La plantilla de Altadis se une casi al completo contra el ERE en la planta
Los sindicatos empiezan a negociar con la nueva propietaria, Imperial Tobacco, y le piden que cierre sólo una de las tres divisiones gaditanas y garantice el futuro
La fábrica de tabacos de Cádiz paró ayer sus máquinas durante 24 horas seguidas con motivo de la huelga general convocada por los sindicatos en contra del expediente de regulación de empleo (ERE) planteado por la nueva propietaria de Altadis, la multinacional británica Imperial Tobacco.
El seguimiento fue casi total, "entre un 90% y un 95%", según el recuento provisional comunicado por la presidenta del comité de empresa, Carmen Pérez (AO). Sus sensaciones y las de la plantilla en general son que el ERE es irreversible y, por lo tanto, la primera postura de los sindicatos ante la negociación es tratar de reducir su impacto en la fábrica de la capital, que, según las pretensiones de Imperial, se quedaría con sólo 65 operarios a partir de 2010, una nómina irrisoria en una factoría que en sus inicios, a finales de los años 80, llegó a emplear a un millar de personas. "No podemos pedir que no se aplique el ERE porque nuestra demanda caería en saco roto como ha ocurrido en todos los casos anteriores, en los que, a pesar del rechazo, la Administración ha acabado aprobándolos", comentaba Pérez con indignación. Por ello, la estrategia inicial ha sido reclamar el mantenimiento de la planta de tabaco reconstituido que se prevé cerrar junto a la de preparación de ligas (PPL) y que Imperial Tobacco garantice con claridad la viabilidad, hasta ahora seriamente cuestionada, del centro resultante tras la reestructuración. De esta forma, los sindicatos presentes en la mesa negociadora (CCOO, UGT, CTI y CGT) consideran que se podría asegurar el futuro laboral de los 93 trabajadores menores de 52 años que quedan excluidos del plan de prejubilaciones.
La de ayer fue la primera protesta después de que la tabaquera inglesa anunciara su intención de cerrar dos de las tres plantas del complejo gaditano y de prescindir de 221 trabajadores, 195 de ellos mediante prejubilación y el resto a través de fórmulas como bajas incentivadas o traslados.
El resultado es que en la planta sólo habrá 65 empleos distribuidos en siete áreas de actividad. Las más afectadas por el recorte laboral serán las de mantenimiento, que pasaría de 77 a nueve puestos de trabajo, y planta de preparación (clausurable) y logística, que baja de 102 a 23. Dirección rebaja un trabajador y se queda con tres, y el departamento de calidad sufre una gran amputación al perder 24 de sus 27 actuales puestos. Esta reorganización fue facilitada la semana pasada por Imperial, pero el comité ha pedido que se detallen los puestos concretos que quedarán en cada área para conocer quiénes son los trabajadores menores de 52 años afectados también por el ERE, según explicó el portavoz de CCOO, Manuel Pérez.
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