Todos los conductores de la UE tendrán el mismo carné a partir de 2028: estas son las principales novedades

La Comisión Europea quiere unificar criterios que eviten las desigualdades entre los conductores comunitarios

Carnet de conducir
Carnet de conducir / M. G

En España había a finales de 2024 más de 28 millones personas con carné de conducir y más de 250 millones en toda Europa, conductores todos ellos que circulan por carreteras que no dejan de ser europeas, con las mismas limitaciones y normas de circulación a nivel general. Sin embargo, el aspecto administrativo de la conducción, es decir, la gestión del carné, los criterios y plazos para su renovación incluso la pérdida de los puntos por sanciones los gestiona cada país de manera independiente. Y Europa trata de evitar precisamente esa falta de homogeneidad en un contexto en el que existe una mayor movilidad, ya sea por motivos laborales o de ocio, de los ciudadanos europeos por todos los países que conforman la Unión.

Las principales novedades que quiere aplicar Europa en los carnés de conducir

La Comisión Europea trabaja actualmente en la modificación de la directiva europea que regula los permisos de conducción para evitar un sistema que en la actualidad produce desigualdades entre los conductores de los diferentes países comunitarios. El proceso se encuentra aún en fase de diálogo pero lo que sí gana terreno es la propuesta de que para 2028 todos los gobiernos europeos tengan ya integrado en su normativa los cambios que se están valorando en la actualidad.

Las principales novedades que se plantean pasa por la creación de un carné de conducir digital, que permita llevarlo en el móvil, que tendría plena validez en todos los países comunitarios y que agilizaría los trámites, modernizando un sistema de identificación que ha variado poco con los años. Esta medida se estima que se pueda poner en marcha en 2030.

Otro cambio importante sería el reconocimiento automático a nivel europeo de las sanciones de tráfico graves que impliquen la retirada del carné. A día de hoy, si un conductor pierde su carné por una infracción de tráfico en un país europeo distinto al que lo expidió, en la mayoría de los casos la sanción se aplica en ese estado pero no en el de origen. Esta cierta impunidad se evitaría con esta modificación del reglamento. El país en el que se haya producido la sanción, eso sí, debería registrarla en EUROCARIS (la Red Europea de licencias de conducir) de manera que el país de origen pudiera emitir la sanción correspondiente en base a su código de circulación.

También se plantea establecer criterios más uniformes en lo que respecta a los plazos de renovación del carné, sobretodo a partir de cierta edad, y también los controles médicos para tratar de controlar que todos los conductores europeos tengan que niveles de aptitud similares. Se propone además un control más estricto sobre los conductores noveles, con un periodo de pruebas mayor.

Plazos para adaptar la nueva normativa europea

Por el momento, esta nueva directiva está en proceso de negociación entre los estados. Y una vez que se adopte, la Comisión dará un plazo adecuado para que los gobiernos puedan trasponerlo a su legislación. En este sentido, se prevé que, si el texto termina apoyado por los estados miembros, los distintos gobiernos europeos deberían estar en disposición de aplicar las nuevas medidas a partir de 2028.

Las balizas V-16, una de las grandes diferencias en las carreteras europeas

Esa falta de homogeneidad que pretende atajar la Comisión ha generado últimamente mucha polémica entre los conductores españoles, obligados desde el pasado 1 de enero a señalizar con balizas geolocalizadas V-16 la presencia de un vehículo inmovilizado en la calzada, ya sea por accidente o avería.

El hecho de que el dispositivo sólo sea de obligado uso para los conductores españoles lo ha convertido en una de las decisiones más controvertidas adoptadas por la Dirección General de Tráfico en los últimos meses. A ello se le sumarían otros problemas de estos dispositivos igualmente denunciados por amplios colectivos, como el de la escasa luz que proyectan y que hace que en determinadas situaciones, el vehículo inmovilizado no sea visible hasta sobrepasarlo o los peligros de la geolocalización, que dejan visibles en mapas accesibles a terceros la situación de vehículos parados accidentados o con problemas mecánicos.

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