Cádiz CF | El análisis

Tanto para tan poco en el Cádiz CF

  • El equipo con más jugadores ofensivos en un once se ahoga en Elche ante su incapacidad de llegar al área rival

Akapo salta con Escriche para alcanzar un balón en presencia de Álvaro Giménez y Juan Cruz. Akapo salta con Escriche para alcanzar un balón en presencia de Álvaro Giménez y Juan Cruz.

Akapo salta con Escriche para alcanzar un balón en presencia de Álvaro Giménez y Juan Cruz. / LALIGA

Seis partidos desde que el fútbol se pudo quitar las cadenas del Covid-19 y el Cádiz CF continúa atado a su incapacidad. La de un equipo que no es capaz de recuperar su esencia, bajo su estilo tan peculiar de juego, ni de ofrecer argumentos que refuercen su credibilidad cuando la Liga se agota y los puntos valen el doble. El empate en Elche (0-0) supone otro episodio negativo de un equipo que no encuentra la manera de dar más y que se está viendo superado por las excepcionales circunstancias: jugar cada tres días y hacerlo en casa sin una afición que se está demostrando que tuvo una alta cuota de responsabilidad en muchas victorias.

Álvaro Cervera dio un giro a su concepto de fútbol en el Cádiz cuando en el Martínez Valero puso juntos de inicio a Jurado, Perea, Salvi y Nano Mesa, con estos dos últimos como referencias en ataque al situar en las bandas al albaceteño y al sanluqueño. Pero en tierras alicantinas no cambió el guión a pesar de que sí lo hizo el dibujo del equipo. Y es que cuando mayor fue la apuesta por tener elementos a partir de la zona de tres cuartos, las llegadas cadistas a las inmediaciones del portero San Román quedaron en poca cosa. Por destacar, el gol anulado a Nano Mesa tras empujar a la red un remate de Salvi que pilló a los dos jugadores en fuera de juego. Y una internada de Perea, con chispazos de calidad para zafarse de dos adversarios en un palmo de terreno, cuyo tiro sacó con un pie el cancerbero ilicitano.

El resto de acciones ofensivas quedó en leves intentos a pesar del arsenal elegido por Cervera porque el Cádiz no estaba ni se le esperaba en ataque. Además, los datos estadísticos tampoco respaldaron esa apuesta porque en el minuto 90 el porcentaje de dominio era del 65% para el Elche. Ya se sabe que no forma parte del guión del equipo gaditano disponer del esférico más tiempo del necesario, pero es una hecho evidente que el once que salió en el Martínez Valero estaba plagado de los denominados jugones.

El problema del Cádiz se ve cada tres días cuando tiene que afrontar un encuentro; se ve precisamente en esa exigencia que, aunque esté afectando por igual a casi todos los conjuntos, parece que le ha superado. Y también se palpa en la falta de frescura mental de sus jugadores más decisivos, que están desaparecidos en combate. Todo ello sin olvidar que jugar con un Carranza vacío es una desventaja enorme porque ahora se está viendo lo que empuja la afición y su cuota de responsabilidad en muchos triunfos.

Una victoria en los seis partidos desde que regresó el nuevo fútbol -obtenida en Soria- es la principal prueba de que las cosas no están bien y que los enemigos no han pasado por la izquierda y la derecha porque tampoco su rendimiento y capacidad resultadista es para tirar cohetes. Prácticamente todos están dejando rivales 'vivos'. Pero el margen de oxígeno se agota y se empieza a dejar más de lo deseado en manos de Zaragoza, Huesca y Almería el objetivo del ascenso. Precisamente la jornada de los tres no es fácil al medirse con el Girona, Las Palmas y Sporting.

Cabe esperar que a los tres les pasen factura los mismos síntomas de debilidad y cansancio físico y mental que afectan al Cádiz, con idea de que el equipo amarillo sea el tuerto en el país de los ciegos.

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