El yacimiento del Cerro del Castillo, en Chiclana, sigue esperando su lugar en la 'Historia'

Restos fenicios aparecidos en 2006

Desde que hace 14 años se descubriera en pleno centro de la ciudad uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la provincia, los restos aguardan para recobrar el protagonismo que merecen

Paloma Bueno, integrante del equipo de arqueólogos que descubrió el yacimiento, en los restos aparecidos en una nave junto al solar original, en una imagen de archivo.
Paloma Bueno, integrante del equipo de arqueólogos que descubrió el yacimiento, en los restos aparecidos en una nave junto al solar original, en una imagen de archivo. / D.C.
Antonio F. González

01 de marzo 2020 - 07:00

El descubrimiento del yacimiento fenicio-púnico encontrado en un solar del Cerro del Castillo de Chiclana cuando se llevaba a cabo un control de movimientos de tierra en el casco histórico de la ciudad, en el verano de 2006, supuso un antes y un después para la Historia local, dada la trascendencia de los restos allí aparecidos, un hallazgo que permitió situar los orígenes de Chiclana 2.000 años antes de lo que hasta ese momento se había considerado como la fundación de la ciudad con los primeros asentamientos. Asimismo, el descubrimiento también contribuyó a replantear el proceso de colonización fenicia en la Bahía de Cádiz, y con ello en el sur de la península.

Se trató pues de un momento clave tanto para la historia, la cultura y el patrimonio de Chiclana, como para el entorno, otorgando así a la localidad la consideración de trimilenaria y abriendo ante Chiclana un nuevo marco de posibilidades y al mismo tiempo obligaciones para con la Historia.

En lo que a los restos aparecidos respecta, bastó poco más de un año para constatar, ya entonces, la existencia de más de 10.000 piezas arqueológicas que venían a dejar al descubierto la presencia en dicho enclave, en pleno centro histórico de la ciudad a la espalda de la Iglesia de San Juan Bautista, de un asentamiento del Bronce Final, que se establecería en un poblado de cabañas en una posición estratégica, por lo elevado, entre el litoral y la campiña y a orillas de una vía natural de desplazamiento como es el río Iro. Esta ubicación, según ha constatado el equipo de arqueólogos responsable del yacimiento, al frente del cual estaban Paloma Bueno y Juan Cerpa, las sucesivas investigaciones y, en última instancia, el equipo redactor de su proyecto de puesta en valor, “ha sido clave para que a lo largo de la historia dicho emplazamiento haya servido de base para un poblado del Bronce Final-Hierro I (1200-700 a.C.); una ciudad fortificada fenicia; villa romana; alquería y torre islámica en época medieval; castillo de Alonso Pérez de Guzmán ‘El Bueno’; convento, hospital y cementerio de San Martín, en época moderna, e instalación bodeguera, en época contemporánea”.

Actuaciones sobre el terreno en el solar donde apareció el yacimiento, en 2006.
Actuaciones sobre el terreno en el solar donde apareció el yacimiento, en 2006. / D.C.

Compromiso con su puesta en valor

La magnitud del descubrimiento arqueológico acontecido en la ciudad en el año 2006 trajo consigo una postura unánime en relación con la necesidad de poner en valor el yacimiento, un compromiso que no dudaron en asumir los sucesivos gobiernos municipales apoyados por diversas entidades culturales y científicas, dado el potencial y la envergadura cultural y patrimonial del hallazgo.

De esta forma, en un primer momento se apuntó la necesidad de incorporar el yacimiento y todo lo relacionado con los restos arqueológicos al proyecto museológico que se estaba redactando para la inminente puesta en marcha del Museo de la ciudad, algo que posteriormente también se extendió a la posibilidad de mostrar el potencial del yacimiento in situ para que fuera susceptible de ser visitado y explicado a pie de campo.

Sin embargo, con el paso de los años varios han sido los contratiempos y problemas que han ido surgiendo en el proceso de su puesta en valor y desarrollo como escaparate de la historia local y provincial más antigua, unos contratiempos en forma, por ejemplo, de diferencias iniciales entre el Consistorio y la empresa propietaria del solar, donde construía una promoción de viviendas en el momento de la aparición de los restos; la falta de fondos suficientes para poder desarrollar acciones de peso encaminadas a impulsar los proyectos necesarios o las interminables gestiones y trámites para la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultura.

Dificultades en el camino

Tras un primer momento, en el que la importancia del yacimiento eclipsó los posibles problemas y las dificultades que pudieran surgir para su desarrollo y puesta en valor, con el paso de los años el hallazgo ha ido pasando por una serie de etapas en las que ha tenido mayor o menor fortuna a la hora de avanzar en su desarrollo. De esta forma, durante años los restos han permanecido cubiertos para evitar su deterioro, mientras que voces de diversos sectores reclamaban una actuación decidida para que un descubrimiento cultural de tal calado no quedara en el olvido.

