Sucesos

Un policía local de Cádiz, en acción en Madrid

  • Antonio Dueñas, que estaba allí de vacaciones, detiene a un hombre por un robo tras una persecución

Antonio Dueñas, de servicio en Cádiz en la Policía Local.

Antonio Dueñas, de servicio en Cádiz en la Policía Local. / Julio González

Un miembro de un cuerpo de seguridad está siempre operativo aunque se encuentre de vacaciones. Eso es lo que le ocurrió en el día de ayer a Antonio Dueñas, agente de la Policía Local de Cádiz, que se había desplazado a Madrid para ayudar a su hija, que estudia Veterinaria, en un cambio de domicilio.

Mientras andaba por la calle Fuencarral alrededor de las 11 de la mañana, de pronto vio salir a un hombre corriendo desde una sucursal bancaria que tenía a 40 o 50 metros delante y a una mujer que iba detrás gritándole y persiguiéndole.

Lo que Antonio Dueñas llama el “instinto” y, por supuesto la profesionalidad, creyó que podía estar ante la comisión de un delito y dejó las bolsas que tenía en sus manos a su hija y echó a correr, pese a que el que estaba huyendo le llevaba una considerable ventaja. Y es que los policías locales no sólo están para regular el tráfico sino que también juegan un papel importante en la seguridad ciudadana.

Antonio Dueñas inmoviliza al hombre que había perseguido en Madrid. Antonio Dueñas inmoviliza al hombre que había perseguido en Madrid.

Antonio Dueñas inmoviliza al hombre que había perseguido en Madrid. / DC

Tal y como narró a este periódico en el día de ayer, mientras corría, empezó a gritarle “¡alto, policía!”. Tras unos metros adelantó a la chica y después de estar durante un buen tiempo corriendo en la persecución, la persona que huía tropezó con un viandante, se trastabilló y permitió que Antonio pudiera darle alcance y retenerlo gracias a sus conocimientos como agente de la Policía Local.

Allí tuvo a esta persona retenida un buen rato en la calle Santa Brígida de Madrid, hasta que llegaron efectivos de la Policía Local madrileña y también de la Nacional, que ya se hicieron cargo del individuo y realizaron todo el atestado para ponerlo a disposición judicial.

En concreto, lo que había ocurrido en el interior de esta sucursal bancaria es que esta persona accedió a ella con una mochila y tras dar numerosos rodeos sin dirigirse a ningún mostrador, despertó las sospechas de una empleada, que le preguntó si necesitaba algo. Ante la negativa de este hombre, marchó para el servicio, momento en el que este individuo aprovechó para robar un par de teléfonos móviles, que estaban valorados los dos en más de 1.200 euros y trató de marcharse del banco.

Sin embargo, otra persona que estaba allí se percató de lo que había ocurrido y empezó a gritarle y tratar de retenerlo. Incluso se produjo un forcejeo violento hasta que consiguió zafarse, aunque tuvo que dejar la mochila en la puerta del banco. Cuando salió huyendo, otra mujer salió corriendo tras él y a gritarle y ahí es cuando entró en escena Antonio Dueñas.

A pesar de que los agentes tienen la obligación de intervenir aunque vayan de paisano en el caso de que se pueda producir la comisión de un delito “es algo que en mis 30 años de profesión me ha pasado muy pocas veces”.

La que sí que fue una testigo de excepción de lo ocurrido fue su hija Alba, que por primera vez vio a su padre en acción. De hecho, aunque está estudiando Veterinaria, uno de sus objetivos en el futuro es seguir los caminos de su padre, al igual que su hijo.

Antonio Dueñas asegura que es un policía local vocacional y que le gusta mucho su profesión. De hecho, lleva ya 30 años en el Cuerpo y ahora mismo está integrado en el Grupo Viogen, dedicado a la lucha contra la violencia de género.

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