El covid y la prostitución

“Los pisos de prostitutas en Cádiz están en zonas de bien”

El confinamiento obligó a las mujeres que ejercen la prostitución a confinarse de manera, a veces, involuntarias en los pisos bajo la tutela de sus proxenetas. El confinamiento obligó a las mujeres que ejercen la prostitución a confinarse de manera, a veces, involuntarias en los pisos bajo la tutela de sus proxenetas.

El confinamiento obligó a las mujeres que ejercen la prostitución a confinarse de manera, a veces, involuntarias en los pisos bajo la tutela de sus proxenetas.

Trabajan e incluso viven en ocasiones en pisos de muchos metros ubicados en “zonas de bien” y con precios que superan la media de la ciudad, pero las historias que llevan a sus espaldas no se corresponden con estos escenarios. “Hay que dejar claro que la ubicación de los pisos en los que trabajan en zonas no deprimidas no es indicador de que las chicas no se encuentren en situación de vulnerabilidad y de exclusión”.

Hablan de las prostitutas. En Cádiz no están en la calle ni en sillas altas echadas en la barra de ningún bareto de luces rojas. Ellas viven y trabajan en pisos e incluso, en ocasiones, sus propios convecinos desconocen que allí viven y “trabajan”.

Esto lo cuenta y lo aclara Ana Gómez Matías, coordinadora del proyecto Oblatas Cádiz Mujer Gades. Apenas tiene cifra de la incidencia de la prostitución en Cádiz capital pero sí sabe que los pisos en los que reciben a sus clientes no están precisamente ubicados en las zonas más desfavorecidas de la ciudad. Ella y el resto de sus compañeras hacen trabajo de calle con la intención de ayudar a este colectivo de mujeres que, durante el confinamiento, se han visto sometidas a distintas situaciones. “Las hay que han aprovechado el confinamiento para replantearse sus vidas y las hay que se han quedado encerradas sin apenas comida ni atenciones”. Esas son las que han requerido una ayuda externa que han encontrado en la congregación religiosa de las Hermanas Oblatas que, en Cádiz, mantienen una sede en la calle Hospital de Mujeres.

‘Mujer Gades’ destaca el apoyo que les brindan desde el Ayuntamiento de Cádiz

En la provincia de Cádiz hablan de que 445 mujeres han sido atendidas desde Mujer Gades durante el confinamiento a causa del covid. Durante ese tiempo, 193 demandaron ayuda y 742 fue el número de intervenciones realizadas por el personal voluntario de esta asociación de ayuda a las mujeres que ejercen la prostitución o son víctimas de trata con fines de explotación sexual.

“Cuando se decretó el estado de alarma nos pusimos en contacto con todas las personas con las que mantenemos una relación diaria o, al menos, de manera regular para recordarles que estábamos allí”, según cuenta Ana Gómez Matías. Esta coordinadora del proyecto Oblatas Cádiz Mujer Gades destaca que a muchas otras mujeres no las conocían pero que terminaban contactando con este grupo gracias al “boca a boca”.

A esas mujeres que, muchas de ellas, se quedaron confinadas en pisos con los que no tenían ningún tipo de apego familiar sino que simplemente eran el lugar en el que la vida les llevó a ejercer la prostitución, requerían del Proyecto Oblatas intervenciones de lo más básicas como puede ser la tramitación de una tarjeta sanitaria para poder ser atendidas, al menos por teléfono, por un médico ante posibles síntomas de covid o bien el reparto de alimentos. De hecho desde Mujer Gades, Ana Gómez recuerda cómo tuvieron que llevar a cabo derivaciones a Cáritas o Cruz Roja, “pero éstas asociaciones estaban ya tan desbordadas” que no les llegaban los alimentos como para atender a sus demandantes. Además, recuerda la coordinadora de Mujer Gades que muchas de estas mujeres suelen estar fuera de cualquier tipo de circuito legal, dada su situación irregular en el país, por lo que “el sistema no les llega”.

Desde el Proyecto Oblatas se pusieron manos a la obra y se lanzaron a la calle en busca de ayudas y recaudaron fondos que dedicaron a la compra de alimentos, “que les hacíamos llegar hasta esas casas en las que habían quedado confinadas, ya fueran clubes, pisos o en sus domicilios particulares”.

Muchas de estas mujeres que ejercen la prostitución en la provincia de Cádiz aprovecharon el confinamiento para gritar un “no aguanto más”, según Ana Gómez. Y desde la asociación les ayudaron, incluso con sus coches propios, intentar salir de ese infierno en el que llevan años enclaustradas y que ahora el covid les ha hecho ver una nueva realidad.

Ana Gómez afirma que en Cádiz capital han atendido a muchos de estos casos pero que la mayoría se encuentran distribuidas a lo largo y ancho de la provincia. “Aquí hay pisos, donde muchas mujeres se quedaron confinadas”. Estos pisos no se concentran en las zonas más vulnerables de la ciudad sino que más bien “los tenemos en zonas bien, no precisamente deprimidas”.

En cuanto a la relación de este colectivo con el Ayuntamiento de Cádiz, la coordinadora de Mujer Gades indica que “con servicios sociales la relación es buenísima, aunque los requisitos son los requisitos, pero es cierto que nada más descolgar el teléfono están ahí”.

En cuanto a las ayudas y subvenciones, Ana Gómez recuerda que tienen el apoyo de la congregación, de las hermanas Oblatas, pero “evidentemente necesitamos ayudas y el Ayuntamiento siempre está ahí, tanto en el área de Bienestar social como en el área de Mujer, ayudando a la sensibilización y, sobre todo, ayudando a aquellas chicas que están en situación de exclusión para evitar que caigan en manos de la prostitución”.

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