"En el Cádiz me sentí futbolista para lo bueno y para lo malo"

Armando cuelga los guantes recordando con mucho cariño su etapa en el club amarillo

Armando saca de puerta en un partido durante su etapa como portero del Cádiz.
Armando saca de puerta en un partido durante su etapa como portero del Cádiz.
F.j. Díaz / Cádiz

21 de mayo 2010 - 05:02

El fútbol profesional pierde a uno de esos porteros a los que la mayor satisfacción le llegó en el tramo final de su carrera. Armando colgó los guantes el pasado sábado, al finalizar un Athletic-Deportivo que llevará siempre en su retina por haber sido su último partido. El 'león de Sopelana' dice adiós llevando muy clavada su etapa en el Cádiz, un equipo y una ciudad que le han marcado a él y a su familia.

"La decisión es firme. La tomé hace dos o tres meses. Y eso que el míster (Joaquín Caparrós) me dio la oportunidad de seguir y sé que puedo aguantar dos años más, pero pensé en lo que tengo alrededor porque los niños se van haciendo mayores y el Athletic me ha brindado la posibilidad de seguir en el club y entrenar a los chavales", explica en relación a la oferta bilbaína de trabajar para la cantera de Lezama.

Armando no concibe hablar de su trayectoria sin tener muy presente al equipo gaditano. "Para salir del Cádiz mi familia lo pasó fatal. No se querían venir de allí. Ahora en vacaciones voy para allá", aprovechando la ocasión para "agradecer a la gente de Cádiz que se haya acordado de mí en mi despedida". La voz se le pone temblorosa cuando exterioriza lo que ha significado defender la portería cadista. "Para mí ir al Cádiz ha sido la decisión más bonita e importante que tomé. Fue el sitio donde me sentí futbolista, aprendí a levantarme y logré éxitos. Me ha marcado. Y nosotros -con referencia a su familia- vamos a estar ligados a Cádiz muchos años".

Su mejor recuerdo de amarillo lo enmarca en la temporada del ascenso a Primera División. "La del 2005 fue una temporada increíble; subimos a Primera, jugué todos los partidos y me llevé el Zamora. Fue un salto tremendo que me ha ayudado a saborear cada año que ha pasado", explica. En el polo opuesto, como lo más negativo, sitúa "el año en el que falleció mi padre porque fue un momento muy duro". "Me agarré al trabajo, a los entrenamientos, pero luego, a los pocos días, perdí la titularidad. Con la fortaleza de todos conseguí superarlo", admitiendo que "cometí muchos errores y hay que saber arrepentirse para que no vuelvan a ocurrir".

Para acabar, se refirió a la situación actual del Cádiz, al que sigue desde la distancia. "Hay que ganar al Murcia, que es un partido importantísimo por ser un rival directo. Hace tiempo que el Cádiz no logra una distancia más amplia sobre el descenso y ahora es el momento. El equipo está más entero en Carranza y daría un paso grande ganando al Murcia", concluye el 'león de Sopelana', cuyo rugido en forma de paradas perdura en la memoria del cadismo más reciente.

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