo albinegro en su parcela.

Quería sellar la sorpresa y a punto estuvo si los dictámenes del trencilla de turno hubiesen sido los acertados. Ya en el minutos dos, el acoso y derribo azulino se transformó en un centro que dio en la mano de Jesús Álvaro, pero el colegiado se hizo el ciego. En el cuatro fue derribado Carri claramente dentro del área. Pero entonces se hizo el ciego y el sordo ante las protestas de todos.

Poco a poco la gasolina se fue gastando y enfrente había un trailer, un equipo que necesita muy poco para resolver, porque tiene efectivos para ello. Casi no habían traspasado la línea del centro del campo y veían a unos isleños volcados hasta tal punto que una contra les valió para ponerse por delante en el marcador.

Eso hizo, y mucho, daño a los azulinos, que se desconcertaron ante tanta adversidad y que tuvieron que ver como, casi a punto de morir el primer tiempo, el joven Milovic se tenía que emplear a fondo ante un Elady que, además de ser una pesadilla, contaba con un claro mano a mano. Así terminó la primera mitad.

La segunda fue un quiero y no puedo azulino. Los de José Pérez Herrera no encontraron, casi nunca, la manera de romper con el entramado defensivo de un equipo que está en los puestos altos de la clasificación. Había mucho corazón, pero igualmente había poca cabeza y pocos recursos para poder terminar de cumplir el sueño.

El cero a dos, en otra contra, con un equipo volcado en campo contrario, terminó de romper al conjunto azulino que, aun así, sacó fuerzas de flaqueza para comenzar otro arreón. El tanto de Pedro Ríos fue tardío, pero calentó los diez últimos minutos del partido de una manera espectacular. Quizás fueron los diez minutos que restaban más bonitos del encuentro, y de parte de la temporada. La afición azulina se volcó tras el tanto del jerezano para llevar en volandas a los suyos y éstos respondieron poniendo el resto sobre el campo.

Pudo llegar en otro disparo de Pedro Ríos al que respondió Joao Costa, pero es también cierto que pudieron llegar más goles de parte cartagenera en las contras que proporcionaban la presión, el ir todos a una, del equipo azulino.

Milovic se hizo grande para hacer creer a los suyos que el sueño seguía vivo. El joven cancerbero le sacó de nuevo a Elady un mano a mano, pero ya no había tiempo para más, ya no quedaba más gasolina en el depósito, ya no había más fuerzas y, de paso, entró en el encuentro la experiencia de un equipo como el Cartagena, curtido en mil y una batallas, que no dio más opción a un equipo derrotado.

Se cierra el sueño, bien es cierto, pero se abre una nueva fase de ilusión, esa que ha creado un equipo que ha realizado una temporada descomunal, que hace ya dos meses que tiene en el bolsillo su permanencia, objetivo propuesto, y que ha hecho vibrar de lo lindo a los suyos. Ahora toca seguir disfrutando.

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