coronavirus cádiz | vulnerabilidad La prostitución en pisos sigue a pesar del coronavirus

  • Desde Cádiz Abolicionista denuncian la vulnerabilidad durante la pandemia de las mujeres prostituidas, que continúan ejerciendo y a las que llegan a encerrar

Vedada la calle, la explotación sexual continúa en pisos particulares.

Vedada la calle, la explotación sexual continúa en pisos particulares. / Erasmo Fenoy

En Cádiz ciudad, por ejemplo, hace tiempo que no hay clubes de alterne. Lo que sí hay, también desde hace mucho tiempo, son casas. Mucho más discreto, pensarán los usuarios. Y –empezando por los luminosos– mucho más oculto.

Cuando la plataforma Cádiz Abolicionista echó a andar, hace unos pocos meses, el colectivo registró cinco pisos en la capital donde se ejercía la prostitución. Ahora ya van por ocho. Ahí, también, viven las mujeres a las que explotan, gran parte de ellas, indocumentadas. A muchas, las encierran por fuera en las viviendas. Hasta la organización, empiezan a llegar avisos al respecto de la situación de extrema vulnerabilidad que estas mujeres viven en la pandemia a días de comenzar el estado de alarma:“En Cádiz, al menos, no se han cortado los servicios básicos de luz y agua; en Chiclana, por ejemplo, sí que hemos visto casos dramáticos al respecto”, comenta Mayca Romero, portavoz de Cádiz Abolicionista.Porque, al menos en los pisos, el negocio de la prostitución no para ni el plena crisis por coronavirus: “Según nos contaba una de las mujeres, el mismo cliente le decía que no había peligro de contagio porque, al fin y al cabo, estaban ya todas ahí encerradas”.

En este tiempo, desde la asociación se ha procurado la salida de dos mujeres en pisos de Cádiz y Chiclana, pero ya han acumulado una decena de denuncias y peticiones de auxilio, “porque cuando ven que una de ellas puede salir, las otras también quieren:una prueba de tantas de que el mito de la libre elección es eso, un mito”. Otra cuestión es que sea fácil: las mujeres que saltan de la red prostitucional no tienen ni recursos económicos (la deuda se lo come todo) ni un lugar al que ir: “Rescatar se convierte en una cosa muy compleja –admite Mayca–. Nosotras nos pusimos en contacto tanto con la concejala de Asuntos Sociales, Helena Fernández, y he de decir que inmediatamente se pusieron a trabajar y, en una semana, se sacó un presupuesto para ayudar a estas mujeres”.

Por ahora, el “recurso habitacional” depende enteramente del activismo:comparten piso en habitaciones cedidas por feministas. “Están protegidas, porque también las mujeres que las acogen tienen miedo: ninguna de ellas quiere ser localizada, así que la unidad policial está también informada”.

Además, una vez que las víctimas salen del sistema, han de recuperarse de las adicciones: “Ya que no tienen acceso ni al alcohol ni a las drogas que les da el proxeneta”. De momento, se recuperan ellas solas y en esas viviendas que las acogen: “Para la atención psicológica o legal, sabemos que contarán con la ayudad de la Fundación de la Mujer –apunta Mayca– pero, con el confinamiento, aún no hemos llegado a ese punto”.

El colectivo feminista ya tiene constancia de ocho puntos de alterne en la ciudad

Desde Cádiz Abolicionista, siguen preparando una ordenanza municipal en la que hay varios puntos importantes, como el que las mujeres que sufren explotación sexual sean consideradas víctimas de violencia machista:porque, hasta ahora, no computan como tales. “De hecho, de todas las llamadas que llegan al 016, ninguna recoge las de explotación de mujeres prostituidas” –comenta al respecto Mayca Romero–. Podría ayudar muchísimo que existieran partidas locales específicas”. Este será, sin embargo –se temen desde la plataforma– uno de los puntos que más se resientan por la situación actual: “Queríamos proponerlo en abril y, ya ves, ni en abril ni en mayo. Vemos que se va el 2020 y las mujeres siguen sin poder defender derechos específicos”.

Otra de las reivindicaciones surgidas a partir de la congelación de la economía es que la renta mínima incluya a todas las mujeres explotadas sexualmente:“Porque hay muchas chicas que vienen de la trata que ni se sabe que existen. Casi la mitad de las mujeres explotadas sexualmente están en situación irregular, con lo que no se van a beneficiar de esa renta ni de ninguna de las ayudas previstas –explica Mayca–. A nivel estatal, hemos logrando que en la propuesta de renta mínima entren las mujeres en situación de prostitución”.

A una de las mujeres, un cliente le aseguró: "No hay peligro, si estáis todas encerradas"

Aunque la existencia de una renta mínima sería un primer paso a la hora de brindar opciones de salida, desde la organización insisten en la importancia de la existencia de una Ley Abolicionista para que esta medida no se ahogue entre fuegos: “Hay que incluir un paquete de medidas sociales, educativas y de formación, para que no tengan que volver”. Habría que aprovechar, por tanto, la existencia de esta renta mínima para “poner en funcionamiento todo lo que implique que esa mujer que quiere salir del sistema prostitucional pueda incorporarse a una empleo, acceder a una formación. Estábamos trabajando, de hecho, con la Concejalía de Transición Energética en un proyecto de empleabilidad, y claro, todo se ha parado”, especifica Mayca.

Las orejas del lobo que vemos todos una vez podamos, si podemos, ir levantando la baraja, son aún más acuciantes aquí. En algunos barrios de Cádiz, donde el paro femenino alcanza el 53% y la actividad laboral está ligada a cuidados y asistencia en hogar, se daba ya un “coqueteo con la prostitución”. Por eso hay que estar especialmente atento al respecto.

“A ver sin una vez que se destinen millones a esa recuperación que todos vamos a necesitar, se intenta un poco el rescate real de estas mujeres –señala Mayca–. Se necesitan unos presupuestos, pero no sólo para asegurar habitabilidad y mantenimiento a esas mujeres, porque ahí estarán muchos. Hay que perseguir a los puteros y que se cierren las viviendas. Entre otros muchos motivos, la regulación se vende porque es más sencillo: en comparación, regular la prostitución es lo más sencillo del mundo. Pero tenemos referencias nefastas, como lo que ha terminado pasando en Holanda y en Alemania, para ver que ese no es el camino”.

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