COAC 2026
Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

Las raíces urbanísticas del drago

El árbol se plantó en un gran espacio libre, junto al huerto de los franciscanos El suelo se redujo al mínimo con la construcción en el año 1850 del Museo de Bellas Artes

1-2. Planos del XVIII con el árbol plantado junto a un amplio jardín y la huerta del convento de los franciscano (hoy plaza de Mina). 3. Plano de 1835 donde se mantiene el espacio. 4. Imagen ya con el actual patio muy reducido
J. A. Hidalgo Cádiz

14 de abril 2013 - 01:00

Agobiado por la cercanía del viejo edificio de la Escuela de Arte, el no menos viejo drago fue inclinándose poco a poco, a medida que crecía y buscaba el sol. Tanto se inclinó que su inmensa copa estaba a punto de tocar la fachada de enfrente, que arañó con su caída.

Sin embargo, cuando el drago se plantó hace unos 260 años, en la mitad del siglo XVIII, el árbol tenía espacio más que suficiente para crecer sin mayores problemas. Así se reflejan en los planos que de esta zona de la ciudad (hoy las plazas de San Francisco y Mina) aporta el arquitecto e historiador del urbanismo gaditano, Juan José Jiménez Mata.

El drago se plantó en un extenso jardín "que abarcaba desde la actual calle Sagasta hasta cerca de la plaza de Mina", ocupada entonces y hasta la desamortización por la inmensa huerta del convento de los franciscanos. Por el camino se perderá también la iglesia de Loreto, que se levantaba en la esquina de la actual plaza de San Francisco con el callejón del Tinte.

Será en 1850 cuando se inicie la construcción del Museo de Bellas Artes, que se inaugurará dos años más tarde "y que provocará la colmatación del todo el espacio alrededor del drago", al crearse el reducido patio que ha llegado a la actualidad, para desgracia del árbol fenecido.

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