Oviedo - Cádiz | La Crónica

Un estelar Machís no evita la derrota

  • El venelozano sobresale en su estreno, gol incluido, pero los regalos atrás condenan a un equipo amarillo que cae a la novena plaza

Machís, rodeado por tres jugadores del Oviedo. Machís, rodeado por tres jugadores del Oviedo.

Machís, rodeado por tres jugadores del Oviedo.

Ni el estelar debut de Darwin Machís evitó la derrota frente al Oviedo de un Cádiz empeñado en convertir 2019 en un año maldito. El venezolano hizo lo que se espera de él. Fue una pesadilla constante y además se estrenó como goleador, pero su aportación no fue suficiente para sostener a un equipo que sigue en caída libre, que sólo ha sumado tres puntos de los 15 disputados desde las campanadas de año nuevo. Cinco partidos consecutivos sin ganar.

No mereció la derrota el Cádiz al menos hasta el minuto 70, cuando desapareció del mapa después de haber presentado batalla. Pero los errores guillotinaron a un equipo que defendió mal la estrategia y entregó el balón al rival demasiadas veces. La consecuencia del 2-1 es la caída de la séptima posición a la novena y la sensación de que no puede avanzar.

Álvaro Cervera desplegó el 4-4-2 habitual de los últimos meses con la novedad del estreno de Darwin Machís, al que le bastaron cinco entrenamientos para ganarse la titularidad. El venezolano empezó en la banda izquierda y no tardó en aparecer en ataque. Una falta lateral sobre cerca del área él en el minuto 2 propició el primer acercamiento peligroso con un cabezazo fuera de Garrido tras el saque de Manu Vallejo.

Los dos equipos basaron sus opciones en férreas estructuras defensivas. Los locales tomaron la iniciativa y los amarillos lo tuvieron muy claro: robo de balón y salida con rapidez a la contra. En el 7, Machís fabricó una jugada de ensueño. Se escapó por su carril, llegó hasta el área, centró con precisión al segundo palo y Manu Vallejo, completamente solo, conectó un testarazo en la dirección adecuada pero Champagne desvió el esférico con una gran parada con la incógnita de si el cuero ya había traspasado o no la línea de la portería. Fue un gol fantasma. Los gaditanos pidieron gol, pero ni el árbitro ni el asistente lo dieron.

Del posible 0-1 se pasó a la realidad del 1-0 en muy poco tiempo. Los amarillos lo tenían todo bajo control sin el más mínimo sufrimiento hasta que en la primera llegada de los anfitriones, en el 13, el cero a cero saltó por los aires. Alanis remató de cabeza a la salida de córner, Alberto Cifuentes repelió el balón y el rechace lo cazó Carlos Hernández en boca de gol para adelantar a su equipo.

El Cádiz había sido mejor hasta ese momento pero era el Oviedo el que había sacado todo el jugo a una acción de estrategia para inclinar la balanza a su favor. El fútbol no entiende de justicia, sino de acierto.

El tanto no alteró las ganas. Los visitantes no perdieron el orden y dieron la sensación de poder golpear en cualquier momento liderados por un Machís desequilibrante en cada jugada. En el 27 se marchó de tres oponentes y una falta cometida sobre él en la frontal del área la lanzó demasiado alto.

El equilibrio reinante sobre el césped dejó el balón sin un dueño claro. Los asturianos dieron un paso atrás pata dedicarse a administrar la renta y obligaron a los andaluces a hacer lo que menos les gusta: enfrentarse a un rival que pobló de jugadores su parcela.

Las intentonas de los amarillos dieron frutos antes del intermedio. En el minuto 42, Machís restableció la igualada al culminar una jugada de tiralíneas. Manu Vallejo sirvió a Lekic, y el serbio, es espaldas a la portería, asistió de primeras al sudamericano, que superó el mano a mano con el arquero con un remate raso que elevó el 1-1 al marcador.

Todo el trabajo que le había costado al Cádiz alcanzar el empate lo tiró a la basura dos minutos después. En el 44, Carmona cometió un error de bulto cuando permitió que Yoel Bárcenas le robara el cuero cerca del área. El extremo local soltó un latigazo que tocó Cifuentes, el balón quedó muerto y Johannesson sólo tuvo que empujar a puerta vacía.

Demasiado castigo para un Cádiz que comprobó la crudeza del fútbol. Dos tiros a puerta del adversario y dos goles para llegar al descanso con un 2-1 que no dejaba otra salida que la reacción en la segunda mitad.

Machís, no podía ser otro, tuvo cerca el empate en el arranque del segundo acto –minuto 47- con un derechazo fuerte y colocado desde el balcón del área que se topó con un inspirado Champagne. Replicó casi respiro Bárcenas, aunque el balón acabó en las manos de Cifuentes, de nuevo acertado poco después como respuesta a un misil de Joselu.

La locura se desató en una frenética reanudación, con los amarillos volcados aunque con sensaciones de inseguridad atrás. Roberto Perera –sustituto en la banda del sancionado Cervera- metió más madera en el campo en el minuto 55 con Álex Fernández –por José Mari- y el debutante David Querol –en lugar de Carmona-. Salvi pasó a ejercer de falso lateral derecho en un toque a rebato de un equipo al que no le quedaba que ir a por todas en busca del empate.

Álex Fernández tomó la batuta y el peligro llegó de nuevo de la mano de Machís, omnipresente en ataque, aunque el tiempo corrió a una velocidad de vértigo en contra de los intereses de un Cádiz que quería pero no podía. Quedaba una carta, la de Aketxe, con 20 minutos por delante. Querol se ubicó en punta con Manu y el vasco se movió por la derecha.

Pero cuando más tenían que apretar los amarillos fueron los carbayones los que metieron miedo a la contra. El 3-1 parecía más cerca que el 2-2. Joselu tuvo la sentencia en el 75 pero su cabezazo, más solo que la una, lo envió fuera.

Los locales se vinieron arriba y los gaditanos se quedaron sin gasolina, con Machís maltrecho tras sufrir un fuerte golpe en la espalda. El Cádiz había dejado escapar su momento y la derrota fue un hecho.

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