Los vecinos de García de Sola: "Llevan 18 años prometiéndonos una de las nuevas viviendas"
Denuncia
Imposibilidad de abrir las ventanas, sótanos sellados e incluso boquetes en el techo, estas son las condiciones en las que viven estos gaditanos
El Ayuntamiento de Cádiz firma el contrato para la construcción de 23 viviendas en García de Sola
El Ayuntamiento adjudica las obras para 23 nuevas viviendas protegidas en García de Sola, 20
Hace veinticinco años el Ayuntamiento de Cádiz comenzó una operación urbanística de calado en la zona de García de Sola.
El proceso estaba estrechamente ligado a la urbanización de los vecinos terrenos de los cuarteles. En plena construcción en la zona, se hundió la fachada posterior de uno de las viejas edificaciones, que se habían levantado tras la Explosión de 1947. Este suceso provocó que se acelerase la reforma integral de la zona.
Integral hasta cierto punto porque llegados hasta la avenida de la Constitución de 1812, el proceso de reurbanización en García de Sola se paralizó. Y así ha permanecido hasta ahora. Eso sí, poco a poco fueron desalojándose las viviendas que funcionaban en semisótano, una peculiaridad de esta antigua promoción.
Hace unas semanas el Consistorio anunciaba la el retorno de las obras, en este caso en el solar del antiguo número 20, cuya finca se demolió hace ya tiempo.
Esta noticia ha levantado expectación, y muchas preguntas, a quienes hoy sigue viviendo en los antiguos bloques que van de los números 28 al 34. Esta última comunidad fue expropiada casi al completo, quedando por reubicar en la futura edificación que ahora se va a levantar a tres inquilinos que aún habitan allí. Una vez que se edifique en el terreno más próximo al Mercado de Abastos ‘Virgen del Rosario’, se procederá al traslado de estas familias. Tras ello, se demolerá el antiguo número 34, vecino al histórico supermercado ‘el número 13, el primero que funcionó en la ciudad.
Pero todavía surgen incógnitas sobre la edificación del solar de enfrente y la alternativa para los vecinos de los bloques paralelos. Cabe recordar que el Ministerio de Defensa es propietario del bloque 28, en el que aún habitan cuatro familias. Estos, junto a las comunidad de propietarios correspondientes de los bloques 30 y 32 serían los restantes a los que faltan por asignarles la nueva vivienda de Protección Oficial.
Dos vecinos del bloque 30 (que prefieren omitir sus nombres), cuentan a este diario sobre su experiencia en estas últimas décadas. “Llevan dieciocho años prometiéndonos una de las nuevas viviendas y hasta el día de hoy no sabemos nada”. De hecho, recuerdan que cuando se empezó a levantar los edificios del Mercado de Abastos Virgen del Rosario, uno de los apartamentos les correspondía a ellos. Una vez edificados, no fueron notificados de la posibilidad de alquilar o comprar una de las mismas. Según comentan los vecinos, se sienten ignorados, ya que los bloques donde habitan se encuentran en unas condiciones deficitarias.
A ellos se les suma un problema más, el de no poder arreglar la vivienda. Ellos mismos no saben si en breve habrán de trasladar su hogar a un apartamento de los nuevos que se encuentran edificando. Tampoco pueden arreglar los desperfectos que tienen sus hogares, ya que no ven conveniente repararlos si el día de mañana les dicen de tener que mudarse, según comentan, “sería perder el dinero si nos tuviéramos que mudar”. Tanto los sótanos tapiados de ladrillos como las humedades son desperfectos notables que se pueden ver en la fachada de las fincas.
Ante el anuncio hace unos días de la edificación del nuevo bloque que se levantará en 18 meses, aproximadamente en uno de los dos solares de la calle, comentan “de los pisos que hagan allí les corresponde a los del bloque 32, por tanto, los demás habremos de esperar a que se inicien las obras del otro”. Además, se sincera y aclara que no se quieren hacer aún ilusiones con su nuevo hogar. La vecina comentaba que “hasta que yo no vea un obrero y las máquinas reglamentarias trabajando en la edificación, no me quiero creer nada”.
