Un todo el mundo distinto. Berta González de la Vega en El Mundo

14 de agosto 2015 - 12:21

Nos hemos vuelto demasiado cínicos. No nos creemos que pueda cambiar nada en el compadreo de la política andaluza, ese espectáculo de décadas en el que sabíamos que los dos protagonistas, y el secundario de más relevancia, hacían como que tenían posiciones diferentes. Pasados algunos rituales, descubríamos el pastel, sobre todo al ver cómo el supuesto arribista con ganas de cambio, o sea, el PP, creía que se hacía oposición leyéndose la prensa por la mañana, con la tostada, para luego pedir que se investigara algún titular. Tirar de los hilos que aparecen en el BOJA era demasiado trabajo. Además del paripé, nos desconcertaban esas escenas de cama que descubríamos: estar de acuerdo en subidas de sueldos y dietas, en representantes en la Cámara de Cuentas, en darle el sentido conveniente a la expresión «personas de reconocido prestigio» para colocaciones varias. Ahora se han colado dos actores nuevos. El público, escarmentado, los recibe con un rictus de estar de vuelta. No suelen leer críticas sosegadas sobre las actuaciones. Desde hace unos años, la política se ventila en programas de televisión copiados de estridentes tertulias del corazón donde sólo se grita un argumentario. En casa, noche del sábado de verano, los mosquitos en la pantorrilla, las cervezas frías, los hooligans sentencian en cada jugada de gol dialéctico: «Mira qué pinta tiene el 'Kichi'. Y dice que le van animando por la calle». O «Qué buena gente parece el 'Kichi', vamos, que me iba de cañas con él». Todo se queda ahí. No se le reconoce la sensatez cuando se escandaliza por la deuda heredada de Teófila Martínez, unos, y otros tampoco se dan cuenta de que es incompatible no endeudarse con pedir casas, comidas, neveras llenas, obras, cultura, trabajos, a cuenta del erario municipal. Se nos pasan pequeñas actuaciones. A los nuevos no les ha dado tiempo a acomodarse en un sillón a catar que les den sueldos estupendos por estrujarse las neuronas en el consejo de administración de la RTVA. Podemos y Ciudadanos pedirán en septiembre que se nombre a nuevos consejeros y que se reduzca su número y retribuciones. Seguro que a alguno se le ha hecho más difícil tragar la tostada desayunando cuando haya leído el titular. Los emergentes llegan sin la atadura del «lo hace todo el mundo» que ha esgrimido el senador socialista Francisco Menacho sobre la contratación en la Diputación de Cádiz de un hijo de Juan Cornejo, secretario de Organización del partido en Andalucía. Llevan lustros pensando que «estrictamente legal» -como han dicho sobre la colocación del marido de la alcaldesa de Nerja- y «lo hace todo el mundo» es patente de corso para hacer lo que mejor les convenga a ellos, a sus partidos y militantes. Pero los debutantes no llegan maleados por la pandilla, aunque muchos estén deseando que se amolden, que rulen los puestos, que reine el buen rollito de repartirnos la Administración. En Málaga, Ciudadanos ha forzado una nueva votación sobre la colocación de un ex concejal como gerente de una empresa municipal. En el Parlamento andaluz, se han propuesto acabar con el chollo de los consejeros de la Radio Televisión de Andalucía. Asombros para los cínicos.

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