Reyes Magos
Sobre Gades
Ya que en este Diario hay una persona, cuya trayectoria y actividad desconozco, que eleva a categoría el disfraz de María Romay, voy a dar mi opinión. Supongo que muchos habrán conocido ahora quién es Ben Bradlee gracias a la película de Spielberg. Algunos lo conocieron antes gracias a "Todos los hombres del presidente" (genial Jason Robarts, bien Tom Hanks). El que fuera director de The Washington Post dijo en sus memorias (muy recomendables, las deberían tener todos los socios de la APC porque se regalaron unas navidades): "senador borracho en su casa, asunto privado. Senador borracho en el Senado de los EEUU, asunto público". Una concejala en el ejercicio de sus funciones está sometida al escrutinio público. María Romay fue a la final del Falla en su calidad de concejala del Ayuntamiento de Cádiz y por lo tanto se puede criticar su actuación e incluso su indumentaria, como se ha hecho muchas veces con la ropa que llevaba José María González. En igualdad. No se puede reclamar igualdad e impedir que se pueda criticar a una mujer. Si se pudo criticar que el alcalde no se pusiera chaqueta y corbata en su toma de posesión o en la llegada del Juan Sebastián de Elcano (cosa que él mismo rectificó e hizo pública su cambio de postura) pues se podrá criticar si el disfraz que se puso María Romay es más o menos adecuado. No es una ciudadana particular que se pone lo que le da la gana, es una representante de la ciudad en el ejercicio de su función. Tan es así que tuvo tiempo para bajar al escenario a pedir que retiraran un burro que había subido un cuarteto o se colocó con el jurado a la hora de hacer público el veredicto. Nadie debería dudar de que un representante público en el ejercicio de sus funciones está sometido a la crítica tanto en sus decisiones como en su comportamiento. Se puede poner lo que quiera, faltaría más. Y los ciudadanos podemos opinar lo que queramos, no es una gracia que nos concede nadie de Podemos sino vivir en una sociedad democrática. Cosa diferente es que algunos se hayan excedido en los términos de la crítica: en ese caso, a los tribunales a defender el honor o a la policía si se ha sentido amenazada en las redes sociales , en algún medio digital especialmente agresivo o por algún descerebrado. Carece de interés que los amigos o los conmilitones de María Romay salgan a defenderla o que sus adversarios salgan a criticarla. Eso es remar a favor de corriente, no tiene interés. Todas aquellas militantes de Podemos que enarbolan la bandera del feminismo para defender a Romay tendrían autoridad moral si lo hicieran para defender a diputadas del PP o del PSOE. Mientras lo hagan para defender a los suyos es un ejercicio de redundancia carente de valor político, social o intelectual. Por si fuera poco, esta final se conocerá por la indumentaria de Romay. Eso debería hacer reflexionar a la susodicha. Si quería llamar la atención, lo consiguió, y de qué manera. Encima tapó si lo ha hecho bien o lo ha hecho mal. Habida cuenta de su comportamiento en los últimos tiempos me da a mí la sensación de que a María Romay le gusta el protagonismo y de alguna manera buscaba este resultado. Me parece fantástica la campaña de No es No promovida por el Ayuntamiento de Cádiz. La fiesta tiene que poder vivirse en completa libertad por hombres y mujeres. Me parece maravilloso que cada vez haya más mujeres que sacan chirigotas a las calles y que van al teatro. Ojalá concursen muchas más para revitalizar el el certamen del Falla, tan aburrido. Me pareció bien que se eliminasen a la diosa y a las ninfas, unas figuras degradantes. Veo mal ese somatén feminista de mujeres con brazalete que pretenden hacer de policía de las costumbres (así iba ayer Ana Camelo). Por supuesto me parece perfecto que cada cual opine lo que le parezca de las letras y las actuaciones, por mucho que algunos comportamientos y opiniones tienen un aroma un poco autoritario. Me parece muy bien que Las Niñas de Cádiz hayan sido pregoneras y que en su pregón hayan reivindicado a las mujeres gaditanas. Tere Quintero y las Hermanas López Segovia son gente extraordinaria. Me pareció perfecto el homenaje a Adela del Moral y a tantas otras mujeres. Dicho todo lo anterior: detesto profundamente algunos comentarios en OK Diario, en algunos otros medios de comunicación y de algunas personas en las redes sociales.
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