El partido de mi vida por Manolo Camacho
VERANO DEL 81
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor o mitificamos los recuerdos que tenemos de nuestra infancia? No lo se, pero esos recuerdos de mi infancia han hecho algo más fácil la elección de un partido especial para mi. Y digo que lo ha hecho algo más fácil porque en mi memoria particular, personal e intransferible, tengo la fortuna de guardar muchos partidos tanto de mi época de aficionado como de mi época cubriendo los partidos del Cádiz. Por eso, podía haber elegido de mi época como aficionado la goleada al Dream Team de Cruyff, el ascenso en Elche, el partido ante el Zaragoza con Kiko la solución, que gritaba Irigoyen. O las promociones ante el desaparecido CD Málaga o el Figueras y por qué no, las victorias en Carranza en Primera en la temporada del Matagigantes. Y como locutor podía quedarme con partidos que viví in situ y narré por la radio, como por ejemplo el ascenso a Primera en el territorio comanche de Chapín, o el triunfo ante el Real Unión de Irún para ascender a Segunda división. O algunos más tristes pero no por ello menos emotivos, como los descensos en Getafe o en Alicante. No, no me quedo con ninguno de esos partidos pese a ser importantes para mi, pero no están por encima del partido elegido.
Tampoco ira este relato sobre una historia con mi padre y el fútbol ya que por desgracia se me fue muy joven, cuando yo tenía solamente seis años de edad. Pero no hay ni un solo día que no lo recuerde. Sin embargo, de él si recuerdo que me gustaba sacar, tocar, sentir en mi mano de vez en cuando sus carnés de socio del Cádiz que guardaba mi madre entre otros recuerdos suyos. Sí, un malagueño (de Yunquera concretamente) socio de Tribuna del Cádiz. Así de grande es este equipo. Por todo eso, el partido de mi vida, el que tengo grabado a fuego y que por cierto tuve la oportunidad de ver hace pocos días en Youtube,fue un Trofeo Carranza. En este relato a corazón abierto estaba claro, como trofeista confeso queme declaro una vez más, que iba a ser del Trofeo de los Trofeos.
Verano del 81, Final del Trofeo Carranza, sobre el verde Cádiz y Sevilla siendo además el primer partido en la historia del equipo amarillo que lo podíamos ver por la pequeña pantalla. Y esque tan solo el recordarlo hace que se me erice la piel. Es que es por todo, las gradas del antiguo Carranza, esas porterías tan profundas y tan características de nuestro estadio, esa equipación del Cádiz sin marca y de algodón, ese gol de Dieguito a la salida de un corner botado por Pepe Mejías que batía por bajo y junto al poste a Paco Buyo y que servía para hacer campeón al Cádiz por primera vez. Por todo eso, pero sobre todo es especial por la imagen que conservo con meridiana claridad, en la habitación de mi cabeza donde guardo los recuerdos especiales, aunque hayan pasado casi cuarenta años.
Yo, un niño de nueve años, viendo por televisión en casa el partido en compañía de mi abuela, que no está entre nosotros desde hace años, y con mi madre, que por fortuna aun puedo disfrutar de ella. Y cómo de ilusionado estaría yo disfrutando del partido, saboreándolo emocionado junto a dos de las mujeres más importantes de mi vida, cuando mi abuela me dice, de repente y sin yo esperarlo:
- El año que viene te voy a llevar al Trofeo.
Bendita mentira piadosa la de mi abuela que me hizo más feliz aun si
cabe aquella noche. Evidentemente no me llevó, no eran años de fútbol para señoras mayores, pero tampoco hizo falta que lo hiciera. Consiguió redondear aquella calurosa noche de agosto de 1981. Por eso, cada vez que voy al fútbol, ya sea Trofeo o no, me acuerdo de mi padre y de mis abuelos. Ellos no pudieron llevarme al fútbol pero yo si los llevo a ellos en el pensamiento y en el corazón.
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