Asimismo, desde el propio equipo de arqueólogos responsable del yacimiento se apuntaba la necesidad de ampliar las catas y prospecciones a otras zonas adyacentes al propio yacimiento desde el primer momento del hallazgo, para calibrar la verdadera envergadura del asentamiento. La calle anexa al solar donde se descubrieron los restos, el patio del colegio El Castillo, situado a escasos metro, las excavaciones realizadas en una obra cercana o en la avenida Reyes Católicos al otro lado del cerro y, finalmente, las catas que se llevaron a cabo en el interior de una nave municipal anexa al solar original constataron que dichos restos estaban presentes por toda la ladera, aumentando si cabe la importancia de un yacimiento que ofrecía un gran potencial y que seguía a la espera de ser estudiado en profundidad y dado a conocer.

Repercusión internacional

La importancia del hallazgo arqueológico de Chiclana traspasó fronteras a través de diversos foros nacionales e internacionales.

Entre las intervenciones de los responsables del yacimiento en distintos eventos y congresos destacan, por ejemplo, la presencia de la arqueóloga Paloma Bueno en el VII Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos, celebrado en Túnez a finales de 2009; la presentación de estos restos en la VIII edición de este mismo congreso de la mano de la misma arqueóloga, celebrado en octubre de 2013 en Cerdeña (Italia), o la ponencia realizada también por Bueno junto con un equipo municipal en el IX Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos celebrado en Mérida, en el año 2018.

Primeras medidas para su difusión

Fue en el año 2009 cuando comenzaron a darse algunos de los pasos más importantes de cara al desarrollo del yacimiento, un impulso que llegó a través de actuaciones como la adquisición por parte del Ayuntamiento de Chiclana del solar en el que aparecieron los restos, de unos 600 metros cuadrados, a la empresa propietaria por un importe de unos 120.000 euros; la inclusión de diversas partidas en los presupuestos municipales para ejecutar actuaciones arqueológicas en la zona; la incorporación de los trabajos relacionados con el yacimiento a los planes de empleo o la declaración de intenciones del acuerdo firmado en 2011 con la Universidad de Cádiz y la Asociación de Empresarios de Chiclana para hacer del hallazgo un elemento fundamental de la industria cultural de la localidad.

10.000 piezas cerámicas

Fueron las que se encontraron y catalogaron en los dos primeros años de estudios en la zona.

Finalmente, y aunque algunas de estas iniciativas no llegaran a concretarse, la idea de que el yacimiento debía seguir siendo uno de los pilares claves en el desarrollo cultural y patrimonial de la ciudad en los siguientes años sirvió de base para que no cayera en el olvido y colectivos como Castillo de Gerión, impulsado por una de las arqueólogas responsables del descubrimiento, Paloma Bueno, mantuvieran activa la demanda y el movimiento en torno a este foco de cultura e historia, con diversas actividades y propuestas en forma de visitas a la zona y a los restos de la nave municipal, talleres, propuestas de ocio para los más pequeños, etc.

Impulso definitivo

En la actualidad, tras años de trabajo callado y constante por parte de los investigadores del yacimiento y de las administraciones municipales que han ido apoyando en mayor o menor medida las diferentes iniciativas en torno a dicho proyecto, la actuación se encuentra en un momento clave, ya que el actual equipo de gobierno municipal, de la mano de los técnicos y arqueólogos, ha redactado un proyecto de puesta en valor definitivo, ‘Nueva Gadeira’, cuya financiación estaría ya incluso aprobada a través de los fondos de la Iniciativa Territorial Integrada (ITI), según se ha anunciado por parte de los responsables municipales, por valor de 1,4 millones de euros. Esta actuación, en virtud de las últimas noticias dadas a conocer por el gobierno municipal, se encuentra tan sólo a la espera de la aprobación definitiva por parte de la Junta de Andalucía para su licitación.

Así pues, si dicha medida se confirma, estaríamos ante el impulso final que lleva esperando este enclave durante 14 años y que vendría a dejar constancia pública del valor incalculable que se esconde bajo los suelos de esta zona elevada del casco histórico de Chiclana, un proyecto cuya primera actuación sería la creación de un centro de interpretación y visitas en la antigua pieza de bodega y nave municipal anexa al solar original donde se encontró el yacimiento, el primer paso para empezar a contar la verdadera ‘Historia’ de la ciudad.

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