Sobre José Manuel Otero

30 de mayo 2013 - 09:14

En Universo Gaditano. Por Paco Márquez Como bien sabéis, y más al tratarse de un blog integrado en un “rotativo digital”, en este espacio abordamos de vez en cuando determinados temas que tienen que vercon el periodismo en la Bahía. Hoy, desgraciadamente, lo tenemos que volver a hacer para hablar de uno de esos grandes profesionales que acaba de marcharse. De hecho, escribo estas líneas coincidiendo con su entierroen su San Fernando de su alma. Me refiero a José Manuel Otero Bada. También tuvela fortuna de compartiralgunas horas de redacción con él enesa calle Ceballos ysiempre le recordaré por su integridad y buenas maneras. Tuvo la valentía en su momento de abandonar el rotativopara embarcarse en una historia que no llegó a cristalizar,aquel frustrado proyecto del ABC de Cádiz en el año 2000. Su valía y el importante paso que fue capaz dedarno pasó inadvertido para los responsables del grupo y al finalencontró su espacio en esa casa auspiciada porla familiaLuca de Tena para desarrollar sus capacidades.Por esos guiños del destinollegue a tenerlode jefe durante un mes, en febrero de 1998, en la secciónde local del Diario de Cádiz. La primera información que me tocó cubrir el día 1 fue un pleno de Diputación que además se celebródos díassiguientes del asesinato enSevilla de Alberto Jiménez Becerril y su mujer Ascensión García Ortiz.Yéste que les habla,casi obsesionadosiempre con los temas de ETA,le dedicó casi toda la crónica al minuto de silencio con el que sehonró a los fallecidos en elhemiciclo del Palacio Provincial. Cuandose la presenté no tuvo másremedio que decirme queaquello había sido muy fuerte y muy cruel pero que contara algo de lo que había pasado en el pleno.Y era verdad, yo casi que me había olvidado del “numerito” del entonces alcalde portuenseHernán Díaz aquella mañana. Siempre conel diálogo y elbuen talante por bandera. Y eso que llegamos a discutir en alguna ocasión en el mes más corto del año. El día que finalicé mi etapame dijo textualmente que no estaba en su manoque siguiera pero que si por él fuera me quedaba. Alguien muy cercano a él me comentó queno decía las cosas por decirlas y que huía del halago fácil. Si me lo había dicho era por algo. Luego coincidimos brevemente enla mismasección de local en la Semana Santa del 99, la del lío del Ecce-Homo con el dedo inquisidor de Sebastián Llanes en la caradel circunspectocura Rafael Caldelas. No terminaba de concebir la importancia que tenía aquella genial instantánea de Kiki que ha pasado a la historia pero se volcó aquella noche permaneciendo en la redacción hasta la madrugada para comprobar cómo quedaba en primera la foto. De ahí lo de la integridad que hablaba alprincipio.La última conversación quetuve con él fue telefónicadurante loscarnavales del pasado año 2012 en la redacción de La Voz de Cádiz. Me llamó desde ABC para pedirme una foto de la chirigota de Sevilla’Los herederos del Conde de Salvatierra….’ que necesitaba parala página de televisión.No sin antespreguntarme al igual que siempre”comoiban las cosas”. Se nos va joven, demasiado joven. Un hombre discreto y que siempre ibade frente.Lamento haberle tenido que dedicartodo el editorial de Universo Gaditano de hoy tan pronto. Y, sobre todo, que no esté para reñirme.. Descanse en paz.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último