Condiciones difíciles para vivir
Cristopher es un inquilino que lleva poco tiempo viviendo en el bloque 30. Comenta que llegó hace dos años, el apartamento estaba rehabilitado por el dueño, aunque la fachada y problemas internos dejaban mucho que desear. “Llevamos muchos años solicitando ayudas al Ayuntamiento y a las instituciones pertinentes, para que rehabiliten las fincas, ya que son muy antiguas”.
Hay muchos problemas que agravan la calidad de vida de los vecinos. En su caso, uno de los principales problemas es el techo. El vecino de arriba tiene pérdidas de agua, lo que ocasiona que traspase a su habitación y se forman grandes manchas por la humedad, visible en las paredes de la habitación del joven.
La comunidad se suma y aclara que hay ciertos problemas con las tuberías. Incluso han detectado la presencia de plagas de hormigas en el patio que tienen en común que, lamentan, “está abandonado”.
Incluso los sótanos hace años eran viviendas. Debido a los desperfectos que se ocasionan cada vez que llegaba el invierno y sus fuertes lluvias, decidieron desalojarlos y sellar la mayoría de las ventanas, para evitar que se produjese un riesgo de inundaciones en los mismos. Actualmente, las antiguas viviendas del sótano, sirven de trastero para los vecinos que allí habitan.
Tampoco hay ascensores en los actuales bloques, ni facilidades para aquellos usuarios con movilidad reducida. Por ejemplo, aquellos que tengan que hacer uso de una silla de ruedas. Se dio el caso de que uno de los vecinos tuvo un accidente y desde entonces su capacidad para moverse y desenvolverse por sí mismo, se vio agravada. “El equipo de enfermeros de la ambulancia se encargaba de subirlo hasta su piso”.
Una tarea difícil que se repetía de continuo. Problema que se hubiera evitado de haber tenido en las escaleras un elevador de corto recorrido, habilitado para aquellos usuarios dependientes de una silla de ruedas, comentan.
Hace unos días vieron la noticia sobre la edificación del nuevo bloque que se levantará en una de las dos parcelas que ya estaban vacías. Aún se mostraban sorprendidos, ya que allí irán ubicados solo unos cuantos vecinos y no todos. “El solar que está paralelo a nosotros aún no lo han tocado y no se sabe cuándo lo harán”.
Denuncian una vez más la atención correspondiente que se merecen, ya que no es un lugar inhabitado. “El edificio no está deshabitado y los problemas de este nos repercute directamente”. El mismo bloque que hace unos años colocó una pancarta en su fachada y demandaban el abandono por parte del Ayuntamiento, desde el año 2005.
Paco, otro de los inquilinos del edificio número 32 ,denuncia al igual que sus vecinos las condiciones en la que están viviendo. Él conserva aún los planos de las futuras viviendas que les iban a asignar y que nunca han sido construidas. Este vecino vive en el segundo piso y tiene movilidad reducida, lo que le ocasiona problemss para subir las escaleras hasta su piso, ante la falta de ascenso. Y cada vez la situación empeora. “Los que vivían en el primero eran personas mayores, tuvieron que ser reubicados en otro sitio porque la humedad les provocaban problemas de salud”.
Recuerdan como “hace poco se cayó parte del techo del cuarto de baño del último piso”. La comunidad entera se ha movilizado para hacer frente al pago de la reparación que conlleva reformar el techo de la azotea. El piso de Paco tiene estropeadas las ventanas traseras, por lo que ni siquiera las puede abrir. El saneamiento de la casa también han tenido que repararlo en repetidas ocasiones, ya que ha habido veces que se ha llegado a desbordar el agua.
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