8M ¿Queda sitio para la cajera del Día?

  • Nace el colectivo Cádiz Abolicionista, independiente de la Comisión 8M

  • La jornada de hoy quiere confirmarse en su condición de fecha de unión en la lucha feminista

Imagen de la multitudinaria convocatoria del 8M en 2019 en Cádiz. Imagen de la multitudinaria convocatoria del 8M en 2019 en Cádiz.

Imagen de la multitudinaria convocatoria del 8M en 2019 en Cádiz. / Lourdes de Vicente

"El feminismo no está dividido –dice Maica Romero, portavoz de Cádiz Abolicionista–. Nosotras estamos organizadas a nivel estatal y dentro del Ministerio de Igualdad, redactando la Ley Abolicionista. Pero ser feminista no es individualismo, no es no querer ver, no es neoliberalismo en cualquier variante. La decisión que hemos tomado no ha sido fácil. En la zona de confort se siente uno muy arropado, y venimos todas de una trayectoria en la que hemos aprendido mucho".

De reciente creación, Cádiz Abolicionista es una plataforma integrada por unas veinte mujeres procedentes de colectivos feministas de la ciudad. El año pasado, Maica era, de hecho una de las que estaban en primera línea de la Comisión del 8M local. En vísperas de la manifestación feminista de este año, las abolicionistas de Cádiz han hecho público un comunicado en el que señalaban la “desatención” que, dentro de la Comisión local del 8M, estaban recibiendo temas como “la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler". La explicación, según las abolicionistas, es que gran parte de los colectivos dentro de esta comisión están coordinados a nivel estatal, “principalmente desde Madrid y Barcelona, dos espacios donde está muy presente el lobby proxeneta. Aunque digan que no se inclinan –continúa–, no nos dejan debatir, ni trabajar, ni hacer acciones de sensibilización. Pero vaya, que yo sigo considerando a muchas mis compañeras, aunque no desde la misma trinchera”.

“La Comisión 8M de Cádiz, como en el resto de territorios, nace de la unión de diferentes colectivos y asociaciones feministas y mujeres a título individual, con la intención de unir a la mayor parte de mujeres posibles en la lucha feminista. En ese intento de unión, se acuerda entre distintas partes aparcar las diferencia y potenciar lo que los une. Ese ha sido, parte del éxito de los últimos años del 8M. Se trata de potenciar lo que nos une y no crear fisuras”, explica desde la plataforma Araceli Orozco. “En ningún momento –añaden desde la Comisión– censuramos, ni impedimos que cada colectivo trate el tema que quiera, o se traigan los mensajes que se quieran”.

Prostitución, porno, vientres de alquiler. Entre los puntos de presión que han eclosionado en el último año, se encuentran la cuestión del género y quién entra dentro del sujeto del feminismo.

El –previsiblemente– famoso Taller de Autoconocimiento desarrollado por la Comisión 8M de Cádiz en la Fundación Municipal de la Mujer iba dirigido, no a mujeres, sino a “personas con vagina”: “Es cierto que existe este debate, pero no creemos que se esté borrando la categoría mujer –desarrolla Araceli Orozco–, sino que se repiensa qué es ser mujer y qué implica, cuestionándonos los roles de género implantados socialmente. Algo propio de un movimiento vivo y en continua evolución, como el propio ser humano”. “La palabra mujer –indica– sale continuamente en todo nuestro discurso, en carteles, folletos, entrevistas... En este taller, se ha querido especificar que es un taller al cual pueden acudir los chicos/hombres transexuales que siguen manteniendo la vulva con la que nacieron y no se han sometido a una operación de cambio del mismo. Del mismo modo, mujeres trans, que no nacieron con vulva pero que sí se han sometido a una operación y, por tanto, tienen el mismo órgano, aunque con diferencias. Es un taller donde se abarcan aspectos sexuales, pero también, ginecológicos, y por tanto, los hombres trans con vulva continúan sujetos a los condicionamientos físicos propios del órgano con el que nacieron”.

No queremos caer en el enfrentamiento, porque nos divide aún más a los grupos y es eso de lo que se aprovecha y quiere el patriarcado”, dice Tere Chamizo, de la Marea Violeta de Jerez, y comenta que “la intención es abrir un poquito la opinión y el conocimiento de la situación de distintos colectivos e intentar aunar en lo que podamos coincidir”. De hecho, en el 8M de Jerez este año participan “más colectivos”: mujeres gitanas, LGTBI, saharauis, Flampa... “Todo tiene cabida dentro de la lucha feminista. Estamos removidas por dentro, porque hay mujeres feministas de la historia que tienen argumentos que nos hacen tambalearnos y que sentimos no hay que desmontar, sino que reajustar. Nos movemos con colectivos jóvenes como La Faraona y también se nos dan otros planteamientos, por ejemplo, con la diversidad de lemas: a una señora mayor le puede chirriar lo de 'Quitad vuestros rosarios de nuestros ovarios', pero estará encantada con 'Manolo, hazte la cena solo”. Los colectivos del 8M en Jerez han organizado, apunta Chamizo un taller en la plaza del Arenal sobre lo transfemenino. 

Las cuestiones relativas a feminismo y 8M tienen un timing envidiable: hace unos días, Izquierda Unida expulsaba al Partido Feminista por los posicionamientos de su presidenta, Lidia Falcón, sobre la futura Ley Trans o el “lobby gay”. Desde Cádiz Abolicionista señalan que hace ya "mucho tiempo que IU le había retirado al Partido Feminista apoyo económico, por ejemplo".

