Hemos pasado de la dictadura de los combustibles fósiles a la dictadura de las energías renovables patrocinadas por el Estado. No hay la menor duda de que es preciso acabar con la energía que proviene del petróleo , el carbón y el gas si queremos vivir en este planeta. No hay duda de que hacen falta otras fuentes de energía que no contaminen: el hidrógeno, las renovables. Quizás es un buen debate el futuro de la energía nuclear como transición hasta el desarrollo de otras fuentes de energía. El asunto es que se nos va a llenar el mundo de molinos de viento y placas fotovoltaicas, puestas sin ton ni son, a lo que caiga, pagado por el Estado. Me parece fantástico que se extienda el uso de renovables y que sea la principal fuente de energía, pero no sabemos lo que nos va a deparar el futuro e igual que lo que ahora vemos como el progreso dentro de unas décadas son armatostes contaminantes de los que no sabremos desprendernos porque ya habremos encontrado otra fuente de energía no contaminante. Hace años se movilizó toda Andalucía contra el cementerio nuclear de Hornachuelos, hoy nada se sabe . Nos hemos olvidado de la rotura de la balsa de Aznalcollar. El Polo Industrial de Huelva tiene balsas de fosfoyesos como el del Campo de Gibraltar tiene enormes chimeneas de Cepsa o Acerninox. Nadie quiere tener junto a su casa algo que provoque impacto, es lo que los americanos llaman “Not in my backyard”, NIMBY . Necesitamos energía y derivados de la minería , pero no queremos que nos afecten. Cuando se va a poner un vertedero, se forma la mundial : que si los olores, que si los lixiviados . Hay que depurar las aguas residuales , pero las depuradoras que no estén cerca porque provocan malos olores. Todo el mundo quiere carne barata, pero miramos para otro lado con la salvajada de las macrogranjas. Tendremos nuestros campos llenos de molinos y de plantas solares sin ton ni son, sin un programa, sin una regulación. Los dueños del terreno pondrán la mano. En Jerez se ha levantado el rechazo contra el parque eólico de Macharnudo porque altera el paisaje tradicional del viñedo, me parece fantástico que se movilicen. Los mismos ecologistas que rechazan una cosa en Jerez la consideran “asumible” en la Bahía de Cádiz, a seis kilómetros de La Caleta, a dos kilómetros de Rota. Se rechazó el parque eólico de Trafalgar mientras en Matagorda se construyen para el Mar del Norte. Vivimos en una contradicción permanente. Parecen maravillosos los molinos en Cabo de Gata y espantoso el hotel de Carboneras. Si nadie lo remedia ya no podremos buscar el rayo verde de La Caleta pero, eso sí, estamos preocupados por unas tetas o por letras absurdas para una festival mamarracho.
No hay comentarios