Los premios de las narices de oro
La gaditana tienda de vinos Magerit es reconocida por la prensa especializada en enología
Saborear un buen vino y servirlo acompañando a una comida concreta es un ritual cada vez más seguido por los gaditanos. A la vez, los hosteleros, sabedores de los exigentes paladares de los comensales, se esfuerzan desde hace unos años por reciclarse en materia de enología y estar al día en las tendencias del mercado. Para todo ello es necesaria la existencia de establecimientos especializados. Cádiz tiene uno desde 1999 que se ha ganado el respeto de los críticos nacionales. Se llama Magerit, está en la Alameda y acaba de lograr un reconocimiento al ser distinguido con el sello rojo -hasta ahora contaba con el azul- de establecimiento recomendado por la revista Vino + Gastronomía, responsable del concurso Nariz de Oro, que junto al Aula Marqués de Arienzo incluye a la tienda gaditana desde 2004 en su guía de mejores vinacotecas de España.
La tienda de vinos que regentan Josefina Armental e Isabel Fernández viene apareciendo además desde hace cinco años entre las cien mejores vinacotecas del país elegidas por la prestigiosa publicación Restauradores, lo que para Armental es un "gran mérito" puesto que sólo en Madrid están localizadas más de 400 tiendas del género. Magerit no sólo se dedica al comercio puro y duro sino que también realiza Aulas de Cata. "No es una tienda de compra y venta. Somos especialistas en orientar sobre la elección de un vino, en indicar qué plato le viene bien, en argumentar la relación precio-calidad y en mantener el vino en buenas condiciones", asegura Josefina Armental.
Las dos socias de este negocio dejaron un buen día Madrid -Magerit es el nombre árabe de la capital de España- para instalarse en Cádiz. Por entonces, la cultura del vino en la capital gaditana "estaba por los suelos", asegura Armental. Pero en los últimos años se ha vivido "un subidón impresionante". Los establecimientos hosteleros compran calidad antes que cantidad movidos por el cada vez mayor dominio de los caldos de los clientes. "Y los que vienen a comprarnos vinos lo hacen pensando en sorprender a sus invitados o como un regalo de lujo en cualquier celebración", cuenta Josefina.
Como sumiller experta está obligada a tener conocimientos de gastronomía "para poder recomendar un vino acorde con lo que se va a comer". El maridaje entre comida y bebida es una búsqueda cada vez más usual entre los consumidores. Y nada mejor que un establecimiento especializado para acertar.
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