EL ANÁLISIS

Cádiz CF: Gatitos contra leones

  • El equipo deja en el vestuario la garra y el nivel competitivo que pueden ayudar a equilibrar la falta de calidad  

Decepción en los cadistas mientras el Athletic celebra el cuarto gol. Decepción en los cadistas mientras el Athletic celebra el cuarto gol.

Decepción en los cadistas mientras el Athletic celebra el cuarto gol. / JESÚS MARÍN

Lo que sucedió el lunes contra el Athletic Club de Bilbao (0-4) es la prueba evidente de que el Cádiz CF está obligado a ir siempre al máximo. Las debilidades del equipo, que son una realidad sobre todo en materia de calidad, sólo pueden disponer de cierto equilibrio si en el terreno de juego el esfuerzo es máximo. Si el conjunto gaditano compite de verdad, puede perder pero con otras sensaciones, alejadas del partidillo en el que, en muchas fases, se convirtió el encuentro del Carranza.

No es nada nuevo analizar las carencias del Cádiz CF, especialmente las que afectan a la falta de calidad. El equipo no dispone de un organizador que asuma el rol de tener el balón y repartir juego; el equipo tiene verticalidad y velocidad en la banda derecha si juega Salvi, aunque el sanluqueño acierte en uno de cada tres centros y no sea exquisito en el uno contra uno; los amarillos a veces recurren a la inspiración de Perea -junto a Álex Fernández es uno de los pocos con un mínimo de calidad-, si bien éste es como el Guadiana, y aparece y desaparece; Negredo tiene clase en la definición por aquello de donde pone el ojo pone el balón, pero va de vuelta como para también reventarlo a correr; Choco depende del gol y el resto está cogido con alfileres.

Si una plantilla tan cortita al menos corre, pelea, mantiene un nivel de concentración exigible para un profesional y, en definitiva, compite de inicio a fin, es posible que pierda ante un enemigo como el Athletic pero con sensaciones más próximas a lo sucedido en el 2-4 contra el Atlético de Madrid. Lo del lunes fue un paseo vasco. Dos goles en 15 minutos y una comodidad abrumadora en el Carranza para un visitante que gozaba de un partido tan plácido como inesperadamente abierto.

Gatitos contra leones; es duro pero se trata de la realidad. El Cádiz CF puede dar el máximo esfuerzo de aquí al final de Liga y a lo mejor pierde la categoría porque en el fútbol hay otros aspectos, al margen de la calidad, como la fortuna y las decisiones arbitrales que pesan sobre un resultado. Sin embargo, de lo que no cabe duda es que con un comportamiento como el mostrado ante los bilbaínos el descenso será una realidad antes de lo imaginable. Ya lo dijo el lunes Garrido: "Así no vamos a ningún lado". Cervera tampoco bajo el listón de la crítica: "La sensación es muy mala y hay muchos datos que son negativos".

Hay poco debate en que el Athletic es mejor que el Cádiz CF, aunque también lo era en San Mamés y perdió (0-1). Y también lo eran el Real Madrid y el Barcelona, y ambos hincaron la rodilla ante los de Álvaro Cervera. Entonces, ¿qué ha cambiado de un equipo amarillo a otro? Posiblemente el factor sorpresa del Cádiz CF se ha agotado y los adversarios saben de antemano las puertas que tienen que cerrar en su área y a las que deben llamar en la contraria para que gente como Cala, Alcalá e incluso Iza Carcelén queden retratados.

La escuadra cadista nunca ha tenido juego, ni siquiera en el ascenso de la temporada pasada y menos aún en el obtenido de Segunda B a Segunda A en el primer gran éxito de Cervera en el banquillo. El Cádiz CF ha sido el rey en ese otro juego que tanto pesa en el balompié y que tan buen resultado ha dado a los gaditanos. El rey en el esfuerzo, el rey en la generosidad, el rey en la concentración, el rey en la recuperación de balón a partir de una buena colocación, el rey de la contundencia cuando se trata de defender desde el delantero al portero... Si embargo, ese reinado lo ha ido perdiendo el equipo poco a poco hasta quedar como un bloque sin carácter, desconocido para todos empezando por el entrenador, quien también tiene su cuota de culpa.

Cuando un equipo como el Cádiz CF llega a este punto de bajón, todas las cuestiones tienen cabida en la incertidumbre generalizada sobre qué pasa. ¿Ha dejado de creer el equipo en el entrenador? ¿Hay exceso de confianza a la espera de rivales como el Eibar, dando por hecho que no pasa nada por perder contra enemigos de la talla del Sevilla, Atlético, Real Sociedad, Athletic...? ¿Están los amarillos físicamente bien? Decía el escritor estadounidense Ambrose Bierce que 'La duda es la madre del descubrimiento'. Pues toca descubrir la manera de que el Cádiz CF regrese a su esencia y saque a relucir el 'ADN Cervera' que le ha llevado de la nada a todo en el fútbol español.

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