Bien. Coser delantales. No coser delantes. Personas con vulva. Mujeres. Seres Menstruantes. Interseccionalidad. Perreo empoderante. Perreo no empoderante. Carnaval. Microplásticos. La saca del feminismo parece cada vez más la de Mary Poppins. Y esconde al feminismo de Schrödinger: todo es posible al mismo tiempo. Basculemos. Fluyamos. Con tanto humo de escenario, da la sensación de que se pierde el foco: ¿quién grita por los problemas y la realidad de MariCruz, la cajera del Día?

Eso es lo que los críticos desearían: que nos descentráramos –comenta Araceli–. Sí que hay un intento de desviar la atención, pero en ningún caso, por ejemplo, desde esta Comisión. Una de las reivindicaciones principales del feminismo es la de clase. Esta misma semana, de hecho, hemos acompañado y denunciado la situación de mujeres con empleos precarios o que sufren violencia estructural, como en el caso de las trabajadoras de limpieza (como las subcontratas de la empresa Tempo) de organismos gubernamentales, como el edificio de la Inspección de Trabajo”.

“Cuando estos días hemos estado saliendo a la calle a repartir información sobre el 8M –continúa Tere Chamizo–, charlábamos muchísimo con gente que nos decía: gano 400, 600 euros, cómo lo hago. Si estás en una situación de dependencia económica, por ejemplo, no te atreves a denunciar maltrato. Es prioritario darle valor al trabajo doméstico, remunerarlo. Si tuviéramos un trabajo digno, habría muchas violencias y situaciones de vulnerabilidad que no se darían”.

“Mira, respecto a esto, te voy a poner un ejemplo –dice Maica–. La concejala de Feminismos de Cádiz, Lorena Garrón, fue hace poco a Madrid a ver cómo trabajaba una asociación que se dedica a cuidados para traer ideas. No: una cosa es vindicar la labor de tantas mujeres que se dedican a este tipo de trabajo y otra, fomentarlos, fomentar el trabajo doméstico como trabajo femenino, con toda la precariedad que tiene, el mismo círculo vicioso de siempre. Por eso queda olvidada la cajera del Día: se echan en falta políticas reales que luchen contra la precariedad laboral de esas mujeres, entre otras cosas –puntualiza– porque las mujeres que tienen que luchar también están subordinadas en equipos donde los que mandan son hombres. Los ‘Hay que quedar bien’ y ‘No vamos a molestar’ tienen aún mucho peso”.

La economía gaditana –todos lo sabemos– está hecha de parches. “Aquí, la salida laboral para un gran número de mujeres es la limpieza o los cuidados en las casas. ¿De verdad crees que con eso da, por ejemplo, para pagar aquí un alquiler a los precios que están, con la gentrificación que se nos está comiendo? –apuntan las abolicionistas–. En los barrios, sabemos muy bien la precariedad que tienen las mujeres. El dinero que entra es insuficiente y ahí es donde entra en muchos casos el coqueteo con la prostitución. Una actividad que, se te vende, tú controlas. Mira, yo vengo del barrio del Avecrem, que tuvo tema de droga muy fuerte, pero nunca prostitución: en la actualidad, en Santa María, mujeres en situación precaria tienen clientes fijos. Un vecino viudo, a lo mejor, al que van a hacerle compañía. O alguna mujer que tiene trabajo de interna, dice, los fines de semana: no, va al club, porque hay más demanda esos días”.

La formación abolicionista quiere moverse “desde abajo, con un programa de empleabilidad, de economía circular”, y tiene objetivos claros: la campaña contra la Sala Muelle, denuncias de casos de prostitución de menores en la ciudad y la creación de una ordenanza municipal de ciudad abolicionista. “No es que sólo nos preocupe la violencia sexual dentro del feminismo, ojo –desarrolla–. Me preocupa todo exactamente igual que a ti, pero la prostitución no se regula, no se debate: lo que hay que hacer con ella es abolirla, porque nadie tiene derecho sobre el cuerpo de nadie, con dinero o sin él”.

Maica Romero habla también de la Ley Abolicionista que los colectivos están trabajando con Beatriz Gimeno y la ministra Irene Montero: “Cuál no sería mi sorpresa, cuando hace poco escucho a la ministra decir que hay que separar la trata de la prostitución –comenta–. No sólo son, en gran parte, lo mismo, sino que la prostitución no es algo a considerar.Sólo un 5% de las prostitutas dicen que ejercen libremente, y el 95% nunca querría eso para sus hijas. Una simpatizante nuestra es catalana, no víctima de trata, y pasó seis meses en la UCI por la paliza que le dio su proxeneta. Así se trata a las mujeres en la prostitución: si no encuentran con qué extorsionarte, además de la violencia, te meten en la droga”.

“Un ejemplo, en la última asamblea interna anticapi andaluza estaba María José Barrera, presidenta del sindicato de putas de Sevilla, a la que la justicia ha dicho ya que no puede conformar un sindicato de prostitutas, porque no es una actividad. Yo creo tanto a nuestro alcalde como a muchos otros políticos que dicen que están en contra la prostitución –puntualiza–, pero te encuentras con otras personas que tiene ganancias por detrás por el lobby, el mismo que nos está amenazando y pisando los pies. Ellos tienen muchos ojos en muchos sitios, pero nosotras, también: nos llegan denuncias constantes. Hasta este momento, aquí no había un movimiento activista luchando. No somos veinte, somos cientos”.

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