LaLiga 1|2|3 | Tenerife-Cádiz El atasco permanente

  • El Cádiz, inofensivo en ataque, prolonga su racha negativa con una derrota en otro mal partido

Mario Barco pelea por el balón con un jugador del Tenerife Mario Barco pelea por el balón con un jugador del Tenerife

Mario Barco pelea por el balón con un jugador del Tenerife

El Cádiz Club de Fútbol extendió una semana más sus síntomas nada buenos que le llevaron a convertirse en la víctima de la primera victoria (1-0) de un Tenerife que, sin hacer nada del otro mundo, se deshizo de un conjunto amarillo inerme que cada está más cerca de la zona de descenso. Como para no preocuparse.

El cuadro insular había recibido al menos un gol en todos los partidos hasta que llegó un Cádiz inofensivo que lo fió todo a la defensa y pagó caro un error defensivo pasada la media hora para el que ya no ofreció respuesta durante los 60 minutos que tuvo por delante para intentar nivelar la balanza.

Pocas veces se ha visto a un equipo tan inocente arriba como el Cádiz, que acumula nada menos que seis jornadas consecutivas sin ganar. Puso más corazón que cabeza y con eso no da para el aprobado. Y eso que no sorprendió Álvaro Cervera con una alineación tendente a la autoprotección del equipo. El trivote era más que esperado en el regreso a la titularidad de José Mari, novedad junto a la de Mario Barco en la delantera. La teoría no era otra que ejercer la máxima influencia en la medular, cerrar espacios y no dejar maniobrar a un adversario aún más necesitado que también tomó sus precauciones con una defensa de cinco hombres -tres centrales-.

Fueron los insulares los que llevaron el peso desde el principio. Por algo jugaban en casa. Al empuje de los locales se unió el escaso interés por el balón de los visitantes, más ocupados en mantener la portería a cero que en perforar la contraria.

El exceso de prudencia de uno y otro derivó en un duelo de escaso bagaje ofensivo que los amarillos controlaron con relativa comodidad. Nadie se atrevía a despojarse del corsé táctico y para ver un disparo con dirección a puerta había que recordar un partido anterior. Que el balón entrase en una de las dos áreas se convirtió en una especie de milagro.

En el minuto 20 tuvieron que emplearse a fondo Marcos Mauro y Kecojevic para abortar una peligrosa internada de Nano. El argentino se lesionó en una pierna y tuvo que ser retirado en camilla. Es el segundo central en caer después de la fractura facial de Servando. David Carmona se hizo cargo del lateral derecho y Rober Correa se ubicó en el eje de la zaga como solución de emergencia.

El contratiempo no alteró el guión. Los amarillos se dedicaron a defenderse con orden con la intención de armar alguna contra útil. No lo consiguieron en toda la primera parte y además chocaron con la dura realidad cuando el Tenerife cobró ventaja en el marcador en el minuto 32. Suso penetró por la banda derecha tras el rechace de un córner, sirvió raso hacia atrás, Naranjo no remató con acierto pero dejó el esférico en boca de gol para que Nano lo empujara a placer en medio de un agujero defensivo.

Tanto trabajo para nada. Las costuras saltaron a las primeras de cambio y ahí acabó todo. Los santacruceros dieron en la diana en su primer tiro dirigido a puerta. Con muy poco golpearon a un Cádiz que despertó levemente en ataque en busca del empate antes del intermedio. Lo tuvo en el 34 Álex Fernández con un zurdazo que Dani Hernández repelió para evitar el 1-1.

La debilidad defensiva de los gaditanos a balón parado quedó patente una vez más en el 42, cuando Cifuentes impidió que la distancia fuese casi definitiva al sacar con una mano el cabezazo de Jorge Sáenz tras una falta sacada por Luis Milla.

La sombra de una nueva derrota se agigantaba aunque el Cádiz disponía de los 45 minutos definitivos para tratar de arañar al menos un punto. Poco cambió el decorado en la reanudación. Los amarillos intentaron dar un paso al frente pero se mostraron demasiado planos ante un rival replegado que además halló espacios para salir con rapidez. Los de Cervera no dieron la sensación de poder sorprender. Ni los propios jugadores creyeron en la remontada. Parecía más cerca el 2-0 que el 1-1. En el 54, Cifuentes sostuvo con vida al equipo con un paradón tras un disparo de Nano en una posición inmejorable.

La cosa pintaba fea y el preparador cadista quiso agitar la coctelera con Alberto Perea en lugar de Salvi. Sintomático que quitase del campo al sanluqueño cuando había que volcarse en ataque. El albaceteño se movió por la izquierda y Manu Vallejo acompañó en punta a Mario Barco con vistas al arreón final que nunca terminó de llegar. No mejoró arriba el Cádiz con ese movimiento pese a un misil aislado de Álex Fernández en el 64 que atrapó el cancerbero.

El reloj corrió a una velocidad de vértigo y la última carta de Cervera fue la de Lekic pero no por un medio, sino por Mario Barco con el marcador en contra. De nada sirvió. El Cádiz no reaccionó, se atascó en ataque posicional hasta el final, sin la más mínima opción frente a la poblada defensa chicharrera. Probó suerte de nuevo Álex desde lejos -en el 81-, otra vez a las manos del portero. Poco más. Un tímido asedio en el alargue que no varió la situación.

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