CÁDIZ-ZARAGOZA | AMBIENTE

Corazones que vuelven a latir

  • El equipo amarillo, a remolque, limpia su imagen en el último suspiro

La grada baja de Fondo Sur estuvo vacía por el centro los primeros minutos como señal de protesta. La grada baja de Fondo Sur estuvo vacía por el centro los primeros minutos como señal de protesta.

La grada baja de Fondo Sur estuvo vacía por el centro los primeros minutos como señal de protesta. / JESÚS MARÍN

Un partido con momentos malos de juego y de malestar del respetable ha alternado hoy con los golazos de Machís y Aketxe, pero con un fin menos malo de lo esperado a tenor del guión. Traspié que han presenciado Quique Pina y muchos niños en la grada alta de Tribuna a pesar de ser un lunes y lluvioso. Para chaparrón, el del personal viendo que lo pelear por subir es complejo si el nivel no mejora, y con éste las sensaciones.

Aunque la Tribuna ha estado animada, se ha notado el bajón de aficionados en el resto de graderíos. Todo ello ello con presencia de hinchas del Zaragoza en Preferencia, los que más han disfrutado en la primera parte. Un cuadro maño con Álex Muñoz en sus filas; aquel defensa del Hércules que resbaló ante Dani Güiza en el gol del encuentro del último ascenso a Segunda A. El ataque y derribo aragonés de los primeros minutos se lo han perdido integrantes de Brigadas Amarillas, que han accedido más tarde al campo como protesta por jugar el lunes por la noche. No se han quedado sin ver gran cosa de los suyos. Y como muestra un 0-2 en el minuto 38. Un tanto que ha elevado los pitos del cadismo, que empieza a cansarse. Un golazo para soñar en el último suspiro del primer periodo; Machís abre el tarro de las esencias y de la esperanza.

Tras el descanso, marca el Zaragoza en otra 'macrocagada' defensiva de los amarillos y Cervera se suicida ante el asombro y bullicio de su afición; los laterales Carmona y Matos, al banquillo para que entraran Salvi y Aketxe. Era hora que el vasco haya sido noticia dentro del terreno de juego y lo ha hecho marcando de falta. Un gol de máquina.

El choque expiraba entre patadas mañas y prisas cadistas, con más tarjetas que un 23 de diciembre. El reloj no para en estos casos y hoy lo hizo desde el minuto 74 con poco que contar y mucho que lamentar. El postrero empate, celebrado como un falso triunfo, deja escapar la opción de ser cuarto y asomar la cabeza donde los grandes de la categoría. Ahora, tras el 3-3, la pasión de la próxima semana se adelanta a la espera de saber si la muerte vendrá acompaña de una esperada resurrección con la que entonar aquello de “sí se puede”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios