Alcorcón - Cádiz CF | La crónica La ley de Darwin (1-2)

  • Un gol de Machís en el minuto 90 completa la remontada de los amarillos en un final de locos

Marcos Mauro y Juan Muñoz persiguen el balón Marcos Mauro y Juan Muñoz persiguen el balón

Marcos Mauro y Juan Muñoz persiguen el balón

El Cádiz CF sufrió de lo lindo pero se llevó una victoria (1-2) en Alcorcón que buscó con ahínco en en una buena mitad segunda mitad que mitigó un nefasto primer acto. Cuando en la reanudación aparecieron los jugadores capaces de desequilibrar, como Aketxe y Darwin Machís, la balanza se inclinó a favor de un Cádiz que puso fin a su mala racha en el campo de un rival directo, con el que iguala a 38 puntos en la clasificación.

El venezolano volvió a marcar. Esta vez su gol sí se tradujo en puntos más que necesarios para que el Cádiz CF se mantenga muy vivo en la batalla por la fase de ascenso. Los gaditanos ofrecieron dos caras y supieron sacar provecho de la expulsión de Laure en la recta final para dar la vuelta al marcador con dos tantos en los últimos minutos.

Álvaro Cervera revolucionó el once con seis cambios en relación a la cita en Oviedo. El empeño del entrenador por tratar de cerrar la portería le llevó a desplegar un doble pivote defensivo nada habitual en la medular formado por Garrido y Edu Ramos, soporte del 4-2-3-1.

Los gaditanos, ataviados con equipación azulona para evitar coincidencia de colores –el Alcorcón vistió entero de amarillo-, salieron a por todas, con una presión asfixiante arriba y un rápido repliegue para no dejar espacios atrás.

El miedo a recibir un gol derivó en un exceso de precauciones defensivas por parte de los dos bandos. El balón viajó de un lado a otro sin el más mínimo control, con constantes interceptaciones de unos y otros en una intensa batalla librada en el centro del campo.

Nadie era capaz de derribar el muro edificado en cada lado. Todo consistió en destruir a la espera de una acción aislada que se saltara el guión. Machís, Salvi y Aketxe no conseguían entrar en juego y David Querol se convirtió en un islote en medio de la poblada zaga local.

El partido no pasó de una batalla de poderío físico. Ni un solo disparo a puerta, ni una internada peligrosa en las áreas… Hasta que todo cambió justo a la media hora. Garrido y Rober Correa, muy blandos, no fueron capaces de frenar la penetración por la izquierda de Borja Galán. Un dos contra uno del que salió ganador del jugador alfarero, que sirvió a la frontal a Albert Dorca para que éste soltara un zurdazo con el que coló el esférico en la portería ajustado a un poste.

La primera ocasión del encuentro se tradujo en el 1-0. Con qué poco se vieron por debajo en el marcador los de Cervera, que una vez más pagaron caro un grave error defensivo.

Una vez más le tocó remar a contracorriente a un Cádiz al que de nada le sirvió tanta prudencia en la retaguardia. Los visitantes no dieron respuesta tras el mazazo. Como el que se queda sin habla ante una situación inesperada. Noqueados. No reaccionaron antes del descanso. No se asomaron en el área contraria más allá de alguna llegada puntual sin opción de un empate que tuvo Garrido en el minuto 45 cuando remató fuera en boca de gol un preciso centro de Rober Correa. Fue la única ocasión de los azulones en todo el primer periodo con un tiro que ni siquiera fue en la dirección adecuada.

Los andaluces se marcharon al vestuario sin haber puesto a prueba al Dani Jiménez. El arquero del Alcorcón asistió como un espectador más a la inoperancia de un Cádiz ausente, como si el partido no fuera cosa suya.

Los dos disparos en el primer minuto de la reanudación alumbraron una luz de esperanza. Dani Jiménez repelió un latigazo de Aketxe y a renglón seguido atrapó un tiro de Salvi, que poco después cabeceó de nuevo a las manos del portero.

En los dos minutos iniciales de la segunda mitad hizo más el Cádiz en ataque que en toda la primera parte. No había otra solución que salir a dar la vuelta a la tortilla. Lo intentó pero se topó con el frontón de un conjunto local que renunció a todo lo que no fuese defender su corta renta.

La reacción era más un espejismo que una realidad y Cervera apostó por Lekic en lugar de un desdibujado Salvi con media hora por delante. El serbio se ubicó en punta junto a David Querol y Aketxe pasó a la derecha con un dibujo 4-4-2. El vasco tuvo cerca el gol en el 64 con el lanzamiento de una falta lateral que Dani Jiménez desvió a córner.

La estrategia emergió como la posibilidad más real de mover el marcador. En el 65, a la salida de un saque de esquina, el árbitro se comió un claro penalti a favor de los gaditanos por agarrón de Eddy Silvestre a Garrido en el área pequeña.

La derrota parecía inevitable y Cervera se jugó las cartas de Álex Fernández y José Mari con un cuarto de hora largo hasta el final. El técnico buscaba más creatividad en la medular en el último esprint. Los visitantes afrontaron los últimos diez minutos con un hombre más por la justa expulsión de Laure. Quién sabe si ahí radicó la clave de la remontada.

Los gaditanos sí sacaron provecho de su superioridad numérica con un asedio final de infarto. En seis minutos le dieron la vuelta al marcador. En el 84, Marcos Mauro aprovechó el rechace del balón del portero tras un zurdazo de Aketxe para empujar a puerta vacía en línea de gol. Los locales reclamaron un fuera de juego inexistente.

El Cádiz no se conformó con el 1-1. Fue a Alcorcón a ganar y lo consiguió en el 90 con un contragolpe de manual. Un córner a favor de los anfitriones se convirtió en una contra conducida por Aketxe. El vasco sirvió a Machís, que se plantó delante del portero, lo regateó y marcó a puerta vacía para elevar el 1-2.

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