Comercios y vecinos piden más actos culturales y franquicias en el centro
El casco histórico de la ciudad es un escenario desértico tanto por las tardes como por las noches, frente al ambiente de la zona de la costa que acapara la antención de chiclaneros y visitantes
El casco histórico de Chiclana sigue sin levantar cabeza. Bares, tiendas, entidades bancarias, pastelerías... componen el corazón de la ciudad, aún así la localidad está muerta a lo que ambiente en el centro se refiere. Diferentes han sido los factores que han influido para que el centro no florezca ni siquiera en verano. La ciudad ha crecido en habitantes, extensión, turistas... en cambio la vida en el centro se ha quedado parada. Es una situación desoladora que sigue y que seguirá salpicando a la localidad, día tras día y mes tras mes.
Para comprobarlo tan sólo hay que pasear por la principal calle de La Vega. El día comienza con gran energía, se puede observar como un gran número de personas caminan por el centro histórico para realizar los quehaceres diarios, algunos se dirigen al banco, otros a comprar algún artículo en los comercios o varios simplemente pasean por las calles céntricas. Es sin duda un centro lleno de vida. No obstante, llegada la tarde la situación es diferente, a esas horas son pocos los ciudadanos que deciden salir de sus casas para ir al centro. Sin embargo, cuando el sol ya ha desaparecido la situación es aún peor, con los comercios cerrados y con pocas bares abiertos, el centro se queda dormido hasta la llegada de un nuevo día.
Es un escenario desértico que se vive en la ciudad, por ello, tanto los ciudadanos como los hosteleros piden una remodelación del centro histórico, un cambio que debe de llegar, eso sí para mejor.
Entre los más jóvenes, la opinión es clara, quieren que el centro sea un lugar donde poder ir a tomar unas copas e incluso salir de marcha para no tener que desplazarse a otras localidades cercanas. Tanto los adolescentes como los más adultos tienen una opinión unánime para que el centro cobre vida. Para ellos la solución está en la llegada de franquicias al casco histórico, con ellas los ciudadanos no se desplazarían a localidades aledañas como San Fernando, Cádiz o El Puerto de Santa María para tener que realizar sus compras. Opinan además que con la implantación de tiendas de grandes firmas aumentaría no sólo la concurrencia en el centro sino también las ventas en los pequeños comercios.
Por otro lado, en el sector de la hostelería son muchos los que solicitan que se realicen más actos culturales, ya sean espectáculos musicales como teatrales, en las calles principales del centro, así como en la Alameda del Río y no ubicarlo en la Plaza de las Bodegas o en la Plaza Mayor como sucede actualmente. Para ellos esta sería una de las soluciones para que el casco histórico se convierte a cualquier hora del día en una fiesta.
La opinión en la calle es rotunda, el centro necesita un cambio, ya sea con la apertura de grandes comercios o la oferta de espectáculos culturales.
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