Vitali Makarov | Entrenador del equipo nacional de Rusia de judo

"Cádiz es ideal para entrenar en esta época"

  • El gran deportista ruso, casado con una gaditana, habla de su presidente: "Putin es muy aficionado e incluso se prepara con nosotros una o dos veces al año, pero no recibimos un trato de privilegio"

Makarov (d), junto a su esposa y Vladimir Putin. Makarov (d), junto a su esposa y Vladimir Putin.

Makarov (d), junto a su esposa y Vladimir Putin.

El combinado ruso de judo se proclamó ganador unas semanas atrás del Memorial Raúl Calvo, competición que se volvió a celebrar en Arcos y a la que restan pocos años para cumplir 50 ediciones pues el desgraciado fallecimiento en accidente deportivo de aquel magnífico y recordado deportista gaditano se produjo hace ya cerca de medio siglo. Al frente de la expedición de Rusia que compitió en nuestra provincia figuró una vez más Vitali Makarov, uno de los componentes del selecto cuerpo de entrenadores del equipo nacional ruso. Aunque sus obligaciones profesionales no le permiten pasar demasiado tiempo en la capital gaditana, la vida de Makarov se halla íntimamente ligada a Cádiz al haber contraído matrimonio en 2015 con la gaditana Carmen Calvo, sobrina de Raúl Calvo además de nieta de Fernández, futbolista del Cádiz durante los años 40 del siglo XX.

–Después de su brillantísima carrera como yudoca, ¿cómo llegó a ejercer su cargo actual?

–Yo me había retirado en 2005 y mi país fracasó en los Juegos Olímpicos de 2008, donde en este deporte no cosechó medalla alguna, se quedó a cero. La Federación Rusa decidió entonces contratar como director deportivo al italiano Ezio Gamba, que había sido campeón olímpico y subcampeón mundial. Hubo una limpieza general y Ezio contó para formar su grupo de entrenadores del equipo masculino con cinco yudocas recién retirados y con palmarés de bastante categoría. Entonces empezamos a preparar el ciclo olímpico de Londres 2012, con la intención de borrar la afrenta de la ausencia total de medallas en Pekín 2008. Eso supuso que los integrantes del equipo viviéramos juntos unos 300 días al año.

–¿Dio frutos tanto trabajo?

–Incluso más de los que se esperaban, ya que Rusia logró en Londres 2012 el mejor resultado de la historia en judo masculino. Fue algo sensacional, con cinco medallas de siete posibles, repartidas en tres de oro, una de plata y otra de bronce. El éxito provocó que la Federación Rusa, desde entonces, nos encomendara también a Gamba y su equipo de entrenadores la selección nacional femenina. La dedicación pasó de unos 300 días a una cantidad muy cercana a los 365 del año.

–Pero en ese ciclo olímpico previo a la cita de Río de Janeiro 2016 encontró hueco para un acontecimiento extradeportivo muy importante en su vida.

–Fue el 11 de septiembre de 2015 cuando me casé en Cádiz con Carmen Calvo. Llegué aquí justo después de disputarse el Mundial, tan solo 10 días antes de la fecha señalada para la boda. Luego me debía reincorporar muy pronto y no tuvimos tiempo para la luna de miel. Es algo que todavía tenemos pendiente.

–La vida siguió, con la novedad del anillo de casado, y llegó la hora de los Juegos brasileños.

–Allí, Rusia sumó en judo dos medallas de oro masculinas y una de bronce femenina. Y casi sin tiempo para festejarlo, a preparar Tokio 2020, tarea en la que continuamos en la actualidad. Recientemente, en septiembre, hemos obtenido buenos resultados en el Mundial de Bakú con chavales jóvenes y mujeres, cumpliendo el objetivo de ir mejorando de cara al futuro.

–Supongo que tanto ajetreo laboral será un obstáculo para venir a menudo a la ciudad donde reside su esposa.

–Solo puedo permanecer en Cádiz durante las fiestas de Navidad y los pocos fines de semana que nos quedan libres entre las competiciones en las que participamos y las concentraciones que celebramos. Además, hay que tener en cuenta que también soy el director deportivo del Club Yewara Neva de San Petersburgo, del cual Vladimir Putin es el presidente de honor.

–¿Tan aficionado al judo es el presidente de su país?

–No solo es un gran aficionado, pues quizá se trate de su deporte preferido, sino que lo sigue practicando. Incluso una o dos veces cada año acude a entrenamientos del equipo nacional e interviene en esas sesiones como uno más del grupo. Su nivel es más que aceptable gracias a que lo ha practicado desde que era un niño. La gente quizá piense que esta circunstancia propicia que quienes estamos al frente del judo ruso gozamos de un trato de privilegio respecto a otros deportes. Nada más lejos de la realidad, tenemos unos salarios normales. Los dos deportes en los que se mueve más dinero en Rusia son el fútbol y el hockey hielo.

–Volviendo a su relación con la provincia gaditana, Vitali Makarov se ha convertido en una persona clave los últimos años para contar con el equipo ruso en el cartel del Memorial Raúl Calvo.

–Lo acabamos de ganar por quinta vez en nuestras cinco participaciones. Se trata de una competición muy útil para nuestros yudocas jóvenes, que vienen para rodarse para las siguientes citas internacionales. El fin de semana anterior habíamos disputado una prueba de la Copa de Europa en Málaga y el Memorial posterior de Arcos nos facilitó permanecer una semana entera en Cádiz, entrenando en las instalaciones del Ippon Raúl Calvo tanto el equipo nacional como los sub’23, que estaban preparando el Campeonato de Europa de su categoría, con la localidad húngara de Gyor como escenario.

–¿Se entrena más a gusto en Cádiz que en Rusia?

–En esta época hace mucho frío en Rusia y por eso es mucho mejor, ideal, entrenar en Cádiz. Aquí tenéis buena atmósfera y buena climatología, además de que no existen diferencias horarias con la mayoría de los restantes países europeos, lo que facilita los desplazamientos por el continente para acudir a las diferentes competiciones.

–Sus repetidas presencias le han convertido en un profundo conocedor del Memorial Raúl Calvo.

–El nivel real de la organización es más elevado que el estatus que se le concede en el panorama del judo nacional. Creo que debería contar con más apoyos institucionales pues encima se trata de una competición destinada a recordar a una persona que hizo mucho por el judo gaditano. Supongo que además Raúl Calvo sería una buena persona. Si no hubiera sido una buena persona, seguro que no habría Memorial en su honor tantos años después de su fallecimiento.

–Antes de la despedida, unas palabras dirigidas a Cádiz.

–Gracias a Cádiz recuerdo mi época de niño porque entonces vivía en una ciudad rusa bastante parecida. A todas las personas del mundo les gustaría vivir en Cádiz. Para mí, se trata de algo imposible por el momento a causa de mi trabajo, pero cualquiera sabe si en el futuro sí podré residir en la ciudad donde nació mi mujer.

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