La toma de posesión de Caburrasi consuma el cambio de vicario general
Domínguez Leonsegui se despide del cargo después de ocho años reconociendo que han sido "intensos y duros"
En un acto íntimo, privado, reservado al personal del Obispado, se consumó ayer el relevo en la vicaría general de la diócesis de Cádiz y Ceuta adelantada por este periódico la pasada semana. Tan solo algunas fotografías enviadas por el Obispado (sin la presencia en ninguna de ellas del vicario saliente) dan testimonio de la toma de posesión de José Luis Caburrasi como nuevo vicario general.
Según informó el propio Obispado, el acto se llevó a cabo a la una de la tarde en el antedespacho del obispo, Rafael Zornoza, en presencia de él mismo, del vicario saliente (Guillermo Domínguez Leonsegui) y de todo el personal del Obispado. El propio Zornoza quiso agradecer a Domínguez Leonsegui la labor realizada en los últimos ocho años en los que ha llevado a cabo esta responsabilidad (desde que Antonio Ceballos lo nombrara en sustitución de Manuel de la Puente en 2005).
Caburrasi -a quien el obispo le deseó "lo mejor"- agradeció tras el acto de profesión de fe y juramento de fidelidad de su cargo la confianza depositada por Zornoza y se encomendó al santo de Ávila para llevar a cabo la responsabilidad a partir de ahora.
Por su parte, Domínguez Leonsegui hizo llegar ayer unas palabras de despedida como vicario general, destacando que han sido años "intensos y duros" los que ha vivido ejerciendo esta responsabilidad tanto con Antonio Ceballos como con Rafael Zornoza. "He procurado siempre, de corazón, amar y servir a todos; aunque, sin duda, habré defraudado a muchos con mis limitaciones y pecados. Confiando en vuestra benevolencia, os pido sinceramente perdón y agradezco también las muestras de cariño que en estos días he recibido", expresó Domínguez Leonsegui en su escrito, en el que también se mostró confiado que el cambio seguro que será "para bien de la diócesis y de mi alma".
El anterior vicario se ha puesto a disposición del nuevo para llevar a buen puerto en las próximas semanas todo el traspaso de tareas y documentación. Y es que se da la circunstancia de que Domínguez Leonsegui y Caburrasi han trabajado estrechamente unidos en los últimos años, dada la responsabilidad que como vicecanciller del Obispado ejercía hasta ahora el segundo, que de momento seguirá al frente de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en Puntales.
Consumado así el cambio del número 2 de la Iglesia gaditana, el Obispado necesitará una breve recomposición habida cuenta de que Caburrasi no podrá seguir como vicecanciller ni tampoco como defensor del Vínculo. Por contra, sí compatibilizará la nueva misión como vicario general con sus ocupaciones de juez del Tribunal Eclesiástico y de párroco en Puntales. Por su parte, Domínguez Leonsegui pasa a tener en la Catedral de Cádiz (de la que es deán) su principal ocupación, al menos se espera que hasta el mes de junio (cuando se prevén los habituales nombramientos en la Iglesia).
También te puede interesar
Lo último