Cádiz CF | El análisis Al más puro estilo gaditano

  • El Cádiz reconstruye la muralla, recupera sensaciones de equipo compacto y apunta a superar los 64 puntos finales de las dos temporadas anteriores

Edu Ramos y Aketxe tratan de arrebatar el balón a Srnic en el partido contra Las Palmas. Edu Ramos y Aketxe tratan de arrebatar el balón a Srnic en el partido contra Las Palmas.

Edu Ramos y Aketxe tratan de arrebatar el balón a Srnic en el partido contra Las Palmas.

La sorprendente victoria del Cádiz CF en Las Palmas, en un esprint final tan vertiginoso como inesperado, con tres goles de Darwin Machís en los últimos ocho minutos, devuelve al equipo amarillo a la zona de la fase de ascenso después de superar un bache de juego y resultados a falta de confirmación en las próximas citas. La más inmediata es en casa contra el Numancia el Domingo de Resurrección.

El triunfo en el estadio Gran Canaria no significa que el Cádiz CF no estuviese mal en los últimos tiempos. El equipo amarillo no andaba nada bien, como reflejaron los cuatro partidos consecutivos sin ganar, tres de ellos en el Carranza. El entrenador, Álvaro Cervera, era el primero en admitir que su equipo no era reconocible. Había perdido su esencia, pero estaba a tiempo de rearmarse y lo hizo a lo grande, con un golpe de autoridad que retumbó en toda la categoría de plata. Cervera sí estaba satisfecho después del encuentro.

Los amarillos aceleran la marcha después de un frenazo y compensan los seis puntos perdidos en casa con los tres que se embolsaron en un terreno que a priori no era propicio para capturar el botín más preciado. Una derrota en el campo de un potente adversario acuciado por la necesidad hubiese tenido cabida dentro de los límites de la lógica, pero este Cádiz CF es capaz de rehacerse cuando todo parece más difícil. Los 56 puntos son un tesoro cuando aún restan 24 por disputar. Si nada se tuerce, el Cádiz está en disposición de rebasar la barrera de los 64 puntos con lo que finalizó cada una de las dos temporadas anteriores.

El cuadro gaditano regresa a su versión solvente y la cuestión es si vuelve para quedarse. El empeño del técnico y los jugadores era rehabilitar el entramado defensivo que se había resquebrajado después de alcanzar los deseados 50 puntos y la sensación es que el equipo da emite señales de abandonar su estado gaseoso para mostrar su lado más sólido. Canarias fue el primer paso. Esa fue la impresión que desprendió en territorio insular.

El Cádiz CF no ganó solamente por los tres goles de un esplendoroso Machís en el festín organizado a los postres. Los gaditanos sacaron a relucir músculo y, más allá de las dudas iniciales y de algún momento puntual de flaqueza, supieron contener las oleadas de los anfitriones. Si Las Palmas no asustó después de un preocupante arranque fue por la infinita capacidad de sacrificio de los hombres de Cervera.

El Cádiz CF recobró el orden gracias a un generoso esfuerzo, el único camino posible que conduce al éxito. Las ayudas llegaron a tiempo, los laterales insulares siempre encontraron obstáculos en sus incorporaciones al ataque, los delanteros cadistas presionaron arriba hasta la extenuación... El metódico despliegue físico dejó sin espacios a un rival que fue a menos.

Y fue entonces cuando llegó la puntilla. Cuántas veces ha aburrido el Cádiz a su oponente antes de asestarle el golpe de gracia. Así es como mejor sabe ganar un equipo que si hay algo que se le da bien es cocinar los partidos a fuego lento. Se había olvidado de ello. Había dejado de aplicarse en la destrucción hasta que de nuevo se puso manos a la obra con la reconstrucción de una imponente muralla.

El equipo de Cervera se transforma en un rival temible si cierra la portería. Con su estilo inconfundible. En los últimos cuatro partidos había destilado signos de fragilidad y recibió al menos un gol. En el momento que dejó a cero al contrario recuperó su amistad con la victoria.

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