Cádiz CF | El análisis El don de la oportunidad

  • Una de las claves del resurgir del conjunto de Álvaro Cervera radica en la capacidad para saber aprovechar el momento e inclinar a su favor la balanza de los partidos

Machís intenta escaparse por velocidad de Luis Pérez en en partido contra el Tenerife. Machís intenta escaparse por velocidad de Luis Pérez en en partido contra el Tenerife.

Machís intenta escaparse por velocidad de Luis Pérez en en partido contra el Tenerife. / Marcos Piñero

No hay nada como hilvanar un par de victorias consecutivas para recuperar el terreno perdido y lanzar un aviso al resto de rivales directos. El Cádiz CF cambia el rumbo para no bajarse de la puja por la fase de ascenso a Primera División. Lo hace además con una necesaria dosis de solidez, la que desplegó en el encuentro contra el Tenerife, al que se impuso por primera vez en el sexto enfrentamiento liguero librado entre ambos desde el regreso a los amarillos a la categoría de plata. La victoria no pudo ser más oportuna entre un equipo que lucha por el ascenso con la boca pequeña y otro que trata de alejarse de la zona trasera.

El conjunto de Álvaro Cervera apenas sufrió más allá del desajuste inicial corregido por Cifuentes, que evitó el 0-1 con una acertada intervención. El despiste sirvió de aviso para no extraviar la concentración. Los chicharreros no llegaron a poner apuros a los locales, que dos meses después retomaron la alianza con el triunfo en casa.

Hacía falta agarrar tres puntos en suelo gaditano. Convertir el estadio Carranza un fortín es una de las claves para que los amarillos puedan disponer de verdaderas opciones de acceder al play-off. Al menos de poder presentar batalla.

La victoria contra el Tenerife deja además la buena noticia del cierre de la portería después del tres partidos seguidos con al menos un gol en contra (1-2 en Alcorcón, 2-1 en Oviedo y 1-1 frente al Mallorca). Las posibilidades de éxito pasan en buena medida por la capacidad defensiva de un equipo que tiene la grabada la premisa de que el esfuerzo en la desactivación del adversario es innegociable.

¿Qué ha cambiado para que el Cádiz pase de cinco jornadas continuadas sin ganar a sumar seis puntos sin tregua? Sobre todo que sabe aprovechar su momento. Cada partido de la Liga 1|2|3 se suele caracterizar por una igualdad que si se rompe es por pequeños detalles.

Los de Cervera supieron extraer el máximo rédito a la expulsión del alfarero Laure en Santo Domingo y pasaron de tener el partido perdido 1-0 a remontar hasta vencer 1-2 en un final de vértigo cuando el rival estaba en inferioridad numérica.

Frente al Tenerife, el encuentro caminaba por el sendero del equilibrio hasta que el inesperado gol de Edu Ramos en el arranque de la segunda parte, en una acción sin aparente peligro, inclinó la balanza a favor de los amarillos, desde entonces muy superiores hasta el final hasta el extremo de vencer con comodidad. El 2-0 definitivo se quedó corto.

Fue la primera vez que el Cádiz CF marcó antes que el rival desde el comienzo de la segunda vuelta. Empató a cero en Almería, firmó 1-1 contra el Mallorca después ir por debajo, cayó 2-1 ante el Oviedo después de empezar perdiendo y empatar antes de recibir el segundo tanto. Y en Alcorcón estuvo cerca de caer 1-0 hasta que remontó en los últimos minutos.

El equipo de Cervera demostró que cuando se pone con ventaja se vuelve casi intratable. Es así cuando se encuentra más cómodo, cuando explora los espacios que deja el contrario. En escenario emergen los jugadores más rápidos. El entrenador juntó a Salvi, Machís y Jairo y si el resultado no llegó a ser más amplio fue por la falta de acierto en el remate y el acierto del cancerbero. Los tres cabalgaron a sus anchas en el improvisado circuito de velocidad en que transformó la parcela trasera del cuadro visitante.

El tridente supersónico está llamado a proporcionar alegrías en el largo esprint del campeonato. Con una defensa consistente y transiciones vertiginosas lideradas por Machís. El venezolano, en su estreno como cadista en casa, se erigió una vez como un factor desequilibrante. Desbordó, asistió, pisó el área con frecuencia y buscó el gol con insistencia. No marcó pero fue una pesadilla para la defensa canaria.

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