"Esta situación no se puede aguantar más"
Bañistas de La Caleta se quejan de la presencia, cada vez más numerosa, de personas sin hogar en los bajos del balneario
En esta ciudad tan políticamente correcta, en el que cualquier queja expresada en voz alta automáticamente es tachada de retrógrada, la problemática de las personas sin hogar hay que tratarla con un peso y una medida. Todo el mundo tiene derecho a todo. Para empezar a una vivienda digna, que dice la Constitución en uno de sus primeros artículos. Pero la gente, los gaditanos y los veraneantes que quieren disfrutar de sus arenales, también tiene derecho a bajar a la playa sin encontrarse con una especie de campamento repleto de mantas, ropas y enseres, recorrer los bajos del balneario de La Palma sin olor a orines y, por supuesto, sin tener que ver a personas desnudas bajo las duchas públicas de la playa. Así que, aún a riesgo de parecer políticamente incorrectos, incluso algo peor, muchos usuarios de La Caleta consultados ayer por este diario reconocieron estar más que hartos de una situación que se repite desde hace años pero que este verano se está adentrando demasiado en la temporada estival. "Esto es inaguantable", decía Miguel Domínguez mientras sus compañeros de reunión playera asentían con la cabeza. "Aquí parece que los que venimos a La Caleta somos de segunda división, porque seguro que si todas estas personas estuvieran en la Victoria, con sus mantas, sus perros y todas sus molestias los quitaban de en medio a las dos horas, pero claro, aquí es como si no molestaran. Y como el alcalde ya ha dicho en el diario que no los va a quitar pues cada vez vienen más, y hay noches que yo he llegado a contar 50 personas ahí abajo del balneario, que a veces hay hasta peleas, porque claro, los hay educados y los hay de su padre y de su madre".
Pepe corrobora las palabras de Miguel. "No nos parece normal que esto ocurra en una playa que tiene la bandera azul. Nos sentimos un poquito abandonados". Una señora levanta la cabeza y deja de hacer punto para reclamar también la apertura de la caseta de los aseos que se sitúa justo debajo del colegio Santa Teresa. "En la fecha en que estamos y si aquí en La Caleta tenemos una necesidad hay que salir corriendo al único cuarto de baño disponible, que está ahí pegado al club. No hay derecho", dice.
En otro grupo cercano se es más benévolo con los sin techo. "A mí no me molestan -dice un bañista-. El año pasado había hasta un extranjero que por las mañanas sacaba su toalla y se ponía aquí cerca de nosotros. Muy educado el hombre. Es como todo, los hay más agresivos pero por lo general ya digo que a mí no me molestan".
De cualquier forma, el olor al bajar por la escalerilla más cercana a la calle de La Palma es complicado. "Se duchan aquí, pero algunos, hombres y mujeres, lo hacen desnudos, sin ningún pudor. El domingo por la mañana me topé con un señor ahí lavándose a las diez de la mañana mientras bajaba a la playa con mi nieto. No tengo ninguna necesidad de eso", se quejaba ayer Chari, que tiene un nieto de 11 años con el que suele bajar a La Caleta los fines de semana. "No puedo estar en la playa tranquila vigilando que el niño no se vaya a jugar a la pelota por ahí debajo, donde hay suciedad la mayoría de las veces, y eso que limpian la arena".
Porque los servicios de playa limpian la arena, incluso retiran las pertenencias de las personas sin hogar, meten maquinaria por debajo del balneario de La Palma para mantener la arena en las mejores condiciones. En alguna ocasión han encontrado hasta cadáveres de perros enterrados en la arena. "Se les mueren los perros y no se les ocurre otra cosa que hacer un boquete en la arena y dejarlos ahí, pudriéndose. Eso es un foco de infección", se queja una señora.
Cuando hacemos nuestro recorrido por la playa gaditana, a eso de las once de la mañana, no queda ninguna persona sin hogar en la zona. Sólo se ven las mantas apiladas, cartones, carros de la compra desvencijados y sillas de playa plegadas. Según nos cuentan los bañistas se van a las primeras horas, a veces incluso aconsejados por agentes de la Policía Local, y vuelven al caer la tarde. "Yo entiendo que en algún sitio tienen que estar, pero no creo que la playa sea la mejor opción", dice otra bañista, que obtiene la respuesta de una amiga. "Pero esto no es nuevo, yo llevo viendo esto aquí desde hace 30 años, y no creo que haya solución, a no ser que se cierren los bajos del balneario. Esto ha pasado con todos los ayuntamientos, no vayamos a echarle la culpa ahora a Podemos", dice. Otro bañista le contesta. "Porque, además, si por la mañana estas personas cogen una toalla y se tumban en la playa ¿quiéne tiene derecho a quitarlos de aquí? Otro tema es ya el que tengan ahí atrás sus cosas", replica.
Un vendedor de latas de toda la vida aceptaba la presencia de los sin techo con normalidad. "No me molestan, aunque es verdad que hay mucha gente que se queja y que prefiere que se vayan a otro lugar".
De cualquier forma, el Ayuntamiento de Cádiz está intentando que sean los propios sin techo los que vayan decidiendo marcharse de La Caleta durante estos meses estivales. La concejal de Asuntos Sociales, Ana Fernández, comentaba ayer a este medio que hoy está previsto "que, además de técnicos de Asuntos Sociales, vayan a hablar con estas personas personal del albergue para explicarles el régimen que podrían tener allí, no para intentar convencerlos pero sí para que sepan que hay un lugar en el que también pueden estar".
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